La Biblia dice en Hechos 27:9

“Se había perdido mucho tiempo, y ya era peligroso viajar por mar porque se acercaba el invierno.”

La versión Dios Habla Hoy omite la palabra “ayuno” que la mayoría de los texto reproducen en este versículo en las diferentes versiones de la Biblia. La versión Reina Valera 1960 traduce este verso así: “Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba.”

La diferencia de traducciones radica en que algunas traducen formalmente y otras lo hacen de manera dinámica. Las primeras vierten del griego al español y las segundas adecuan la palabra al contexto del pasaje para que los lectores puedan entender mejor lo que están leyendo.

Al pie de página de la versión Dios Habla Hoy hay una explicación sobre la razón por la que no emplea la palabra “ayuno”. Dice así: “Al hacer Pablo referencia al Ayuno del Día del Perdón que en el calendario judío tiene lugar el día 10 del mes de tishri (entre septiembre y octubre) lo hace para indicar la época del año en que esto ocurría.”

La referencia del Yom Kipur o Día de la Expiación o Día del Perdón que en octubre del año dos mil veintidós se celebró este cuatro de octubre nos recuerda que el Nuevo Testamento contiene muchas referencias del Antiguo Testamento y ésta en particular nos hace reflexionar la necesidad de recordar que los judíos tenían presencia hace dos mil años tal como la tienen hoy.

A Pablo el Día de la Expiación le sirvió como referente para señalar la llegada del invierno, pero también para mostrarnos que los cristianos no celebramos esa actividad en la que los judíos ayunan veinticuatro horas porque Cristo es nuestra expiación, ocurrida una vez para siempre como dice la carta a los Hebreos.

Nuestro perdón lo obtuvimos mediante la gracia de nuestro bendito Salvador que dio su vida por cada uno de nosotros, que entregó hasta el último aliento con tal de redimirnos de la maldad y el pecado y de esa forma nos libró del presente siglo y de la separación eterna de Dios.

Fieles a su calendario los israelitas de todo el mundo se congregan para pedir perdón a Dios y reiniciar su relación con el Creador buscando no ofenderlo, los cristianos tenemos siempre a la mano la oración para reconciliarnos con el Señor en caso de ofenderlo o pecar, sin importar fecha alguna.

El perdón de Dios está a la mano para todos, solo basta una plegaria de arrepentimiento sincero y sin hipocresía para obtener su absolución.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario