La Biblia dice en Eclesiastés 9: 13-18

13 También vi esta sabiduría debajo del sol, la cual me parece grande: 14 una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; 15 y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre. 16 Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. 17 Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios. 18 Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien.

Introducción

La función esencial en la vida de Salomón fue que los hombres buscarán la sabiduría. Hermos dicho que la sabiduría en el sentido de la Biblia no es acumulación de conocimiento y en ese sentido inteligencia, sino más bien la capacidad de tomar las mejores decisiones en momentos de gran incertidumbre.

Salomón dedicó su vida a poner al alcance de todos la sabiduría sus libros de Proverbios y Eclesiastés están construidos de tal manera que las personas puedan acceder con facilidad a los principios y valores que trae consigo vivir sabiamente y para ello se valió de sus observaciones personales.

A lo largo de todo el libro de Ecleisiastés el rey sabio de Israel desplegó todo su conocimiento para legarnos una serie de verdades fundamentales para nuestro paso por esta tierra. De esa forma buscó que sus lectores comprendiera la necesidad de vivir sabiamente nuestros días de vanidad en este mundo, como dice el Predicador.

Al hombre le acontencen situaciones que generalmente lo toman desprevenido. El futuro es incierto y solo es segura la muerte, sin siquiera saber cuando vendrá, pero llegará y por ello requiere esa clase de sabiduría que le ayudará grandemente a lidiar cuando lleguen o se planten ante él las contrariedades.

Al hombre siempre lo van a alcanzar las urgencias y entonces necesitará saberes que solo vienen del cielo para enfrentar con valor todos los males que llegarán.
Salomón nos ofrece en los útimos versos del capítulo nueve una fuente de sabiduría que es despreciadas por muchos: los pobres, los ordinarios, traduce la versión de la Biblia Latinoamericana. En esa clase de personas podemos encontrar conocimiento para nuestra vida.

A pesar de esta verdad, la gente ignora que entre los necesitados y menesterosos hay sabiduría y que es necesario escucharla también para afrontar los problemas que se presentarán en nuestra vida cotidiana y que tal vez con mucha probabilidad a través de ese consejo resolvamos nuestros problemas.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque desprecia la sabiduría del pobre

A. A pesar de que está comprobada
B. A pesar de que es mejor que la fuerza
C. A pesar de que se escucha en quietud
D. A pesar de que es mejor que las armas

Para su enseñanza el Eclesiastés recurre a una historia. Las historias, parábolas o ejemplos son grandes auxiliares a la hora de enseñar a otros algún tipo de conocimiento, pero en el caso de la sabiduría son indispensables para comprender la verdad que se quiere transmitir a nuestras vidas.

A. A pesar de que esta comprobada

En los versos trece al quince, Salomón nos relata una breve, pero completa historia de lo acontencido en alguno lugar. Dice así:

13 También vi esta sabiduría debajo del sol, la cual me parece grande: 14 una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; 15 y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre.

Es evidente que cuando uno habla de sabiduría entre los pobres, se debe poner atención porque ni todos los pobres son sabios, pero también no todos los pobres son ignorantes. Salomón ofrece aquí la primera gran verdad a la hora de escuchar o seguir el consejo de una persona modesta.

Es obvio que Salomón está presentando a un hombre con sabiduría probada. El hombre del que habla es una persona que vivía en una pequeña ciudad y con pocos hombres. Es evidente que se trataba de un lugar donde nadie pensaba que podía encontrar alguien con capacidades para hacer frente a un rey.

Y justamente este es uno de los grandes ejemplos que necesitamos conocer: podemos encontrar hombres sabios en los lugares más insospechados y también que lo que parece evidente no siempre es real. El rey pensó que sería muy fácil tomar esa ciudad, pero no pudo porque estaba dando por hecho algo incierto.

La saburía que debemos escuchar es aquella que está probada con experiencia o con hechos concretos, como el del hombre que describe Salomón en este breve, pero poderoso relato.

B. A pesar de que es mejor que la fuerza

A partir de esta historia, Salomón nos ofrece tres proverbios y el primero de ellos lo encontramos en el verso dieciséis que dice así:

Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.

La sabiduría siempre será mejor que la fuerza. Me gusta la traducción que hace la versión de la Biblia Dios Habla Hoy de este verso porque lo traduce así: “Sin embargo, yo afirmo que vale más ser sabio que valiente, aun cuando la sabiduría del hombre pobre no sea tomada en cuenta ni se preste atención a lo que dice.”

Que una persona tenga mucha fuerza o que tenga muchos bienes o capacidades no implica de modo alguno que sea sabio.

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de que la sabiduría es mucho mejor que la fuerza:

En Jueces 7:1-7 Encontramos el siguiente relato:

Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más allá del collado de More, en el valle. 2 Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 3 Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvasedesde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. 4 Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. 5 Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. 6 Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. 7 Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.

C. A pesar de que se escucha en quietud

Las palabras de un sabio deben ser escuchadas con tranquilidad dice el Eclesiastés en el vero diecisiete de nuestro estudio:

Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios.

Salomón establece una verdad muy singular en este texto. Lo que esta diciendo es que es mejor oír a una persona sabia aunque sea sabia, aun cuando no alce la voz o sea estridente al hablar, que escuchar los gritos de una persona que por su condición social o económica aparezca como muy importante.

Lo valioso reside en escuchar de la manera adecuada. Eso es lo valioso discernir a quien vamos a oír, sin importar si socialmente parezca que no tenga la importancia o el estatus que los hombres colocan a las personas y que luego la sociedad sigue, sin saber si en realidad es correcta esa apreciación.

D. A pesar de que es mejor que las armas

El último verso de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien.

En México se dice coloquialmente más vale un mal arreglo que un buen pleito para resaltar que muchas veces es mejor llegar a un acuerdo que entrar en un litigio legal. Discernir cuando tenemos que pelear y cuando es mejor llegar a un arreglo es producto exclusivamente de la sabiduría.

Salomón nos lleva allí a ese lugar donde para muchos no hay sabiduría, al lugar de la gente común y corriente para mostrarnos que uno puede aprender si con sencillez y humildad se acerca a conocer lo que piensa esa gente, en lugar de confiar exclusivamente en nuestra arrogancia.

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