La Biblia dice en Lucas 1:37

“Porque nada hay imposible para Dios.”

En seis sencillas palabras se resumen un profunda, potente y alentadora verdad que ha sostenido la fe de millones de creyentes, que ha impulsado a hombres y mujeres para alcanzar promesas y que ha alentado a los seguidores de Cristo a fortalecer su fe para alcanzar milagros y señales.

La generación de la vida o la reproducción humana tiene un desarrollo natural: un hombre implanta en la matriz de una mujer un espermatozoide que fecunda un óvulo y de esa manera se forma una nueva vida que luego de nueve meses de gestación sale del vientre de la madre y llega a este mundo.

Para la procreación es fundamental este proceso, sin embargo puede ser que la matriz de la mujer sea incapaz de generar vida y entonces no puede tener hijos o puede ser también que tanto el hombre como la mujer son de edad avanzada y ya no pueden tener descendientes.

Lo ocurrido con el nacimiento de Cristo fue que esa ley natural fue rebasada porque no fue necesaria la intervención humana, en este caso de un hombre, para que María quedara embarazada y en el caso de Juan el Bautista que sus padres eran ancianos y su madre era estéril.

El contexto de la expresión que el ángel Gabriel le dijo a María en el verso que hoy meditamos tiene como escenario el poder que Dios tiene sobre todos los fenómenos naturales que ocurren en este mundo. Todos fueron un diseño suyo y cuando le place los quebranta para hacernos ver que nada es imposible para él.

Y es muy cierto, Dios tiene dominio sobre todo. Puede hacer y deshacer, construir y destruir, crear y no crear, puede sacar agua de una piedra, puede hacer llover fuego de cielo, puede hacer que unos potentes muros se caigan con solo gritar, puede hacer flotar una hacha de metal, puede abrir los ojos de un ciego, puedo levantar de la tumba a un muerto.

Y lo puede hacer porque nada es imposible para él. Y por eso nuestra fe es firme, nuestra fe es segura y tenemos la certeza más verdadera que puede haber en este mundo porque seguimos a un Dios que día a día nos muestra y demuestra su gran poder para descansar tranquilamente en sus manos.

Si tenemos un Dios que todo lo puede por qué entonces desconfiar, por qué entonces dudar, por qué entonces desanimarnos o por qué entonces dejar de seguirlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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