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viernes, julio 30, 2021
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El hombre vive entre injusticias

La Biblia dice en Eclesiastés 3: 16-17

16 Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad. 17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

Introducción

Cuando se estudia Derecho es básico o elemental conocer la historia de las leyes humanas. Desde el remoto código de Hamurabi, pasando por el derecho hebreo y ni que decir del derecho romano hasta nuestros días, queda claro que los hombres han buscado la justicia como forma de vida.

Dar a cada quien de acuerdo a sus acciones es la gran aspiración de la justicia o el derecho. El autor de Eclesiastés incursionó en el tema de la justicia desde el punto de vista del Derecho y encontró una gran decepción. Salomón se dio cuenta que los tribunales de justicia de su tiempo hacían todo menos justicia.

La impunidad o injusticia que encontró Salomón lo dejó completamente perplejo. Quedó asombrado como quedamos nosotros impactados cuando nos damos cuenta que se ha cometido una injusticia entre los encargados de impartir justicia. Según leemos en Eclesiastés este fenómeno se veía o existía desde los tiempos de Salomón.

Salomón nos lleva a uno de los asuntos que más se presentan debajo del sol: en lugar de juicio impiedad y en lugar de justicia iniquidad. Personas e instituciones son pasadas por la balanza de la Escritura y son reprobadas porque en lugar de declarar Derecho, pervierten el sentido de la justicia.

Salomón nos presenta un desolador panorama porque a falta de una justicia humana, ni siquiera la vida piadosa resulta atractiva para nadie. Salomón no encontró ni la aplicación del Derecho y tampoco una vida piadosa y justa que sirva como límite para una vida armoniosa entre los hombres, sino exactamente todo lo contrario.

No debe sorprendernos, entonces, que en estos días sepamos y conozcamos de tantos y tantos casos de personas que siendo culpables fueron absoluetas por quienes los juzgaron. Que tremenda decepción nos llevamos cuando conocemos o sabemos que el juicio o sentencia de un culpable termina en una absolución.

Ante esta situación Salomón nos lleva a recordar que los hombres se pueden burlar de la justicia humana, pero tarde o temprano la justicia divina los juzgará y entonces recibirán el justo pago de sus acciones. Justo e injusto, piadoso e impío. Temeroso de Dios o incrédulo: todos pasarán por la balanza de Dios.

Para entender el pasaje que estudiaremos hoy debemos tener presente que el hebreo utiliza dos expresiones para el término justicia: 1. Mishpatim, que se traduce como jueces, juzgados, tribunales y todo lo relacionado con sentencias y declaración del Derecho entre los judíos.

También utiliza 2. Tzadiq que se traduce como piadoso o temeroso de Dios. Cuando se utiliza el término tzadiq generalmente se refiere a aquella vida sujeta a la voluntad de Dios revelada en la Escritura y vinculada a través de la oración, las buenas obras y todo aquello que irradia la santidad y bondad de Dios.

En el pasaje que estudiaremos se mencionan ambos términos e incluye la expresión “yispot” que tiene relacion con juzgar o dar su merecido a cada quien. La frase generalmente se relaciona con el poder o facultad del Creador de juzgar a sus creiaturas. Un derecho que él solo puede hacer sin falla y sin cometer una sola injusticia.

Esas tres expresiones las usa Salomón para presentarnos el panorama que descubrió debajo del sol y que lo llevaron a conclusiones que nos llevan a pensar uno de los grandes males que hacen desfallecer al hombre.

Serie: El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

IX. Porque vive entre injusticias

A. Que producen impiedad
B. Que provocan iniquidad
C. Que reclaman el juicio de Dios

Salomón descubrió que ni la vida piadosa ni la amenazas de castigo por parte de los tribunales de justicia humana hacían que los hombres procuraran una vida ajustada a los estandares que demanda Dios y presentó sus conclusiones sobre el tema para ofrecernos una cruda realidad entre los seres humanos.

Que lamentable es la situación del hombre cuando se revisa la justicia humana, ya no solo en países en vías de desarrollo, sino aún en los llamados del primer mundo o desarrollados, las historias parecen similares. Hombres y mujeres que se salen con la suya y hacen de la impunidad su escudo.

