La Biblia dice en Eclesiastés 12:8

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Introducción

Esta es la idea central del libro de Eclesiastés. El Predicador (el que habla a una asamblea, el que enseña a un grupo de personas) basa todo su escrito en esta frase. Lo dice convencido, categórico, sin el menor asomo de duda y con la certeza de quien ha visto desfilar ante su vida historias y más historias de hombres y mujeres que lo llevaron a éstas conclusiones.

Si logramos comprender el profundo mensaje que contienen estas breves palabras habremos de entender el sentido de la vida, dejaremos de ser espectadores de los acontecimientos que transcurren a lo largo de nuestra existencia y podremos salir lo más ilesos de esta experiencia llamada vida.

¿Qué le espera al hombre en la vida? ¿Qué encontrará el ser humano a su paso por la tierra? ¿Cómo prepararse para los sinsabores que nos depara el destino? ¿Cómo podemos actuar ante las grandes injusticias que veremos en este mundo? ¿Qué podemos hacer para encontrar sentido a la vida? ¿De qué asirnos ante tantas ideas y pensamientos?

El discurso de Salomón parte de esta definición de la vida. Para Salomón la vida no es vanidad, sino vanidad de vanidades, un superlativo para resaltar lo absurdo, lo incoherente, lo ambiguo, el misterio mismo del que está hecha la vida.

El futuro es incierto, solo se tiene segura la muerte. El hombre comienza su vida y debe tener mucho cuidado de cada una de sus decisiones porque de ellas dependerá grandemente el final de su existencia. Con prudencia podrá llegar a la vejez y su salida será mas o menos decorosa si cuidó todo lo que hizo en su juventud.

El libro de Eclesiastés es un discurso de vida para prevenirnos, para advertirnos. Es un volumen de la Escritura para avisarnos, indicarnos, recomendarnos y prevenirnos sobre lo que han pasado otras generaciones y lo que sin duda pasará con las generaciones en lo subsecuente porque el ser humano es siempre igual.

Salomón nos ha dejado, entonces, un libro para meditar sobre la experiencia humana sobre la tierra. Pero su gran valor es que no es una teoría o una hipótesis, sino el recuento de las más diversas experiencias de hombres y mujeres que Salomón conoció de primera mano y que nos comparte.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno
Porque la vida es un misterio
A. El presente es perturbador
B. El pasado es igual que el presente y el futuro
C. El futro es incierto

El libro de Eclesiastés no es un tratado de filosofía como el de los filósofos griegos porque ellos buscaban el origen de todo. Salomón tiene claro que el origen de todo es Dios. Eclesiastés es una reflexión en alta voz sobre la vida del ser humano en la tierra. La tremenda incertidumbre de no saber que viene en el futuro.

A. El presente es perturbador

Salomón comienza su discurso con una pregunta incisiva, ¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar en este mundo? El hombre debe trabajar y en esa actividad se le va la vida. El trabajo se convierte de esa manera en un bien y en un mal. Un bien cuando logra hacer que sus actividades laborales le den un respiro para vivir.

Un mal cuando el trabajo se convierte en un amo que lo esclaviza y que no le permite vivir disfrutando lo que obtiene con su labor. Las labores a las que se entrega el hombre para subsistir deben permitirle obtener satisfacciones personales, pero cuando el trabajo es absorbente, entonces el trabajo es un fin y no un medio.

El presente del hombre es perturbador porque puede buscarle sentido a la vida en el conocimiento, el placer y el dinero, sin embargo tarde o temprano descubrirá que en realidad esos tres estilos de vida no necesariamente son el fin de la existencia humana.

El grave problema del hombre es que no tiene más que el presente. El pasado ha dejado de ser tiempo y se ha convertido en historia y el futuro lo desconoce. Por eso el presente si bien es una bendición divina al hombre le resulta complejo comprenderlo porque debe sortear toda clase de dificultades para encontrar el camino que lo lleve a no perderse.

B. El pasado es igual que el presente y el futuro

Esta visión parece demasiado pesimista por parte del Predicador. Lo plantea de la siguiente manera:

¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

Para Salomón no hay ninguna novedad. Todo lo que el hombre vive en el presente, ya ha ocurrido en el pasado y el futuro tendrá la misma tónica. La existencia humana se despliega con los mismos miedos, los mismos temores y las misma incertidumbre, no nos percatamos de ellos por algunos inventos, pero el hombre es el mismo.

Las grandes tragedias que han venido a este mundo como las pestes de siglos pasados, las guerras mundiales y recientemente la pandemia que vivieron millones de seres, son ejemplos que han servido poco o nada para transformar la convivencia humana. Los hombres y las mujeres permanecen igual.

Al hablar del pasado como referente de sucesos idénticos en el presente, Salomón quiere hacer notar que nada cambia. El ser humano sigue sin saber que será del futuro. Sigue sin saber que vendrá porque la vida es para el ser humano un gran misterio.

C. El futro es incierto

¿Qué será del mañana? Nunca lo sabremos. Estamos en completo estado de indefensión. El futuro es impredecible. Solo nos resta hacer cosas en el presente para que el porvenir no nos tome por sopresa. La prinicipal es acordarnos del Creador en los días de nuestra juventud.

Pero también ser solidarios para que cuando vengan las calamidades a nuestra vida otros sean solidarios con nosotros. Nadie tiene asegurado nada. La vida misma pende de un hilo para todos. Un accidente o un mal momento puede cambiar radicalmente nuestra vida y ante ello no nos queda más que confiar en Dios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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