La Biblia dice en Job 38:1

“Entonces el Señor le habló a Job de en medio de la tempestad.”

Dios usó muchos medios para hablarle a los hombres. A algunos les habló de manera directa, con voz audible, como a Moisés. El libro de Levítico en hebreo se llama Vayikra que es la primera palabra en ese idioma con el que comienza y que significa habló. El verbo esta construido de una manera que se puede entender que Dios habló cariñosamente a Moisés.

Y así encontramos a otros tantos hombres como Samuel al que Dios también habló de manera audible para llamarlo en la quietud de la noche. El caso más emblemático fue el de Elías a quien el Señor habló en medio de un silbido apacible, pero ante se le mostró con un fuerte viento, luego un terremoto y finalmente fuego.

En otras ocasiones Dios habló a personajes como el Faraón de Egipto del tiempo de José y a Nabucodonosor en el tiempo de Daniel a través de sueños, como lo hizo con José el esposo de María y así muchas maneras de comunicarse con los hombres para mostrarles su voluntad particular o para muchas otras personas.

Hoy en día nos habla a través de su palabra y nos muestra su perfecta voluntad para que vivamos una vida piadosa.

Sin embargo, es interesante que luego de las palabras de Job, sus tres amigos, Elifaz, Bildad y Zofar y el propio Eliú, el Señor decidió intervenir en sus diálogos y lo hizo, según nos revela el libro de Job, a través de un torbellino o una tempestad y desde allí formularle una serie de preguntas que el patriarca no pudo contestar.

Me detengo en este momento en la manera en que el Creador se presentó ante el sufriente varón de Dios: lo hizo por medio de una fuerte tormenta. De entre todos los recursos que tenía para llegar ante Job, Dios escogió esta manifestación de la naturaleza para mostrarle su poder. A Jonás lo devoró una ballena que luego de tres días lo devolvió a la playa.

Dios le mostró de esa manera que su grandeza sobrepasa ilimitadamente al ser humano. Qué somos ante Dios, si una tormenta nos sobrecoge e impresiona de tal manera que nos deja sentimientos de gran debilidad.

También le mostró y nos muestra siempre que Dios habla, que jamás se queda callado, que frente a nuestro sufrimiento y dolor siempre tiene algo que decir y lo dice. Qué tiene las palabras precisas que se requieren para nuestra vida en esos momentos en los que nadie parece entendernos.

Dios decidió hablarle a Job para llevarlo a considerar su inmenso poder frente a un ser humano disminuido e incapaz de nada y de esa forma mostrarle que Dios está por encima de todo y de todos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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