La Biblia dice en Proverbios 17:2

“El siervo capaz llega a ser amo del hijo indigno, y tiene parte en la herencia como los otros hermanos.”

El objetivo esencial de los Proverbios de Salomón es dotar a los padres y los hijos de un instrumento de sabiduría útil para sobrellevar su relación, que entraña momentos de mucha alegría, pero también de dificultades, porque la crianza es un desafío de padres e hijos y siempre se requerirá la ayuda divina en todo tiempo.

El proverbio que hoy meditamos nos recuerda muchas historias que podemos contar de hombres de negocio o emprendedores que para ayudarse en su labor contratan a una persona ya que a pesar de tener un hijo, el desinterés de éste, a pesar de que se convertirá en el heredero de todas las posesiones del padre, simplemente es enorme.

Salomón le llama “el hijo indigno” a aquel que, apático con la labor de su padre ya sea por pereza, porque no le gusta la actividad a la que se dedican sus progenitores o porque piensa que él tiene otras aficiones, se desentiende absolutamente con las actividades que su progenitor lleva a cabo.

La tristeza de los padres es infinita porque su vástago ha determinado no continuar con su oficio o actividad y entonces aparece en escena a quien el rey sabio de Israel llama “el siervo capaz”, esa clase de persona que toma la actividad de su patrón o empleador con todo empeño, con dedicación y hasta con pasión.

Es la clase de persona que encuentra en la actividad de su empleador no solo la forma de sustentar su existencia, sino también una manera de realizarse y por eso asume su labor con tal empeño que el patrón se percata que en comparación de su hijo ésta persona tiene un interés muy grande.

Entonces, este hombre llega a tener parte a la hora de repartir los bienes del padre, con todo y no ser hijo, sin embargo así lo decide el dueño de las labores porque sabe que en manos de su hijo el negocio que comenzó y dedicó su vida se acabará y entonces incluye al siervo capaz en la repartición de la herencia.

La intención de Salomón es doble con este proverbio. En primer lugar quiere despertar en los hijos el interés en lo que hacen sus padres y motivarlos a ayudarlos y ser herederos dignos de sus padres y en segundo lugar lo hace para que los hombres hagan su labor con empeño porque siempre el trabajo bien hecho trae beneficios a quienes lo practican.

Los hijos apáticos o desinteresados en la empresa de sus padres tarde o temprano tendrán que compartir con otros lo que tienen o lo que le dejan los padres.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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