La Biblia dice en Eclesiastés 10: 20

Ni aun en tu pensamiento diga mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.

Introducción

Salomón pide a sus lectores cuidar lo que piensan y lo que dicen en lo más secreto de su mente y morada, respectivamente. Se trata de un recomendación extremadamente importante y por eso está planteada en forma de hipérbole, la hipérbole es una figura retórica que recurre a la exageración para cumplir con su cometido.

El autor del Eclesiastés quiere remarcar la necesidad de sus oyentes de conducirse con discreción, vivir siempre con prudencia y hablar cuidadosamente tomando en consideración que lo que se dice o se piensa puede llegar a conocerse y entonces, las consecuencias pueden ser muy graves y hasta trágicas.

En realidad su intención es muy clara: si lo que se piensa y se dice en lo más recóndito de nuestro ser y nuestro hogar se llega a saber, imagínese con lo que se dice en público, claro que se sabrá y eso provocará malestar en quienes tienen dos clases de poder: el poder político y el poder económico.

Un ejemplo bíblico de lo que puede suceder cuando un poderoso se incomoda con nuestras palabras es el de Juan el Bautista. He de aclarar de inmediato que Juan dijo lo que el Señor le ordenó que dijera y por esas palabras desató la furia de Herodías quien pidió a su hija que le dijera a Herodes que le entregara en un plato la cabeza del Bautista.

Los poderosos suelen reaccionar de manera violenta y de igual modo los poderosos y solo si está dispuesto a pagar con su vida, como lo estuvo Juan, enfrentarlos, confrontarlos y retarlos, pero si no se tiene el talante o la resistencia suficiente es mejor ceñirnos a lo que Eclesiastés dice.

Debemos cuidar lo que hablamos y contra quien hablamos. Esa es una verdad que debe guiar nuestra vida a fin de evitar conflictos. No hablar mal de nadie ni ausente ni presente para evitarnos incomodidades y dificultades que nos hagan perder la paz que Dios ha traído a nuestra vida.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque sus palabras le juegan en contra

A. Ante la autoridad
B. Ante los poderosos

La gente poderosa de este mundo difícilmente acepta una crítica. Casi siempre les molesta que alguien hable mal de ellos. Generalmente se vengan de quienes los denuncian, los ponen en entredicho o los exhiben como lo que son: ambiciosos, amorales y sin sentido de solidaridad con los que sufren.

Ejemplos hay muchos, pero solo citaré algunos para esta lección. Comienzo por señalar a Julián Assange que se hizo famoso en 2010 cuando, a través de WikiLeaks, publicó cientos de miles de documentos secretos de Estados Unidos que evidenciaron el abuso que cometió en las guerras de Irak y Afganistán.

Ese mismo año, Julian Assange fue detenido en Suecia por un caso de supuestos delitos sexuales, una acusación que fue retirada años más tarde y ahora Gran Bretaña ha autorizado su extradicción para que responda por cargos de espionaje y otros constra Estados Unidos.

¿Cuál es el delito de Assange? Abrir al mundo los entretelones de dos guerras que costaron miles de vida sin que tuvieran justificación alguna.

Los cientos de periodistas muertos en todo el mundo y en México son una expresión de esa capacidad tanto de los gobernantes como de los poderosos de acallar a quienes los señalan y muestran su verdadero rostro. La represalia que padecen los que denuncian sus atropellos son terriblemente lamentables.

A. Ante la autoridad

Salomón le pide a sus lectores lo siguiente: “Ni aun en tu pensamiento diga mal del rey” para hacernos ver que debemos ser cuidadosos ante los gobernantes porque muchos de ellos suelen ser vengativos, rencorosos y traicioneros ante una crítica, un mal comentario o incluso un chiste sobre su persona.

La historia está llena de historias de este tipo. Citó aquí una de las tantas que circulan en México. A principios de la década de los ochentas en este país había un cantante muy conocido llamado Víctor Iturbe, todos lo conocían como “El pirulí” que amenizaba bares y centros nocturnos de la ciudad de México.

En uno de sus shows se dedicó a hacer chistes sobre el presidente Luis Echeverría Álvarez a quien imitaba perfectamente en su voz y gestos. Los asistentes se divertían grandemente porque además de cantar muy bien el personaje en mención resultó un gran imitador.

Muy pronto llegó a los oídos del presidente Luis Echeverría Álvarez tanto los chistes como el desparpajo con que el músico hacía su espectáculo y entonces envió a personal de la poderosa y temida Dirección Federal de Investigación para comprobar lo que había llegado a sus oídos. Los agentes confirmaron todo lo que había escuchado el mandatario.

Víctor Iturbe, “El pirulí” murió unos años después asesinado a las puertas de su casa en Guadalajara, Jalisco en un homicidio que nunca se esclareció y que algunos atribuyeron al crimen organizado, pero nunca se supo nada ni se investigó. Algunos piensan que su muerte estuvo relacionada con sus chistes contra Luis Echeverría.

B. Ante los poderosos

Salomón pide a sus oyentes no solamente no hablar mal del rey o los gobernantes, sino también de los ricos. Yo lo he puesto como poderosos porque los ricos son gente de poder que pueden también cuando se lo proponen causar mucho daño a quienes los critican o señalan.

La intención del Predicador es llevarnos a pensar seriamente lo que hablamos ya que debemos cuidar lo que decimos, porque nunca sabemos quién está escuchando y porque también lo que hablamos puede ser revelado o informado de parte de un desconocido a los ricos o poderosos y el desprecio hacia ellos no pasa desapercibido.

El quince de octubre de 2017 la periodista de investigación Daphne Caruana que expuso los vínculos de su país con paraísos fiscales a través de las filtraciones de los llamados “Papeles de Panamá” fue asesinada cuando una bomba explotó en su automóvil. Su delito fue denunciar a los ricos de muchos países que escondían su dinero en paraísos fiscales.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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