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El hombre resiste a la autoridad

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La Biblia dice en Eclesiastes 8:2-9

2 Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. 3 No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere.4 Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: ¿Qué haces? 5 El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. 6 Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; 7 pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? 8 No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee. 9 Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.

Introducción

Salomón describe en estos versos la difícil relación entre los reyes y sus súbditos o lo que hoy en día sería entre los gobernantes y sus gobernados. Sobre todo cuando quienes ostentan el poder son tiranos. Es un hecho que frente a un gobernante sobrio y abocado a sus funciones difícilmente habrá razón para inconformarse, pero ante un dictador, no.

Para entender el mensaje que procura darnos Salomón debemos tener el contexto en el que escribe. Los tiempos en los que Salomón gobierna, las monarquías son absolutas. El soberano tiene súbditos de los que obtiene toda clase de beneficios: tributos, hombres para la guerra, esposas y personas para su servicio, por decir unas cuantas exigencias del monarca.

El poder que el rey tenía en esos tiempos no admitía ninguna clase de oposición ni mucho menos de rebeldía. Cualquier intento de oposición era castigada con la muerte. Se debía tener cuidado para evitar caer en ese tipo de conductas, a fin de preservar la vida y tener paz.

Así fueron los gobiernos por muchos siglos. Eran reyes y reinas las que gobernaban hasta el siglo XVII y XVIII cuando comenzaron a caer las monarquías con las revoluciones y empezaron a crearse los primeros estados nacionales donde el poder del rey o del presidente se fue acotando, sin que desapareciera por completo el poder de decidir.

Salomón nos va a introducir por ese tema. El tema de los gobernantes y sus gobernados. Claro desde su perspectiva o desde su tiempo a fin de que sepamos cómo debemos tratar o conducir a los encargados del poder humano. Lo querramos reconocer o no, vivimos bajo un gobierno que para bien o para mal conduce la vida de millones.

El trato con quienes detentan el poder debe ser con mucha prudencia. De eso es lo que Salomón nos va a hablar en estos versos.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Cuando resiste a la autoridad

A. A pesar de que no podrá contra ella
B. A pesar de que con sabiduría puede vivir con ella
C. A pesar de que es temporal

La monarquía murió y comenzó la democracia. El gobierno de un solo hombre dio paso al gobierno de todos. En ese inter se levantó un movimiento llamado Anarquismo. La propuesta del anarquismo fue simple: cada persona debía hacer lo que tenía que hacer y no necesitaba de ningún gobierno.

Era un idea romántica de que el hombre no necesitaba de ninguna autoridad para gobernarse. La idea fracasó y hoy solo queda cmo recuerdo esa doctrina que en México fue promovida por el oaxaqueño Ricardo Flores Magón, uno de los grandes anarquistas de Latinoamérica.

La realidad es que el hombre ha vivido, vive y vivirá bajo una autoridad civil y en ocasiones, ha vivido bajo autoridades militares, muy a pesar suyo y justamente aquí es donde cobran relevancia las palabras del predicador.

A. A pesar de que no podrá contra ellas

Del verso dos al verso cuatro encontramos las siguientes palabras del Eclesiastés:

2Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. 3 No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere.4 Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: ¿Qué haces?

La autoridad de un rey en la época de Salomón era impertubable e inatacable. Se hacía lo que él decía, aún cuando lo que dijera fuere equivocado. Nadie osaba contradecirle. La historia de David en la corte de Abimelec, rey de los filisteos donde se hizo pasar por un demente nos prueba esta afirmación.

El consejo que da el Predicador tiene toda la razón del mundo. No se puede contra la autoridad. Si bien ahora nosotros ya no vivimos bajo una monarquía absoluta tenemos ahora gobernantes que si bien tienen controles legales, todavía disponen de poder para molestar y perturbar a quienes les resisten.

En los tiempos de Salomón como en los tiempos actuales siempre ha habido sectores de la población de determinado país o región del mundo opuestos a las autoridades. Los errores en los que nos gobierna a veces son evidentes y muchos entonces encuentran una razón para enfrentarlos. Salomón nos da un consejo y nos dice que no lo hagamos.

Hace 15 años en Oaxaca hubo una movilización social que trató de deshacerse del gobierno, pero a la luz de los acontecimientos, ni se logró quitar la gobernador, como tampoco cambio en nada la situación del pueblo de Oaxaca, lo que sí hubo muchos muertos y encarcelados, mientras el gobernante concluyó su mandato de seis años.

En estos días vemos que en Colombia multitudes han comenzado desde hace casi dos meses movilizaciones para que renuncie el presidente de ese país, pero el resultado parece ser idéntico al de los oaxaqueños en el dos mil seis.

Las palabras y consejos del Eclesiastés son muy pertinentes para recordarnos que los gobernantes o los reyes en su tiempo hacen lo que quieren y nadie les pide cuentas por sus acciones. Para qué entonces enfrentarlos si finalmente se quedarán como gobernantes. Seamos prudentes y cautos.

B. A pesar de que con sabiduría puede vivir con ella

Produce mucha molestia gobiernos injustos, claro que sí. Entonces si no se podrá contra ellos, entonces, qué hacer. Salomón nos ofrece algunos ideas prácticas sobre lo que podemos hacer cuando nos encotramos con gobernantes que en lugar de buscar el bienestar de sus gobernados solo roban o maltratan a sus conciudadanos.

Salomón nos da estos consejos para enfrentar esta situación en los versos cinco al ocho:

5 El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. 6 Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; 7 pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? 8 No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.

Lo primero que nos pide es que seamos sabios a la hora de tratar con nuestras autoridades. Hacerlo con el hígado o con molestia y fastidio no servirá para nada porque en primer lugar lo haremos sin conocimiento o discernimiento y en segundo lugar el enojo nos hará perder ante ella.

La sabiduría nos ayudará a comprender que para todo lo que se quiere hay un tiempo y jucio. En otras palabras la sabiduría nos dará las herrmientas para enfrentar a la autoridad porque un gobernante nunca durará toda la vida. Su poder es temporal y una vez que concluya mucha gente ni se acordará de él.

El sabio mide cautelosamente sus alcances y el tiempo que le ha tocado vivir y en función decide qué hacer porque lo que está en juego es algo más que problemas personales con la autoridad, el riesgo de perder la vida siempre existe y eso debe tenerse siempre en consideración tal como lo plantean los textos que estamos estudiando.

La palabra juicio que se utiliza en esta parte tiene el sentido de criterio. El sabio debe tener criterio para saber el tiempo que esta viviendo. El tiempo y criterio le ayudará a entender que ignora por completo lo que ha de suceder en el futuro. No se sabe si ese gobernante será el detonante para un cambio profundo en la nación.

Nadie tiene la potestad sobre la vida, ni los inconformes contra el rey o gobernante, ni el propio gobernante. Y como nadie gobierna este tema, lo mejor es cuidarse y cuidarnos tomando decisiones sensates, sobre que hacer ante la autoridad y no precipitarse con acciones sin sentido.

C. A pesar de que es temporal

El verso nueve nos lleva a una especie de conclusión de este tema. Dice de la siguiente forma:

Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo.

Al final de cuenta un gobernante autoritario sí hace mucho mal, pero en realidad quien se daña a sí mismo es él. Ningún gobernante que ha usado el poder para dañar a sus gobernados ha terminado bien. La historia nos muestra una y otra vez que quienes han detentado del poder o la autoridad y han hecho mal uso de ella han terminado mal.

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