La Biblia dice en Lucas 23: 33

“Cuando llegaron al sitio llamado La Calavera, crucificaron a Jesús y a los dos criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda.”

El lugar donde crucificaron a Jesús tenía un nombre macabro llamado La Calavera. La palabra calavera procede del latín calvaria que significa simplemente cráneo. La calavera, entonces, es el la cabeza humana sin piel ni cuero cabelludo, es decir, es el esqueleto de la testa integrado por los huesos de la cara y el cráneo.

La historia del nombre de ese lugar es desconocida. No sabemos si fueron los judíos quienes lo nombraron así o los romanos. Lo que sí sabemos es que desde antes de esos días, una calavera fue siempre símbolo de la muerte, el cráneo sin carne fue la representación gráfica del fin de la vida en muchas culturas antiguas, incluidas por supuesto la griega y la romana.

Con toda probabilidad la ejecución de Jesús no era la primera que ocurría en ese lugar. Muy probablemente allí ejecutaron a Teudas que menciona Gamaliel o también a Judas, el galileo, según leemos en Hechos 5: 36-37. 

El lugar, según arqueólogos e historiadores, es una elevación sobre la ciudad de Jerusalén, por eso algunos lo nombra Monte Calvario porque servía muy bien a los fines del gobierno romano cuando ejecutaba a una persona: la cruz o las cruces se podían ver a lo lejos, cumpliendo así con su objetivo de escarmentar a los rebeles y dejar un mensaje a todos. 

Y Jesús fue conducido allí. Fue llevado junto con dos maleantes que lo acompañaron en esa horrorosa muerte. Fue llevado hasta ese lugar cargando una cruz que difícilmente se puede precisar su peso, pero que seguramente pesaba más de mucho. Algunos dice que treinta y cuatro u otro más que setenta y cinco. Nunca sabremos el peso exacto, pero sí que pesaba.

El Monte Calvario tuvo en Jesús el reo más famoso porque es de los lugares que a pesar de que han pasado muchos siglos permanece tan actual porque cada año se recuerda los sucesos que allí ocurrieron cuando un hombre que no hizo mal a nadie fue llevado a morir junto con dos delincuentes como si él hubiera hecho alguna clase de maldad. 

Lo llevaron a morir y se convirtió en un espectáculo para los habitantes de ese lugar, para los extranjeros que allí andaban y para los propios romanos que tanto disfrutaban esa clase de actos. Jesús ofreció su vida allí. Se entregó completa e incondicionalmente para redimir a una humanidad que es profundamente malvada.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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