La Biblia dice en Eclesiastés 7:29

“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.”

Introducción

La traducción en lenguaje actual traduce este verso así: “Lo que sí he llegado a entender es que Dios nos hizo perfectos, pero nosotros lo enredamos todo.” En tanto que la versión Dios Habla Hoy lo hace así: “Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero éste se ha complicado la vida.”

La Nueva Versión Internacional traduce este versículo de la siguiente forma: “Tan solo he hallado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al género humano, pero este se ha buscado demasiadas complicaciones.”

La palabra recto o rectitud es una palabra que se utiliza regularmente en la Biblia para referirse a Dios, para señalar la condición del hombre y para hablar de algunas cosas que deben ser de esa forma. El Antiguo Testamento es la que más la emplea, en tanto que el Nuevo Testamento lo hace de manera más breve, pero habla de ella.

La palabra rectitud en el Antiguo Testamento procede de la raíz hebrea “yashar”. Se traduce como derecho en el sentido de una posición vertical, también como correcto y algunas veces como apto o conveniente. Aunque no es muy común a veces se traduce como “bueno” o “bien”.

El salmo 25: 8 dice categórico que Dios es recto. En otras palabras el Señor siempre hace lo correcto o solo se dedica a obrar lo conveniente. “Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.” En Salmos 92: 15 se reafirma esa verdad “Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.”

La rectitud es un atributo de Dios. Dios es recto o vertical y con esa afirmación podemos aseverar y asegurar que el Creador no se tuerce ni se dobla porque su esencia es justamente esa virtud de permancer en su estado eterno sin cambiar o mudar su naturaleza frente al mundo y al ser humano.

La palabra “yashar” se utiliza también para referirse a los caminos del Señor. Ezequiel 18: 25 dice así: “Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos?”. La palabra camino es una manera de llamar la voluntad de Dios o sus mandamientos. Ambos son convenientes o buenos.

En el Nuevo Testamento la palabra procede del griego “ehthus” que se traduce como “propiamente”, recto o vertical, es decir sin zig-zags o desvíos innecesarios. Algo o alguien que está erguido o que no esta ni torcido ni doblado. Solo se usa ocho veces en los 27 libros de esa sección de la Biblia.

Lucas es el que más la utiliza tanto en su evangelio como en el libro de los Hechos. Por ejemplo en Lucas 3: 4-5 la emplea como “enderezar”, en tanto que en Hecho 8: 21 la utiliza en el sentido de desviación o depravación cuando Pedro reprende a Simón el mago.

En Hechos 9: 11 esa palabra se traduce como Derecha al referirse a la calle donde Pablo había sido llevado luego de quedar ciego en el camino a Damasco y allí fue enviado Ananías para que orará por él y en 13: 10 se utiliza con referencia a los caminos del Señor que son rectos.

En la Biblia hubo hombres que se apegaron a la rectitud como Job, David, Jeremías, Samuel que vivieron una vida vertical de tal manera que hicieron lo apropiado delante de Dios.

En síntesis podemos afirmar que la palabra recto o rectitud es un adjetivo para referirse a una cualidad divina que el Creador comparte con sus criaturas expresada a través de sus caminos o mandamientos y que el hombre puede seguir o puede rechazar porque es una elección no una imposición.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno porque complica lo sencillo

A. Dios diseñó la vida en términos sencillos
B. El hombre complicó todas las cosas

A. Dios diseñó la vida en términos sencillos

El libro de Génesis 1: 27 es muy claro al afirmar lo siguiente: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Y la ecuación espiritual esta afirmación en el tema que hemos desarrollado es que si Dios es recto otorgó al hombre esta misma naturaleza.

Cuando el autor de Eclesiastés dice que Dios hizo al hombre recto lo que en realidad está comunicado en la naturaleza con la que Dios creó al ser humano y el Predicador no se equivoca porque en el huerto del Edén el hombre vivía en relación directa con su Creador porque no se había desviado.

En esa condición el hombre labró y guardó el huerto, es decir, el hombre tuvo una labor que desempeñar y lo hizo porque Dios le dio una actividad que llevar a cabo y no lo dejó sin hacer nada, como un ejemplo de que Dios siempre desea que sus criaturas hagan una labor y no vivan en la ociosidad.

Además de labrar la tierra, el hombre tuvo el extenuante trabajo de ponerle nombre a cada uno de los animales que había sobre la tierra. Cada uno de los seres vivientes recibió su nombre gracias a Adán, pero luego de se ejercicio se descubrió que carecía de alguien que pudiera ser su ayuda idónea.

Entonces, Dios creó a Eva y vino el tropiezo con el cual el hombre cayó en pecado, porque Dios le dijo que podía comer de todos los frutos del Edén, pero menos del árbol de la ciencia del bien y del mal porque si lo hacía, entonces moriría.

El predicador nos remonta hasta el momento cuando Dios formó al hombre y le hizo apto para convivir con su Creador. Lo hizo recto para hacer lo conveniente o razonable para bien vivir. El hombre no fue diseñado para vivir en maldad, tampoco fue hecho para vivir distanciado de lo recto.

De hecho al distanciarse de esta condición no solo se distancio de Dios, sino se alejo de su esencia y solo logra encontrar sentido a su vida cuando adopta lo que es conveniente o lo que bueno para su vida, de otra manera sobrevive si en placeres, pero nunca con la tranquilidad que viene de hacer lo correcto.

B. El hombre complicó todas las cosas

Dice Eclesiastés que los hombres buscaron muchas perversiones. La palabra perversiones algunas versiones la traducen como invenciones, enredos, complicaciones y artificios. La versión Reina Valera lo traduce como perversiones porque eso lo que mejor contrasta con la palabra recto o correcto.

Pero lo que en realidad está diciendo Eclesiastés es que el hombre mutó lo sencillo que era vivir con Dios y al separarse de su presencia empezó a construir una serie de caminos equivocados que en lugar de acercarlo a Dios lo fueron distanciando y entonces su vida se complicó grandemente.

Salomón está haciendo un claro contraste entre lo sencillo que resulta la vida cuando se vive en rectitud y las grandes complicaciones que tiene consigo la existencia cuando se aparta de lo correcto por hacerse de dinero, placer o conocimiento. El hombre se complica seriamente la vida cuando olvida que el bien está en lo sencillo.

De vivir trabajando y cuidando el Edén, Adán y Eva de pronto se dieron cuenta que estaban desnudos y a partir de esa necesidad construyeron su primera grande complicación que vestir, luego cuando la tierra les dio cardos y espinas, surgió el segundo problema que ha acompañado al hombre a lo largo de su estancia en la tierra: ¿qué comer?

Solo cuando el hombre comprende que la rectitud es la esencia de su vida, entonces entiende que en realidad lo más valioso de esta vida está en lo sencillo, lo simple y al descubrir esta verdad deja de correr tras lo vano, tras la ilusión y deja de querer atrapar el viento en un mano.

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