La Biblia dice en Eclesiastés 11:7-8

Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol;8 pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad.

Introducción

Salomón hace un contraste entre la vida y la muerte. Esa diferenciación es útil para recordarle al hombre la necesidad de disfrutar la vida y poner todo su esfuerzo para alcanzar metas con arrojo y determinación sabiendo que la vida es muy breve frente a la muerte que gana por mucho en años a la existencia.

A lo largo de estos ocho versos del capítulo once, el Eclesiastés nos ha conducido sobre la necesidad de enfrentar con valor el futuro, de pararnos frente a él con determinación porque no niega que es incierto y que produce incertidumbre, sin embargo no debe paralizarnos ni tampoco intimidarnos.

Se debe arrojar el pan sobre las aguas, se debe enfrentar la adversidad que siempre trae el futuro con generosidad, el hombre ha de mirar siempre con ojos de certeza el futuro y hacer en el presente todo aquello que le permitan hacer sus fuerzas debido a que en la muerte nada hay más para hacer.

El rey sabio de Israel como se conoce a Salomón tiene un profundo interés de despertar en sus lectores el espíritu para no acobardarse ni llenarse de miedo ante el destino fatal que a todos nos espera. Tarde o temprano todos llegaremos a la cita con la muerte que será más duradera que la vida, hablando en términos estrictamente humanos.

Pero antes de eso nos recuerda que la vida es maravillosa, que vale la pena existir y sobre todo que vale mucho la pena disfrutarla, que vivirla con alegría debe ser nuestro imperativo, que a pesar de sus incertidumbre o lo incierta que parece en no pocas ocasiones debemos acometerla con esperanza y valentía.

El Predicador nos conduce de esa forma a considerar nuestra actitud frente a la vida, una actitud que debe considerar que somos efímeros, pero no para caer en la desesperación existencial, sino más bien para saber aquilatar lo valioso que puede resultar disfrutar la vida que se nos ha dado.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno
Porque la muerte dura más que la vida
A. La vida es luz
B. La muerte es oscuridad

Salomón ha comenzado la conclusión de su libro. Son las recomendaciones finales para sus lectores, a los que ha llevado a considerar la existencia humana desde su perspectiva nacida de la observación acuciosa, originada en la atenta mirada de los acontecimientos de cada persona a lo largo de su existencia.

Y lo hace usando la palabra “vanidad” que lo ha acompañado a lo largo de su discurso para recordanos que la muerte también resulta absurda ante la vida que tiene tantas formas de disfrutarse como cuando el sol sale o se oculta, regalándonos hermosos amaneceres e increíbles atardeceres, sin contar otros grandes beneficios.

La vida es luz y la muerte es oscuridad esa es la conclusión a la que llegó Salomón y que nos comparte a través de estos versos.

A. La vida es luz

El verso siete de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol.

La luz y el sol siempre han sido sinónimo de vida, de la vida plena, de la existencia en la que se disfruta el hecho de vivir sobre esta tierra gozando de la creación.

Salomón tiene muy claro que la vida es un don valiosísimo, es un regalo divino que trae aparejado momentos de gran alegría y satisfacción. La vida no solo son dificultades y problemas, a nuestro paso por este mundo podemos encontrar muchos momentos de solaz gozo.

La vida, no lo podemos negar, es placentera. Podemos encontrar en ella muchas formas de disfrutarla, independientemente de que en ella también nos topamos con momentos complicados, sin embargo todos sabemos que aún en medio de las tragedias habra destellos de alegría.

Hay también experiencias en la vida humana como el nacimiento de un hijo o una hija, como el logro de grandes metas, la adquisición de una casa, el matrimonio de nuestros hijos o hijas y otra más que nos hacen sentir una enorme satisfacción y nos hace sentirnos inmensamente felices.

Salomón nos esta llevando a considerar que la vida trae consigo oportunidades para disfrutarla, pasarla bien, experimentar grandes alegrías y tener placeres que nos llena de realización. Aún en los días más sombríos podemos encontrar la luz del sol. Aún en las tragedias, podemos sonreír. La vida con todas sus contradicciones, con todos sus dramas, es también solaz y vibrante.

B. La muerte es oscuridad

El verso ocho de nuestro texto dice de la siguiente manera:

Pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad.

Salomón nos despierta abruptamente de los placeres de la vida que se pueden disfrutar para plantarse con sus tronantes y desencarnadas verdades y sí el hombre puede gustar de grandes placeres por muchos años, pero debe acordarse de que los días de las tinieblas serán muchos.

Son esta clase de declaraciones las que hacen pensar a muchos que Eclesiastés es rudo y cruel con sus verdades, pero deben tomarse en el contexto inmediato y posterior. Salomón quiere levantar el ánimo a quienes no son arrojados, a quienes les cuesta trabajo levantarse para echar su pan sobre las aguas.

Son palabras dirigidas a quienes les asusta tanto el futuro que se quedan paralizados, a quienes ignoran muchas cosas y por ello no se mueven para buscar su bienestar. A ellos dirige estas palabras para sacudirlos, para hacerles ver que más allá de está vida no hay nada más que oscuridad.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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