La Biblia dice en Salmos 90:12

“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance sabiduría.”

La palabra enseñar que usa Moisés en este verso procede de la raíz hebrea “yada” que tiene diferentes traducciones en el Antiguo Testamento, todas ellas relacionadas con la adquisición de una clase de conocimiento que le permite a las personas contar con elementos para distinguir lo falso de lo verdadero, es decir, percibir, descubrir y discernir.

El gran legislador hebreo le pide al Señor que tenga la infinita bondad de instruirlo, entrenarlo y convencerlo de la brevedad de la vida, de lo efímera que es la existencia humana, lo corto que son los años que el hombre pasa sobre esta tierra. Algunas versiones traducen la frase “contar bien nuestros días” como “cuantos días de vida tengo”.

Para el autor de este salmo es muy importante que hombres y mujeres sepan y entienda perfectamente que su vida puede llegar a los setenta años y si en los más robustos ochenta año, dice el texto sagrado, sin embargo pueden ser menos en algunos casos y la vida se vuelve entonces todavía más corta.

Saber que vivimos poco nos hace sabios porque eso nos hace aprovechar al máximo nuestro tiempo. Una persona sabia a raíz de saber que vivirá poco se vuelve más celosa de sus días, se convierte en una persona que evita al máximo desperdiciar sus años en cosas que no tienen provecho alguno.

Un sabio es aquel que aprovecha las oportunidades para pasarla bien con su familia, que disfruta a sus amigos, que se da tiempo para sí mismo, pero también para ayudar a otros dentro de sus posibilidades, que se entrega a una causa justa, que no se enfrasca en situaciones en las que pierda el tiempo.

En sentido contrario un necio es una persona que pierde miserablemente el tiempo, que se dejar llevar por conflictos que no aprovechan para nada, que sus días, semanas y meses pasan sin un objetivo, un plan, un proyecto y que en definitiva vive por vivir dejando pasar los minutos sobreviviendo atado a sus deseos y pasiones.

La plegaria de Moisés es muy pertinente siempre porque luchamos constantemente con todo aquello que nos quiere robar las oportunidades de disfrutar la vida sanamente. Luchamos por imponernos ante la triste realidad que tenemos los días contados.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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