La Biblia dice en Eclesiastés 12:2-5

2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; 3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas; 5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;

Introducción

Salomón explica muy bien el sentido de la vejez en la existencia humana. A través de la poesía hebrea expresa la experiencia humana cuando las fuerzas abandonan el cuerpo y solo se está a la expectativa del fin de todo. Lo hace con dos grandes y elocuentes ejemplos para hacer muy comprensible el sentido de la tercera edad.

De una forma poética, el Predicador nos presenta la última etapa de vida del hombre como una tormenta que está por llegar y también como una casa vieja que está abandonada y que está a punto de caerse. Son dos ejemplos muy entendibles para saber que la tercera edad es una etapa con grandes complicaciones si la juventud fue desperdiciada.

Se trata de una alerta para todos porque todos, o si no todos, la mayoría de los seres humanos accederemos a la vejez y debemos conocer lo que nos espera para afrontarlo con entereza y dignidad y aprovechemos los días de fuerza que aún tenemos a fin de no llenarnos de frustración.

La juventud es un tema importante para el Predicador, indudablemente, pero también la vejez aunque a muchos no nos interese porque pensamos que tardará en llegar o porque simplemente estamos sumamente ocupados en consumir nuestras fuerzas en proyectos personales.

La idea del Qohelet es que entendamos que juventud y vejez van unidos de manera indivisible y lo que se haga cuando se tienen muchas fuerzas será lo que disfrutaremos o padeceremos.

En los versos que meditaremos podríamos afirmar que lo que hace el autor del Eclesiastés es decirnos: ¡Prepárense, viene una terrible tormenta! O ¡Refuercen su casa porque está a punto de caerse! Y eso tiene gran valor para todos nosotros que desperdiciamos nuestras fuerzas en planes carentes de la aprobación divina.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque la vejez le es indiferente
A. Aunque la tercera edad sea como un tormenta que se avecina
B. Aunque sea como una casa antigua que está por caerse

Los seres humanos hemos construido sociedades para jóvenes. La vejez es considerada por muchos un estado en el que ya no se puede aportar nada y en muchas culturas existe la certeza de que las personas de la tercera estorban de tal manera que el mejor lugar que pueden tener es un asilo.

En un mundo donde la vejez no se proyecta en ninguna manera es fácil olvidarse de que uno va para allá. Pero eso no evita que el tiempo transcurra y de pronto estemos instalados allí.

A. Aunque la tercera edad sea como una tormenta que se avecina

El verso dos de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia.

Esta es una manera de hablar de las tormentas. Una tormenta en tiempos bíblicos solo se podía vaticinar al contemplar los cielos. Los fuertes vientos, las nubes negras y el clima hacían posible y factible saber que se estaba a la puerta de una tormenta y entonces comenzaban los preparativos.

Salomón compara la vejez justamente con ese ejemplo para hacernos ver que la vejez es inevitable y es necesario preparase para ella. Porque así como ocurre cuando viene un torrencial aguacero si no se está listo puede causar serios estragos a nuestro patrimonio, así la vejez puede convertirse en una losa que nos aplaste.

Para este estudio me auxilio del libro El arte de envejecer de Anselm Grün de Editorial San Pablo y cito textualmente un párrafo que aborda el tema de la depresión en los ancianos:

“Hay muchos ancianos que no habla de su depresión. Se quedan atascados en ella porque les da vergüenza admitirla. La depresión se manifiesta en la falta de iniciativa, tristeza, una tendencia a abismarse en cavilaciones y en las cuatro expresiones típicas: “ya no soy nada”, “ya no puedo hacer nada”, “ya no me quieren” y “yo mismo tengo la culpa de lo que me pasa.”

Salomón no exagera cuando compara la vejez como una tormenta que se avecina. Para nada.

Vuelvo a citar el libro El arte de envejecer que habla de siete trastornos del miedo y señala lo siguiente:

“Los gerontólogos mencionan 7 trastornos del miedo típicos de la tercera edad: miedo a enloquecer, miedo a la vida en general, temor por su existencia miedo a no poder valerse solos, miedo a las enfermedades, miedo a cambios que no manejan y miedo a nuevas tareas propias de su desarrollo.”

Sí, la vejez es una tormenta.

B. Aunque sea como una casa antigua que está por caerse

El segundo ejemplo que usa Salomón para hablar de la vejez es el de una casa antigua que está por caerse. Los versos tres al cinco dicen de la siguiente manera:

3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas; 5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;

De acuerdo a los arquitectos y constructores de vivienda, una casa tiene un tiempo de vida útil de cuarenta años. A partir de esa fecha debe renovarse o ajustarse. Es un hecho que hay muchos hogares que viven en casas con más de ese tiempo, pero inevitablemente una casa también terminará su vida útil.

El autor del Eclesiastés usa el ejemplo de una casa antigua para decirnos que la juventud llegará también a la vejez y los hombres deben estar preparados para ese cambio que habrá de llegar. La intención de ningún modo es asustar a nadie, sino preparar a todos los lectores de esta obra.

En su descripción de una casa antigua, el predicador nos habla de los males que se presentan con la vejez. La perdida del apetito, la falta de dentadura y la permanente amenaza de todo está a punto de acabar.

En su libro Los deberes de la vejez, Marco Tulio Cicerón escribe también sobre la tercera edad y dice lo siguiente:

“Más a mi modo de entender son cuatro los motivos porque la vejez parece a algunos llena de trabajos, el primero porque aparta del manejo de los negocios, el segundo porque debilita y enferma el cuerpo el tercero porque priva de casi todos los deleites y el cuarto porque no está muy lejos de la muerte.”

Pensar en la vejez es pensar en nosotros. Es invertir nuestra vida en algo verdaderamente importante para que cuando llegue, la vivamos con la satisfacción del deber cumplido y no con la añoranza de lo que no fue.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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