La Biblia dice en Génesis 11:1-9

Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Introducción

La torre de Babel es una parábola de la soberbia humana. Es una manifestación del orgullo y altivez humana de pensar que pueden prescindir de Dios o que pueden burlar su castigo, olvidando que son criaturas y que el Creador puede disponer de ellos y la creación porque todo es suyo.

En total en estos nueve versos se usa cinco veces la expresión “toda la tierra” para ilustrar que los sucesos de los que se hablan ocurrieron cuando la humanidad estaba unida en un solo idioma, territorio y gobierno lo que les ayudó a llevar a cabo el plan de construir una ciudad y una torre que llegara al cielo.

La expresión “toda la tierra” se usa para precisar que la tierra tenía una sola lengua, para referirse al temor de los hombres de ser esparcidos por “toda la tierra”, también para registrar que finalmente si fueron esparcidos por toda la tierra. Se utiliza para referirse al hecho de que Dios confundió la lengua de los hombres de esa época y finalmente se utiliza para expresar que Dios los esparció por todo el mundo.

Eso quiere decir que antes de Babel no había inglés, español, francés, ruso, portugués, zapoteco, mixe ni ninguna clase de idioma, sino que se hablaba una sola lengua en todo el mundo conocido.

Los hombres del post diluvio no recibieron como castigo un diluvio de nueva cuenta, sino que dejaron de entender unos de otros como sanción a su soberbia manifestada en su pretensión de construir una ciudad y torre cuya cúspide llegara al cielo y por su obstinación de no cambiar la actitud de quienes perecieron en el diluvio.

En términos sencillos construir la torre tenía como motivación no cambiar a pesar de lo acontecido a sus antecesores. Ellos prefirieron el mal a ajustar su vida a las demandas divinas. Ellos quería repetir la misma actitud de la generación de Noé y si Dios les enviaba un diluvio, aunque el Señor había jurado que no lo haría, ellos escaparían en la torre.

A todas luces era una actitud soberbia que Dios sancionó esparciéndolos por toda la tierra y confundiéndolos con sus idiomas.

El diluvio: Una dolorosa decisión ante la maldad humana

Babel: Dios confunde a los soberbios
A. Por pretensiosos
B. Por obstinados
C. Por su fragilidad

A. Por pretensiosos

Del verso uno al verso cuatro encontramos los pormenores de lo que sucedió en la llanura de Sinar.

Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

El hombre descubrió el fuego y supo que podían hacer ladrillos cocidos que los hacía más resistentes que el material de tierra seca y también una mezcla para pegarlos y eso fue revolucionario en lo que a construcción se refiere porque entonces podían proyectar no solo edificios más resistentes, sino también más amplios y elevados.

Como siempre que hay un invento revolucionario el hombre en lugar de dar gloria a Dios y usarlo para bien termina empleándolo para separarse más del Creador. Es y ha sido la tónica de la historia de la humanidad. Así pasó con Noé y así sucedió con los generación post diluviana.

Con ese invento los hombres de esa época pretendieron construir una ciudad y una torre cuya cúspide llegara hasta el cielo. Era a todas luces algo sumamente pretensioso porque su proyecto debería de enfrentar grandes obstáculos, pero estaban decididos a hacerlo. Su intención era vivir como se les diera la gana y contar con una forma de salvarse.

Esa historia nos conduce a la actitud pretensiosa que ha acompañado al hombre desde siempre: prescindir de Dios sustituyéndolo por el conocimiento humano. Desprecian la salvación divina, pero piensan que pueden salvarse ellos mismos. Piensan que la ciencia podrá atender la problemática del ser humano, pero eso nunca ha ocurrido, ni ocurrirá.

Los hombres de la torre de Babel querían ser famosos por resistir a Dios. Ese es el sentido de la frase “hagámonos un nombre”.

B. Por obstinados

Del verso cinco al verso siete encontramos que Dios descubrió que eran obstinados:

Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

Dios supo que los edificadores de Babel no desistirían en su intención. Dios conoce todas las cosas y se enteró de la obstinación de esas personas, además de que estaban muy unidos, era un solo pueblo y sus pretensiones irían más allá de buenas intenciones o deseos sin acción.

Y la obstinación tiene esa característica: convierte a los obstinados en personas que no cambian de parecer. En seres que se aferran a los que piensan y creen y los hombres del tiempo de Babel asumieron esa actitud que tarde o temprano termina por arruinar a quien se casa con un concepto equivocado y termina destruido.

C. Por su fragilidad

Los versos ocho y nueve dicen de la siguiente forma:

Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

La palabra Babel significa confusión. La ciudad que construían junto con la torre terminó llevando el nombre que los esparció a todo el mundo a quienes pretensiosos y obstinados creen que se le puede ganar a Dios, pero con una sola orden hace cambiar cualquier intento de salir airosos ante el Señor: confundió sus lenguas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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