La Biblia dice en Eclesiastés 10:10

Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza, pero la sabiduría es provechosa para dirigir.

Introducción

Los alemanes sostienen que todas las actividades humanas deben llevarse a cabo con una técnica. Bajo ese postulado han creado empresas de gran renombre como Wolkswagen y sus filiales Audi y Mercedes Benz, corporativos automotrices de gran renombre en todo el mundo.

En el ámbito deportivo tienen el honor de ser la tierra donde nacieron primero la empresa Adidas y luego su competidora Puma que viste a atletas de talla internacional, así como deportistas galardonados de todo el orbe que lucen no solo calzado deportivo, sino ropa para toda clase de actividad física.

Ni qué decir de sus campeonatos de fútbol. Alemania es uno de los países con más palmares en Europa en ese deporte, a donde también llevaron el postulado de que si todo se hace con técnica resulta más fácil alcanzar la perfección.

Pero, ¿qué es la técnica? La técnica tiene dos definiciones. La primera es un conjunto de procedimientos o recursos que se usan en un arte, en una ciencia o en una actividad determinada que requiere práctica y habilidad.

La segunda definición es: la destreza y habilidad de una persona en un arte, deporte o actividad que requiere usar procedimientos o recursos, que se desarrollan por el aprendizaje y la experiencia.

El Predicador nos conduce en esta ocasión por el tema de la productividad y la necesidad de una técnica para ejecutar cualquier clase de labor. En el verso que hoy estudiamos nos referimos a cortar leña, una actividad que se realizaban los tiempos de Salomón con un artefacto llamado hacha.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque descuida su productividad

A. Al dispersar sus recursos
B. Al desperdiciar energía
C. Al actuar con desidia ante la sabiduría

Recuerdo una lectura que hice hace ya más de 30 años cuando cursaba los estudios básicos. Un mensajero presuroso llevaba un correo importantísimo al rey de un principado. A su paso por una comunidad alguien le gritó:

—¡La herradura de su caballo esta dañada, es posible que no llegué a su destino!
—¡Tengo prisa y no puedo detenerme— replicó y presuroso continuó su camino.

En otro pueblo le dijeron lo mismo y él respondió de la misma maera.

El mensajero llegó a su destino muchos días después de lo previsto y por supuesto el monarca tardó mucho en conocer el contenido de la carta porque su vasallo no estuvo dispuesto a detenerse un momento y hacer una reparación básica en su caballo. Falló en su productividad porque la prisa lo envolvió.

El libro de Eclesiastés nos presenta una verdad parecida. El hacha era un instrumento muy útil para las labores campiranas de la época de Salomón como lo fue por mucho tiempo antes que apareciera la moto sierra. Sin embargo el uso constante de esta herramienta inevitablemente deterioraba su filo. Se podía seguir usando, pero cada vez se tenía que utilizar más fuerza haciendo el mismo o menos del trabajo que se debería hacer.

Podemos deducir que desde entonces, Salomón sentó las bases de lo que ahora conocemos como mantenimiento. Las herramientas de trabajo requieren, necesitan de tiempo en tiempo renovación, reconstrucción, rectificación y restauración para evitar hacer el mismo trabajo con mayor esfuerzo. Es producir lo mismo con el doble de fuerza

En el caso de las personas de tiempo en tiempo debemos revisar “nuestro rendimiento” para conocer si no estamos trabajando sin el “filo suficiente” y estamos desperdiciando esfuerzo solo por vivir demasiado a prisa y no detenernos a reorganizar y reajustar nuestro estilo de vida.

Aguzar el acero de nuestra vida se convierte en una necesidad para evitar esfuerzos perdidos en nuestra relación como pareja; en nuestra rol como hijos o como padres y aún en nuestro trabajo diario. Posiblemente sea tiempo de cesar en nuestras prisas para pulir y templar el hierro y obtener mejores resultados con el esfuerzo que ponemos en esas importantes áreas de nuestra vida.

Es posible que tu hacha no esté en las mejores condiciones y cada día te canses más haciendo exactamente lo mismo.

A. Al dispersar sus recursos

El ejemplo que Salomón nos ofrece es el de una hacha que pierde su filo. Una herramienta en esas condiciones, sigue sirviendo, pero no a toda su capacidad, ni con todo su rendimiento, lo que inevitablemente provoca que la productividad de las personas disminuya.

Pueden ir al mismo tiempo a trabajar, e incluso estar más horas allí, pero producirán lo mismo porque la técnica que aplican sencillamente puede estar bien, pero sus herramientas no, lo que provocará la dispersión de sus recursos y en consecuencia vivirán o padecerán agotamiento.

Este sencillo ejemplo que nos ofrece Salomón tiene vigencia en la vida cotidiana porque debemos considerar siempre todo lo que hacemos y revisar si no estamos desperdiciando recursos o agotándonos porque estamos utilizando las herramientas equivocadas en nuestro hogar o nuestro trabajo.

B. Al desperdiciar energía

Salomón dice en este verso que si el filo del hacha esta embotado o se ha perdido, entonces se tendrá que aplicar mayor fuerza a nuestro trabajo. El Eclesiastés nos esta ayudando a evitar desperdiciar nuestro trabajo o nuestra energía mediante una revisión exhaustiva de nuestras acciones o actividades.

En la vida no tenemos toda la energía todo el tiempo. La energía durante nuestra juventud es grande en comparación con las fuerzas cuando ya somos ancianos, entonces debemos cuidarla o debemos suministrarla perfectamente. Así podremos usar solo la necesaria en los momentos necesarios.

Hay muchas personas que terminan sumamente agotadas al final de la jornada y descubren tristemente que hicieron muy poco o casi nada y se frustran mucho. Por eso las palabras de Salomón son muy importantes para nosotros a fin de que tengamos mucho cuidado con lo que estamos haciendo con nuestra fuerza de trabajo.

Nos han tocado tiempos donde mucha gente esta cansada casi sin haber hecho nada. Me refiero a las actividades físicas, pero también a las emocionales donde se han desgastado y han descubierto que su esfuerzo por alcanzar logros o metas no ha tenido ningún resultado y es posible que eso se deba a que no han actuado con sabiduría.

C. Al actuar con desidia ante la sabiduría

La sabiduría la hemos definido en muchas ocasiones como la capacidad para tomar las mejores decisiones en momentos de crisis en la vida de las personas. Al final del verso que hoy estudiamos Salomón dice que la sabiduría es provechosa para dirigir. Con ello quiere aclararnos que la productividad pasa por la sabiduría.

Un hombre sabio es productivo porque no utiliza una hacha sin filo para trabajar, es decir tiene mucho cuidado de no desperdiciar su energía y sobre todo busca una ténica para hacer su labor en todos los ámbitos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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