La Biblia dice en Eclesiastés 8:14-15

14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. 15 Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol.

Introducción

Salomón conoce las contradicciones que el hombre encontrará en este mundo. Sus observaciones son puntuales: la vida no es justa. Esa es una realidad que va más allá de la compresión humana. Los seres humanos se mueven por sus intereses materiales, por sus deseos y por siempre anhelar tener dominio sobre los demás.

La historia de la humanidad ha sido así desde hace muchos siglos. Y eso no ha cambiado ni cambiará. Lo vemos en muchos lugares del mundo, lo vemos en nuestro país y lo vemos en nuestro entorno, personas que se esfuerzan por bien vivir y padecen males como si fueran criminales de guerra.

Pero por otro lado vemos también personas que no tiene el menor pudor y cuidado en su trato con su semejante y la vida los premia con bienes materiales que ya quisiera el hombre que vive en paz consigo mismo y con los demás, mientras que al malvado todo le parece salir perfectamente.

Es frustrante descubrir esa faceta de la vida y hasta desmoralizante porque parece que el bien solo trae males y el mal atrae bienes. Salomón ya nos ha dicho que el malvado pagará y el bueno será galardonado, pero es inevitable saber que debajo del sol habremos de presenciar y ser objeto de esta dolorosa contradicción.

Pero el Eclesiastés tiene la virtud de señalar las paradojas de esta vida, por más tristes que sean, y a la par mostrarnos qué hacer ante ellas. Señala las grande contradicciones, pero nos ofrece el camino a seguir ante ellas porque sabe que no dejará de manifestarse durante nuestro paso por este mundo.

Y ante esta clase de circunstancias nos vuelve a llevar a la alternativa que ya ha mencionado ante la vanidad de la vida: que el hombre se alegre, que encuentre en la alegría de comer y beber, en otras palabras de disfrutar con su familia y amigos el fruto de su trabajo porque nunca acabarán las injusticias de este mundo.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque vive en medio de grandes contradicciones

A. Que surgen por las las injusticias
B. Que se combate con alegría

Hace exactamente siete años leí la novela Job de Joseph Roth y quedé literalmente conmocionado. Pasé muchas horas llorando cuando terminé de leerla. La novela es la historia de un rabino judío llamado Mendel Singer que fue un maestro de la Torá judía en un pueblo llamado Zuchnov.

En su estupenda novela Job —Ediciones Cal y Arena—, Joseph Roth, resalta una frase sobre su último hijo que repica en la mente de Mendel Singer —personaje principal de la obra—: “El dolor lo hará sabio, la fealdad lo hará bondadoso, la amargura lo hará dulce y la enfermedad lo hará fuerte”. (Pag. 217)

El libro, que relata las vicisitudes que vive un maestro de la Biblia con tres hijos sanos y un cuarto vástago de nombre Menuchim enfermo, sin posibilidad de cura por un problema mental, es un volumen indispensable para comprender el dolor y el infortunio que persiguen a los hombres buenos.

Joseph Roth nos conduce magistralmente por las tribulaciones de una familia cuyo padre se ha decidido firmemente a seguir a Dios, a pesar de que en su vida “Todo lo malo es repentino (el día que se entera que su hijo muere en la II Guerra Mundial muere también su esposa) y lo bueno siempre llega despacio” (la sanación de su hijo).

La virtud del libro consiste en introducirnos con el personaje principal, su esposa Débora y sus hijos por los pasillos del sufrimiento, donde la pobreza y marginación se conjugan con la enfermedad convirtiendo la vida de toda la familia Singer en un suplicio del que cuanto más quieren salir más parecen hundirse.

Pero también nos revela la bondad infinita de Dios que jamás olvida la labor que se hace en su nombre. Cuando parece que todo lo que se ha hecho para el Señor no ha tenido ningún sentido, su mano de poder se levanta para recordarnos que aún un vaso de agua dado a un necesitado tiene su recompensa.

Pero antes que la recompensa o castigo llegue para el piadoso y malvado, nos preguntamos por qué tantas injusticias y sufrimos, lloramos, nos quejamos y buscamos una respuesta que nos alivie el dolor y la tristeza infinita que nos llena el corazón ante esa lastimosa realidad que llega a nuestra vida.

A. Que surgen por las las injusticias

Todos quisiéramos que a los justos les fuera bien y fueran premiados por sus actos de bondad y todos también quisiéramos que los malvados fueran castigados por su nefandas obras, pero en ambos casos eso no ocurre cuando nosotros queremos que suceda, sino en ocasiones no lo alcanzamos a ver.

Salomón dice que hay justos que padecen y malvados que disfrutan de sus hechos como si de esa manera se demostrara que hacen bien. Lo dice así:

14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.

El sabio de Israel dice dos veces que esto es vanidad. Al comienzo y al fina de su verso repite su frase favorita y lo hace porque las injusticias que vemos en este mundo son tan aplastantes que nos hacen desfallecer y ponen en tela de juicio no solo la razón por la que estamos en este mundo, sino el sentido mismo de la vida.

Qué razón tiene vivir si hemos de enfrentar esta clase de sufrimientos. Qué sentido tiene la existencia humana si en cualquier momento hemos de ver esta clase de inequidades. Para qué vivir en este mundo si hemos de contemplar esta clase de arbitrariedades. Con qué sostenernos cuando sin aviso alguno se nos plantan esta clase de contradicciones.

Nadie está preparado para ello. Ningún ser humano puede luchar contra esta clase de circunstancias. Sería mentira decir que estamos listos para ver una injusticia y menos para vivirla en carne propia. Pero vendrá o la veremos y eso puede resultar insportable para todos nosotros.

De allí la importancia de las palabras del Predicador que nos auxilia mucho antes de que esto suceda y nos da un sabio consejo.

B. Que se combate con alegría

Como las injusticias están a la orden del día y como aparecerán sin avisarnos y se instalarán como se instala el sol todas las mañanas y la luna todas las noches, sin permiso y advertencia alguna Salomón nos recomienda no esperarla a llegar sino adelantarnos a ella haciendo lo que ya no ha dicho en otras ocasiones.

Nuestro verso quince dice de la siguiente manera:

15 Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol.

El Predicador dice que lo único que el hombre tiene en este mundo es disfrutar del bien de su trabajo. Comer y beber y alegrarse porque es es en realidad su único patrimonio frente las grandes y dolorosas contradicciones que ha de vivir mientras peregrine en esta tierra a la que viene como una sombra.

No podremos cambiar esa realidad y como no la podremos cambiar, para no frustrarnos, ni ahogarnos en la desolación, Salomón nos recomienda mejor disfrutar nuestro trabajo o más bien la labor de nuestro trabajo. No se trata de escapismo, sino de una alternativa para enfrentar la realidad.

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