En teología al Padre se le conoce como la primera persona, aunque también tememos que saber que, por ser llamado primera persona, no le quita importancia, poder ni relevancia a la 2° y 3° persona; porque “aunque Dios es uno, Él existe en tres personas”.

Y si empezamos a analizar las características del Padre, obligatoriamente hemos de remitirnos a la creación; él es el Padre de las luces, el Padre de los espíritus, incluyendo también a los ángeles y todo lo que existe en este mundo, dándole aliento de vida al hombre. 

Dios Padre deja claro cuáles son sus más grandes cualidades: el amor y su gran misericordia, entre otras muchas más, que sin poder tener otras palabras para describirlo las usamos, pues lo que hace en nuestras vidas, el sentimiento de amor y de acompañamiento eterno, no se puede expresar con palabras; sabemos de su gran amor hacia nosotros, podemos leerlo en Juan 3:16 que dice: 

“Por que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo, unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna” 

También en diferentes versículos de la Biblia se declara que por medio de Jesucristo, nosotros podemos acercarnos para poder llamarlo Padre, y que solo hay un Padre, uno de esos versículos es 1 de Corintios 8:6

“Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos de él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” 

Para algunas personas al empezar a interesarse, escuchar del cristianismo y acercarse a Jesucristo, les cuesta trabajo ver a Dios como padre, ya que han tenido malas experiencias con sus padres biológicos,  lamentablemente esto en es muy común, muchas familias están conformadas por madre e hijos, o en ocasiones, aunque el padre esté presente en vez de fomentar autoestima, el amor y cariño que solo un padre puede dar, solo esta para  dañarlos dejando traumas, vicios e inseguridad, y se va creando una cadena que solo se puede trabajar con el amor que nos ofrece Dios. 

Entre más nos adentramos al estudio de su Palabra, no nos cabe la mayor duda que él puede quitar todos esos miedos y decepciones, dándonos una identidad y un propósito en este mundo, por que para qué vivimos si no para servirle, ser luz y obedecer su palabra que es una guía para que nosotros sepamos que hacer y que no hacer. 

El hecho de que Dios desde el principio de los días nos diera la oportunidad de elegir, demuestra a un Padre que quiere que analicemos y pensemos, las personas que piensan que por creer en él somos personas que como coloquialmente se dice nos han “lavado el coco” están completamente equivocadas. Pues Dios es un padre que se preocupa por nosotros, que quiere que podamos analizar qué es lo mejor para nuestras vidas espirituales y no caer en equivocaciones.

Él restaura y restituye la razón original por la cual fuimos creados. Él es absolutamente todo lo que necesitamos. Confiemos en su persona y vengamos a su mesa. 

Joy Flores
Estudiante de Teología en el Seminario Bíblico de Río Grande. Vivo en Oaxaca con mi familia. Sirvo en la Alianza Cristiana de Oaxaca.

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