La Biblia dice en Mateo 1:19

“José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.”

José amaba profundamente a María y no quiso hacer público que su prometida con la que ya estaba desposado estaba encinta. Él era un hombre justo y no quería proceder de esa manera porque sabía perfectamente que si lo decía el único destino de María no era quedar sola con la vergüenza, sino morir apedreada.

Mateo dice que no quiso infamarla. La palabra “infamarla” es sumamente interesante. Procede de la raíz griega “deigmatizó” y se usa solo en dos ocasiones en el Nuevo Testamento: en este verso y en Colosenses 2: 15 donde Pablo explica que Cristo exhibió públicamente la derrota del maligno.

El sentido de la expresión, entonces, es la de exhibir, publicar y dar a conocer con la finalidad de mostrar a todos la desgracia de una persona o una debilidad o error de tal manera que la persona sea estigmatizada. De hecho la palabra “deigmatizó” es la que da origen al verbo estigmatizar.

En el latín “stigma” inicialmente significó “marcar en la piel”, particularmente la que se hacía al ganado para evitar su robo. Stigma era un marca indeleble que se hacía a vacas, toros, caballos para que nunca dejará de saberse quien era su dueño y así evitar el robo del ganado.

Cuando la Escritura dice que José no quiso infamar a María lo que nos está diciendo que no la quiso “marcar” públicamente, no quiso que su amada prometida quedará para siempre marcada como una mujer que no fue capaz de serle fiel a su prometido con quien ya estaba desposada e hizo justamente lo contrario, la quiso dejar secretamente.

Mateo no se equivoca cuando cataloga a José como un hombre justo porque actuó de manera piadosa con María. La iba a dejar, pero lo hizo sin resentimiento, ni rencores, sino con delicadeza dándole la oportunidad de escapar antes de que se conociera que estaba embarazada y la sociedad de Nazaret la “marcara” para siempre.

El nacimiento de Cristo es una fuente inagotable de enseñanzas porque nos lleva a considerar en este verso que estigmatizar, es decir, marcar moralmente a una persona desagrada a Dios, pero infamar a una mujer es todavía más triste, sobre todo si no se sabe todo lo que ella ha vivido.

No debemos olvidar que infamar, estigmatizar y marcar a una persona es propio de las personas injustas que solo así se sienten superiores a los demás.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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