La Biblia dice en Salmos 139: 17

“Oh Dios, qué profundos me son tus pensamientos; ¡infinito es el conjunto de ellos!”

David ha descubierto que Dios lo conoce todo y está en todas partes. Además se ha enterado que el Señor lo conoce a él perfectamente, que antes que naciera Dios sabía de él y que aun cuando no hable sabe lo que piensa antes de decirlo y también que no puede escapar de su presencia de ninguna forma. 

El rey de Israel esta conmovido por la forma en que Dios se conduce y por la manera en que obra. Le resulta impresionante la capacidad de Dios para discernir lo que piensa cada persona y lo fácil que puede ubicar a cada quien. Esas capacidades colocan a Dios en un lugar inalcanzable por su fuerza, poder, dominio y señorío. 

Porque lo formidable de Dios es que no solo conoce a David sino a todos los seres humanos. Nadie, absolutamente nadie, escapa de él. Los seres humanos piensan que al darle la espalda con sus obras, entonces, Dios se desentiende de ellos y no se ocupa más de sus vidas, pero están totalmente equivocados. 

El hecho de que vivan sin él no significa que no exista. Viven sin Dios, pero Dios nunca deja de ser. Y ese es el peor de los engaños que puede haber, porque la clase de personas que vive así viven engañándose a sí mismos. Porque al Señor jamás le podremos esconder nada. Todo está radiante ante su presencia. 

Y estas meditaciones son las que le hacen concluir a David que los pensamientos de Dios son profundos. Una manera de expresarle que sus capacidades y poderes están muy, pero muy, por encima de lo que la mente humana puede comprender. El ser humano es limitado ante la grandeza de Dios. 

De hecho, sumados todos los pensamientos del Creador se vuelven infinitos y allí el hombre topa con una barda o límite infranqueable. Nuestra mente natural y aún renovada es incapaz de comprender las cosas que Dios hace, la manera en que maneja al mundo y la forma en que trata a cada ser humano en particular. 

El Dios de Abraham, Isaac y Jacob es impredecible, obra de acuerdo a sus eternos propósitos y lo que para nosotros, en ocasiones, resulta absurdo o inexplicable, para él es simplemente la expresión de su voluntad que jamás deja de tener una razón o un propósito para la vida de las personas. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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