La Biblia dice en Rut 3:18

“Entonces Noemí dijo: Ahora, hija mía, espera a ver qué pasa. Este hombre no descansará hoy hasta dejar resuelto el asunto.”

La historia de Rut es estrujante, conmovedora y muy aleccionadora sobre la verdadera solidaridad que puede existir entre dos mujeres. Es un relato que nos lleva de la tristeza a la alegría, que nos inspira siempre para confiar en la provisión y la soberanía de Dios, presentes permanentemente en el dolor humano.

Si bien la narración se enfonca en la vida de Nohemí y su nuera Rut, la participación de Booz es fundamental. Un hombre mayor que Rut, con posesiones y familiar directo de la familia de Elimelec y quien podía legar descendencia a Nohemí, cuyos hijos Quelión y Mahlón habían muerto en Moab.

Cuando Nohemí se enteró del interés de Booz de cumplir con la ley del levirato y prolongarle descendencia al esposo muerto de Rut, supo que este varón era de esa clase de personas con alto sentido de responsabilidad. Que Booz no era esa clase de individuos que le gustara dejar a medias algo que hacía o emprendía.

La frase “este hombre no descansará hoy hasta dejar resuelto el asunto” nos hacen ver que Booz le gustaba comenzar algo y terminarlo. Era persistente, insistente y constante en lo que proyectaba. Esa clase de actitud que se necesita tanto para llegar a nuestras metas y propósitos.

Este hombre no era de aquellos que comenzaban algo y lo dejaban inconcluso. Tampoco era la clase de personas que proyectaban algo y luego al ver los riesgos y dificultades lo cancelaban. También no era de aquellos que desistían fácilmente de algo que había comenzado, independientemente si se ponían difíciles las circunstancias.

Era un hombre determinado que nos alecciona sobre la manera en la que debemos tomar los proyectos o planes que hacemos. Pase lo que pase, suceda lo que suceda, enfrentemos lo que tengamos que enfrentar debemos ser resueltos y concluir lo que hemos comenzado, sin importar con lo que nos vayamos a topar.

Booz fue un digno padre de Obed. Supo tener el valor y la determinación para casarse con Rut, a pesar de que su nombre no figuraría en términos legales, pero al final de cuentas, en sentido estrictamente espiritual, su nombre brilla con luz propia como brillan los nombres de quienes son decididos y no pusilánimes a la hora de emprender sus planes.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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