La Biblia dice en Eclesiastés 6: 10

10 Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él.

Introducción

Nada más desgastante en la corta vida del ser humano que luchar contra enemigos que no podrá vencer. A esa verdad nos lleva el Predicador en este inquietante verso del libro de Eclesiastés al observar que los hombres y mujeres de esta tierra en muchas ocasiones libran batallas perdidas.

Salomón está convencido de que el hombre debe utilizar su tiempo y sus recursos en labores que le ayuden a bien vivir en este mundo y evitar a toda costa desgastarse emprendiendo batallas que a todas luces perderá ya sea porque nadie las ha ganado o porque sencillamente no tienen ninguna posibilidad de salir victorioso de ellas.

No se trata de caer en la cobardía o convertirnos en seres pusilánimes que eviten caer en la confrontación en una falsa actitud de prudencia y sensatez, sino en la capacidad de buscar y encontrar aquellas luchas que hemos de enfrentar y hacerlo con valentía y sobre todo con ahínco y esfuerzo.

Uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar en la Biblia sobre el hombres que supieron que batallas emprender y cuales definitivamente dejar a un lado fueron los gabaonitas. Una tribu de la que nos habla el libro de Josué capítulo nueve.

Josué 9: 1-20 dice así:

Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, 2 se concertaron para pelear contra Josué e Israel. 3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, 4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, 5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso. 6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros. 7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizá habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros? 8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís? 9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto, 10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot. 11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros. 12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso. 13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino. 14 Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.
15 Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación. 16 Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. 17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim. 18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes. 19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar. 20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque lucha contra enemigos invencibles

A. Que ya demostraron que son imbatibles
B. Que son más poderosos que el hombre

La actitud de los gabaonitas nos es muy útil para aprender que en esta vida no todas las batallas que parecen necesarias se debe tomar. También que se debe obrar con gran astucia pensando en bienes superiores antes que en el orgullo y la vanidad. Los gabaonitas nos enseñan que debemos escoger cautelosamente las batallas que hemos de emprender.

A. Que ya demostraron que son imbatibles

La primera parte de nuestro verso de estudio dice de la siguiente manera: Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre.

Es bien interesante notar que la palabra “ya” que usa el texto procede de la raíz hebrea “kebar” que se utiliza solo en Eclesiastés. Encontramos la palabra en 1: 10, 2: 12, 2: 16, 3: 15, 4: 2, 6: 10, 9: 6 y 9: 7.

La palabra se utiliza para resaltar que no hay nada nuevo debajo del sol. Un contraste entre lo que ha sido y lo que es. Es una inquietante verdad resumida en la frase: Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya. Salomón quiere que entendamos que los hombres son iguales y en el pasado y el presente se han comportado igual y así la harán en el futuro.

En otras palabras debemos aprender de lo que nuestros antepasados hicieron y en relación con las batallas que han emprendido en el pasado y han sido derrotados, nosotros debemos aprender y no repetir esos yerros porque no nos llevarán a ningún lado, sino a la frustración y encono.

Aquí algunas batallas que los hombres en el pasado han intentado librar y han fracasado estrepitosamente.

  1. Luchar contra Dios

Ateos científicos y ateos empíricos, hombres de ciencia y mucho conocimiento, pero también hombres con conocimientos básicos se han echado al hombro la penosa tarea de luchar contra Dios. Nietzsche y Voltaire son dos de sus más visibles representantes en la historia, pero hay muchos más.

Ellos dieron su vida con tal de que sus ideas de que Dios no existía se expandieran por todo el mundo y el mundo entero dejara de creer en Dios. Bueno, ellos vivieron hace dos siglos y al cabo del tiempo, su batalla a la que se entregaron con todo su ser, simplemente fue una batalla perdida.

Quien quiera luchar contra Dios siempre será derrotado. Nadie ha logrado vencerlo porque el es Eterno y todos los seres humanos no somos más que neblina que se aparece por un poco de tiempo, pero luego se desvancece.

  1. Luchar por cambiar a los demás

Cuánto tiempo perdido, cuántos recursos malgastados tratando que las personas cambien. Cuántos padres, esposos, hijos, hermanos y familias frustradas e incluso hasta amargadas porque un miembro de la casa no cambia. Se mantiene en la misma actitud que lo daña y daña a los demás.

Un hombre jamás podrá cambiar a otro hombre. Hace años encontré una frase que me ha gustado mucho sobre este tema. El hombre reforma, el diablo deforma, solo Cristo transforma. Es claro que ningún poder humano puede cambiar a los hombres porque una persona solo se transformará cuando en el opere un ser superior.

  1. No luches contra el tiempo

Luchamos contra el tiempo. A veces tratando de adelantarlo. Viviendo o haciendo cosas que no nos corresponden en determinada edad, pero luego cuando ya pasa el tiempo tratamos de evitar a toda costa que avance. Deseamos que se detenga para que nos deje hacer más cosas.

Contra el tiempo jamás podremos ganar. Avanza inexorablemente, inevitablemente se lleva consigo nuestro vigor y nos va dejando sin aliento poco a poco hasta que termina devorandonos.

B. Que son mas poderosos que el hombre

Jesús enseñó que debemos pensar muy bien cuando nos enfransquemos en una lucha si podemos salir airosos o mejor renunciar a esa batalla. Así lo hace en Lucas 14: 31-32 que dice de la siguiente manera:

31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

Perder tiempo, dinero y esfuerzo en proyectos que no terminarán bien es demasiado necio y nos convierte en seres que terminaremos frustrados por no haber puesto en otra actividad nuestros recursos.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno porque lucha contra enemigos invencibles que claramente lo derrotarán.

Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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