La Biblia dice en Rut 1:16

“Pero Rut le contestó: ¡No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.”

Luego de la muerte de su esposo Elimelec y sus dos hijos Quelión y Mahlón en la tierra de Moab, Noemí decidió regresar a su tiera de Belen y tenía solo dos pendientes: la situación de sus nueras Orfa y Rut. Se despidió de ellas y les dijo que rehicieran su vida. Era viudas jóvenes, sin hijos y podría volver a casarse y formar una nueva familia.

A Orfa le pareció razonable la propuesta de su suegra y renunció a acompañarla a una tierra que no era suya y de la cual desconocía costumbres y cultura. En cambio Rut le solicitó que no le dijiera que la dejara y se separara de ella e hizo cuatro compromisos que leemos en el verso que hoy meditamos.

Le dijo: 1. Iré a donde tú vayas. 2. Viviré donde tú vivas. 3. Tu pueblo será mi pueblo y 4. Tu Dios será mi Dios. Noemí vio tan decidida a su segunda nuera que la dejó acompañarla de retorno a su patria a donde llegó con una tristeza profunda por su condición de viuda, una situación que rayaba entre la maldición y la calamidad.

La decisión de Rut sería muy fácil de cumplir si su nacionalidad hubiese sido cualquier otra, no moabita. Los moabitas tenían prohibido ingresar al pueblo de Israel. Deuteronomio 23: 4 nos dice la razón: No salieron a recibir al pueblo de Israel cuando pasó por sus terrenos rumbo a la tierra prometida, y, al contrario, alquilaron al profeta Balaam para maldecirlos.

Ese hecho marcó para siempre a la nación de Moab, pero Rut había decidido y sobre todo había determinado que iría a una nación donde su pueblo no era bien visto. Pero ella iba decida a convertirse con todo su corazón. Iba completamente segura que dejaría la idolatría de su nación y sería una próselita convencida del Dios de su suegra.

Por supuesto que no fue una decisión fácil porque en primer lugar era dejar costumbres, familia y estilo de vida, y luego llegar a un lugar donde encontraría hostilidades por su origen, sin embargo la decisión que tomó no la cambiaría porque era una resolución calculada y tomada con mucha valentía.

Rut nos anima a todos para tomar decisiones, en primer lugar, bien pensadas porque solo de esa forma pase lo que pase no cambiaremos de forma de pensar, cuando tengamos adversidades por lo que decidimos nos mantendremos firmes y sobre todo nada nos hará cambiar de parecer. En el caso de Dios para seguirlo se necesita deteminación, como la de Rut.

Porque una persona con determinación es una persona inamovible en sus propósitos y proyectos de vida.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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