La Biblia dice en Génesis 6:9-17

Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. 10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. 11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

Introducción

La orden de construir el arca fue de parte de Dios a Noé, a quien se define como un varón justo, como una persona perfecta y como quien caminaba con Dios y presenta como un padre de familia con tres hijos de nombre Sem, Cam y Jafet. A este hombre Dios le da las medidas y características exactas que se requieren para ese proyecto.

Sin los modernos instrumentos y herramientas que hoy se poseen, Noé tuvo frente así edificar un barco de 120 metros de largo, veinte de ancho y doce de altura de tres pisos con una sola ventana y una sola puerta, una tarea de gran tamaño para un evento que Dios llama diluvio, cuando todavía no había llovido en la tierra.

Pero la corrupción y violencia de toda carne que privaba en el mundo de esa época ameritaba una labor de esta naturaleza para salvar a quienes habrían de repoblar el mundo, luego de la muerte de todo ser viviente que no entrara en el arca que iba a construir Noé por un prolongado tiempo.

Es interesante notar que antes y después de darle medidas y características, Dios le repite las razones por la que tiene que emprender ese plan: la tierra se había corrompido y llenado de violencia.

El diluvio: Una dolorosa solución ante la maldad humana

La construcción del arca
A. Por Noé que caminaba con Dios
B. Por la corrupción generalizada
C. Con medidas y características específicas

La construcción del arca era una disposición divina y le fue encargada a Noé en medio de una generación que había expresado ya de manera reiterada y sostenida que no quería nada con el Creador, que se había corrompido y había llenado la tierra de violencia en su nivel o grado más elevado, quitando la vida de las personas sin el menor respeto por la humanidad.

A. Por Noé que caminaba con Dios

Los versos nueve y diez de nuestro pasaje nos muestra las características espirituales de Noé y nos presenta a su familia.

Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. 10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.

Noé fue calificado como justo, perfecto y como alguien que caminaba con Dios, subrayando la expresión generaciones, lo que significa un reconocimiento a su decisión de vivir de acuerdo a los preceptos divinos en medio de un mundo hostil a Dios, donde creer en el Señor constituía una transgresión.

Noé es elogiado por haber mantenido su integridad ante un caótico panorama general de la humanidad de su tiempo. La palabra generaciones que se utiliza en estos dos versos tiene dos sentidos: una para referirse a la sociedad o a hombres y mujeres de una determinada época o lapso de tiempo y la segunda a los descendientes.

En el primer caso tiene el sentido de los días en que este justo vivió. Los seres humanos vivimos en dos generaciones, la de nuestros padres y la nuestra. Noé vivió esa dos y luego tuvo tres hijos que son Sem, Cam y Jafet que son sus descendientes o sus generaciones que dejó a la humanidad.

En medio de estas dos características de Noé, la Escritura reconoce que era varón justo. La palabra justo procede del hebreo tzadik, vocablo que sirve para mostrar el interés de una persona por todo lo que tiene que ver con Dios, su palabra, sus mandamientos, las buenas obras, la oración y un apego estricto a una vida piadosa.

Ese era Noé al que además se le califica como perfecto. La palabra perfecto procede de la raíz hebrea “tamim” que signfica literalmente lleno o completo, por eso algunas versiones usan la expresión integro y algunas otras emplean “irreprochable” o “intachable” en medio de una generación pervertida.

Noé caminaba con Dios y por eso logró ser justo e irreprochable. Su fuerza venía de esa determinación. Y en esas condiciones tuvo los tres hijos que vuelven a mencionar Sem, Cam y Jafet.

B. Por la corrupción generalizada

De los versos once al trece, el relato de la construcción del arca dice:

Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Noé camino con Dios, pero el resto de los mortales de su generación optaron por corromperse y rechazar ese camino y en consecuencia toda carne se corrompió y la tierra se llenó de violencia, una forma específica de la corrupción moral es que la vida deja de ser importante para las personas.

Privar de la vida se convirtió en una práctica común y por la que nadie decía nada, al contrario todos se habían acomodado a esta nueva clase de convivencia donde los fuertes y poderosos mataban a quien querían, tomando el lugar de Dios quien es el único que decide quien vive y quien muere cuando así le place y también determina el tiempo de vida.

Es interesante notar que Génesis presenta la situación prevaleciente en el mundo, pero también señala que Dios miró y comprobó que los seres humanos había dejado su condición de bondad para llenarse de maldad, algo que no podía pasar inadvertido ante el nivel de inmoralidad que vivían. Dios actúa cuando el ser humano ha sobrepasado la inmoralidad.

Y como siempre lo ha hecho desde entonces, le dijo a Noé la decisión que había tomado: pondría fin a todo ser y la destruiría. Dios advierte siempre sus planes buscando una última oportunidad para hombres y mujeres, pero cuando las personas ya no responden a su llamado la determinación es irreversible.

C. Con medidas y características especificas

En los versos catorce al diecisiete encontramos las características que la obra que ejecutaría Noé debía tener. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

El arca mediría unos ciento treinta y cinco metros de largo, veintidós metros de ancho y trece metros de alto. Solo le dio dos datos precisos el material o tipo de madera con que habría de hacerlo y la instrucción de impermeabilizarla por dentro y por fuera con brea para hacerla impenetrable al agua.

El arca tendría solo una ventana y una puerta y todo lo demás correspondió a Noé. Cortar la madera, pegar cada una de las piezas hasta terminar con un proyecto que Noé tal vez no entendió, pero obedeció y se dedicó por unos cien años a edificar un proyecto para salvarse él y su familia.

Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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