A. Que produce impiedad

Una parte del verso dieciséis dice así: Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad. Salomón descubrió el estado de la justicia humana. Deplorable y lastimero.

Salomón utiliza la expresión juicio que procede de la palabra hebrea “hamispat” que se relaciona directamente con la idea de tribunales, juicios y declarar derecho. Esa palabra aparece en Deuteronomio 25: 1 que dice:

Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, ésos absolverán al justo, y condenaran al culpable. La palabra “hamispat” se relaciona entonces con todos los procedimientos legales que Moisés legó al pueblo hebreo para resolver sus diferencias civiles, penales, laborales o mercantiles, por citar algunos.

Salomón encontró en esa materia impiedad. La palabra impiedad procede de la raíz hebrea “resha” que la Biblia versión Reina Valera 1960 traduce sencillamente como “maldad”, pero por el contexto donde aparece puede significar también “violencia o crimen contra la ley humana”.

El rey sabio de Israel descubrió una triste realidad: juicios amañados, procesos judiciales que en lugar de buscar la justicia en realidad trataban de ayudar a toda costa a uno de los litigantes. No importaba ni quien era inocente o quien era culpable. Lo único valioso era ayudar a quien tuviera recursos para pagar sobornos.

A eso se refiere el monarca de Israel cuando dice que en lugar de justicia, impiedad. Jueces vendidos o jueces “amigablemente convencidos para fallar en tal o cual sentido fue una situación que observó desde hace casi más de tres mil años y que parece seguir teniendo practicantes en estos días.

Ver un injusticia nos indigna, pero sufrir una injusticia nos hace desfallecer. La realidad que plantea Salomón es delicada porque cuando la justicia de los hombres se tuerce para beneficiar al culpable o castigar al inocente produce una gran idignación que a veces se traduce en ira violenta.

B. Que provoca iniquidad

La última parte del verso dieciséis dice así: En lugar de justicia, allí iniquidad. Aquí la palabra iniquidad en el original no es la misma que la anterior “hamispat”, sino “tsadiq” que tiene relación con una persona temerosa de Dios, apartada del mal y con rectitud en su vida ante Dios y ante los hombres.

Salomón dice que en donde esperaba una vida piadosa se encontró con iniquidad. La raíz de la palabra iniquidad tiene la misma raíz que impiedad: “maldad”, pero con un matiz distinto al anterior. El contexto de la palabra nos lleva a pensar que una maldad relacionada con las relaciones éticas.

La falta de una vida piadosa entre los hombres irremediablemente les conduce a la iniquidad o la maldad. Las relaciones humanas entre hombres de fe o temerosos de Dios siempre aspiran a vivir en justicia y ante un conflicto legal es distinta la manera en que la resuelven.

Las palabras de Salomón nos avisan de lo que sucede cuando en un lugar no hay hombres piadosos o temerosos del Señor. Lo que sucede en esa clase de sociedades es que la maldad se instala de tal manera que la convivencia entre las personas se vuelve simplemente insoportable.

La vida temerosa de Dios es un medio para alcanzar la justicia porque el temor nos hace respetar la vida y posesiones de los demás, pero la ausencia de esta clase de piedad o justicia lo que trae consigo es una vida donde la maldad o falta de ética o respeto por el prójimo destruye toda armonía.

C. Que reclama el juicio de Dios

El verso diecisiete de nuestro estudio dice así: Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

Salomón nos recuerdan cuando falla la justicia humana definitivamente el juicio de Dios entra en acción. Los hombres pueden burlar la justicia de los hombres, pero jamás podrán esquivar ni evitar el castigo o reconocimiento que Dios tiene para cada una de nuestras obras.

Dios nunca olvida los actos bondadosos que realizamos a favor de las personas. Pero tampoco olvida aquellas obras de maldad que perpetramos contra seres inocentes. Dios no puede ser burlado, escribió Pablo. Todo lo que el hombre siembra lo recogerá. Dios es justo y da su merecido a cada uno.

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