La Biblia dice en Eclesiastés 9: 11-12

11 Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. 12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.

Introducción

El Eclesiastés nos acerca a mirar los días buenos que los hombres llaman éxito, fortuna y ventura, pero también a observar los días desolados, negros, de fracaso y de infortunio, como parte de la existencia humana para reconocer y admitir que son dos caras de la misma moneda.

Ya en el capítulo tres de este libro Salomón nos ofreció una esclarecedora perspectiva del tiempo y las oportunidades que debemos aprovechar, pero en los versos que hoy estudiaremos nos lleva a considerar que la razón de los días buenos y los días malos que es la manera como nosotros catalogamos nuestras experiencias en esta vida.

El tiempo y la ocasión son dos expresiones que utiliza para señalar dos sucesos que ocurren de la misma manera y que afectan grandemente la vida, pero en realidad solo se le pone atención al de la calamidad, el infortunio y la desgracia porque cuando todo marcha bien casi nadie pone atención.

El Eclesiastés nos lleva a considerar de manera seria y consciente que en realidad tanto las cosas buenas y las cosas malas nacen de manera impredecible porque a muchas personas le suceden cosas buenas sin ser lo suficientemente acreedoras a ellas y de igual modo el infortunio llega sin que el hombre sepa por qué.

Las observaciones que el Predicar hizo son punzantes porque nos lleva a reflexionar sobre aspectos de la vida que pensamos que ocurren porque el hombre puso algo de sí, cuando en realidad ocurren por razones que escapan del conocimiento del propio hombre y que Salomón le llama tiempo y ocasión.

Esta frase es la que conecta a ambas situaciones que llegan a la vida de todas las personas. Algunas versiones traducen la frase como “el tiempo y el azar”, “el tiempo y la casualidad”, “azar y suerte”, “el tiempo y el infortunio” y “el tiempo y la desgracia”.
La palabra tiempo que utiliza el verso once procede de la raíz “eth” y en el libro de Eclesiastés es muy recurrente. Esa palabra se utiliza en el capítulo tres que dice: Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

En 7: 17 dice “No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo? La expresión “eth” marca un tiempo o fecha determinada. Se trata de un periodo de días, meses y años muy marcado. Eso quiere decir que Salomón apunta a momentos o espacios de la vida del hombre bien definidos.

La palabra ocasión procede de la raíz hebrea “pega” y se usa solo dos veces en el Antiguo Testamento. En este texto y en 1º de Reyes 5: 4 y se utiliza como “mal” o “adversidad”, lo que quiere decir que la versión Reina Valera hace una interpretación al verterlo como ocasión. Otras versiones de la Escritura si la ponen como mal o calamidad.

La traducción de los textos bíblicos es un ejercicio complejo y cuando surge esta clase de dudas o contradicciones siempre nos auxiliará el contexto del pasaje. En el capítulo nueve Salomón habla sobre las grandes contradicciones que encontraremos en la vida como que todos los seres humanos, sabios y necios, tienen el mismo destino.

Y ahora pasa a decirnos que no se trata de la capacidad humana o virtud de las personas sino de la ocasión o la adversidad.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque el éxito y el infortunio son impredecibles

A. El éxito lo alcanzan personas sin cualidades
B. El infortunio llega por igual a todos

A. El éxito lo alcanzan personas sin cualidades

El verso once de nuestro estudio dice de la siguiente forma:

Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.

Estados Unidos tenía más de 300 millones de habitantes cuando el entonces candidato Donald Trump se lanzó a buscar la presidencia de su país. Su esposa Melania Trump no estaba de acuerdo con esa decisión y su esposo la consolaba diciéndole que no ganaría porque todas las encuestas decían que ganaría Hillary Clinton. La historia dice que eso no sucedió.

En México había 120 millones de mexicanos cuando Andrés Manuel López Obrador buscó por terecera ocasión consecuentiva la presidencia del país. Algo idéntico había hecho el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano. No ganará, decían. Está obstinado con la presidencia decían otros. Hoy es presidente de nuestro país.

Salomón explica a sus interlocutores que el éxito de las personas es impredecible. Es tan increíble lo que a veces sucede que Salomón tiene que recurrir a cinco ejemplos para razonar la verdad que nos quiere compartir.

  • Las carreras no las ganan los más veloces
  • Las batallas no las ganan los más fuertes
  • El pan no lo ganan los más sabios
  • La riqueza no es para los más inteligentes
  • El favor no lo ganan los que saben

Si pone uno atención a las personas éxitosas siempre descubriremos que junto a ellos o con ellos había personas que sabían quizá más que ellos o que estaban mejor preparados o que contaban con mayores capacidades, pero que nunca pudieron sobre salir. Un ejemplo muy mexicano es que en el tiempo de cantantes como Pedro Infante, Jorge Negreta y Javier Solís, había otros cantantes que no figuraron porque estos tres artistas los opacaron.

De dónde viene entonces el éxito o las cosas buenas de un tiempo o una oportunidad que surge de manera misteriosa porque nace de manera impredecible, pero nadie pone atención o reflexiona sobre el origen de lo que tiene u obtiene, da por hecho que así tenía que ser y así fue. Algo equivocado. Vino o llegó de manera inesperada e imprevista.

B. El infortunio llega por igual a todos

El verso doce de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.

Salomón dice que el hombre no conoce su tiempo porque solo reflexiona en lo que le ocurre cuando le sucede o le llega el infortunio que ejemplifica de dos maneras muy claras para comprender esa verdad:

  • Como los peces son presos en la mala red
  • Como las aves que se enredan en lazo

Exactamente igual al hombre le sucede cuando de repente cae el tiempo malo sobre él. Es decir espontánea y repentinamente y lo deja fulminado o severamente afectado y es cuando comienza a revisar lo que está pasando a su alrededor y es cuando cuestiona sobre la razón de sus males.

Pero Salomón tiene muy en claro que el éxito o el infortunio nace de momentos, tiempos y ocasiones sobre los que el hombre no tiene ningún control y dominio. Simplemente llegan y uno debe aprender a lidiar con ellos.

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