La Biblia dice en Jeremías 12:1

“Señor, si me pongo a discutir contigo, tú siempre tienes la razón; y sin embargo quisiera preguntarte el porqué de algunas cosas. ¿Por qué les va bien a los malvados? ¿Por qué viven tranquilos los traidores?”

Jeremías se sintió grandemente contrariado al ver la maldad creciente de su pueblo. Pero entró en una profunda crisis cuando vio que los malvados prosperaban y parecía que su éxito les hacía seres más felices y a pesar de su felonía de dejar al Señor parecían vivir muy tranquilos.

Para resolver esta situación que estaba viviendo, el profeta se acercó al Señor y le planteó sus inquietudes y lo hizo con la reverencia que el Señor merece porque sabía perfectamente que discutir con Dios a nadie le conviene porque nadie a podido ni podrá derrotar al Creador nunca.

Pero la actitud de Jeremías nos resulta muy aleccionadora para entender y comprender que hay muchas interrogantes en esta vida que nos trascienden o nos rebasan grandemente y no tenemos respuesta para ellas. A los malvados les debería ir mal, pero no siempre ocurre de esa forma y al contrario en ocasiones les va mejor que a los justos.

El vidente de Dios supo que estaba haciéndole al Señor un planteamiento que tal vez no iba a ser respondido o que la respuesta podría dejarlo más perplejo de lo que ya estaba y por eso antes de que le conteste Dios le dice que el Creador siempre tiene la razón. En esa expresión estaba dando por entendido que Dios no se equivoca jamás y hace lo que le place.

Jeremías nos ayuda asumir la actitud correcta con las cosas que no entendemos en esta vida. Aquellas en las que lo absurdo se impone a lo lógico. Jeremías fue un hombre piadoso que sufrió mucho. Padeció por parte de los religiosos de su tiempo y también de los gobernantes de Israel.

Pero los malvados de su tiempo vivían como si su conducta fuera intachable. Disfrutaban la vida, se regodeaban en su maldad y retozaban viviendo de manera distante de la voluntad del Señor y nada, absolutamente, nada les parecía preocupar por su estilo de vida sin ninguna clase de referente moral.

Jeremías supo a donde dirigir su contrariedad y lo supo hace con todo el respeto que merecía Dios, pero también lo hizo a sabiendas que la respuesta podría dejarle todavía más inquieto. Lo que nos muestra que Dios hace cosas que van más allá de nuestro entendimiento y solo tenemos con alternativa conformarnos y resignarnos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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