La Biblia dice en 2ª Corintios 11:14

“Y esto no es nada raro, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz.”

El apóstol Pablo tuvo un tremendo discernimiento espiritual. Su profundo conocimiento bíblico le llevó a reconocer inmediatamente lo que el mismo llamó las maquinaciones del maligno, fue un experto para conocer las categorías o territorios que poseían los demonios lo que le ayudó a enfrentar la diaria lucha espiritual que vivía.

En ese contexto, no nos debería sorprenden la afirmación que hace sobre esta capacidad del maligno de disfrazarse como ángel de luz para engañar a los incautos que, incapaces de reconocerlo en sus mentiras, caen, pensando que están frente a la luz del Señor cuando en realidad lo único que tienen ante sí mismos son tinieblas.

La palabra disfrazar procede del vocablo griego “metasxēmatízō” que procede a su vez de dos palabras “meta”, que se traduce como “cambio” y el término “sxḗma”, que quiere decir “forma exterior”, lo que nos lleva a definir la palabra como transformar la apariencia externa después de un cambio.

El disfraz es un cambio externo porque en esencia sigue siendo la misma persona. Pablo nos advierte que esa es una de las especialidades del maligno para cumplir cabalmente con su objetivo de matar, hurtar y destruir. El disfraz es la expresión más acabada del padre de la mentira.

Es sumamente importante notar que Pablo hace esta aseveración en el marco del surgimiento, en su tiempo, de falsos apóstoles, pero lo mismo se puede aplicar con los falsos profetas de aquellos y éstos tiempos. Pablo fustiga también a los ministros que se presentan como representantes de Dios sin serlo.

Esas palabras se las dirige a la iglesia de Corinto hace ya casi dos mil años para prevenirlos de este peligroso momento para el pueblo de Dios ante personajes que se presentan con esos títulos sin serlo. Muchos hombres y mujeres de hoy en día encuadran perfectamente en esta descripción.

La finalidad de las palabras de Pablo es estar atentos, tener cuidado y velar para que la llegada de esta clase de personas no tome por sorpresa a los hijos de Dios y al contrario sepamos que detrás de quienes se autonombran apóstoles o profetas en realidad está el maligno que busca dañar la obra de Dios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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