La Biblia dice en Mateo 28: 19-20

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Introducción

Cuando Jesús se despidió de sus disicpulos cuarenta días después de su resurrección les dejó indicaciones muy precisas y una de ellas fue que compartieran con todo el mundo lo que él les había enseñado con tal determinación y tal empuje que fuera idéntico al modelo que él usó con ellos: hacer discípulos.

La tarea que les dejó cambiaba para siempre el monoteísmo hebreo: si bien el judaísmo abría las puertas a los gentiles para conocer al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, nunca hacía proselitismo entre los gentiles, pero ahora la predicación y ensañanzas de Jesús se divulgaría en todo el mundo.

Nos acercamos de esa manera a una nueva era en el conocimiento de Dios porque la iglesia se convertiría por mandato divino en una gran escuela para conocer al Señor usando como modelo el método que Cristo usó para con sus seguidores, priorizando el trabajo personal de cada creyente.

Ahora la iglesía iría. Eso implicaba que no podía ni debía ser una iglesia metida en sus cuatro paredes, sino un pueblo de hombres y mujeres que saldrían a compartir las enseñanzas de Jesús. A decirle a todo el mundo que Jesús estaba vivo y que su muerte en la cruz era una evidencia inequívoca de su amor, pero también de nuestra iniquidad y condenación eterna.

Y por esas dos razones y también porque con su muerte y resurrección tenía el poder del Padre, ahora enviaba a su iglesia a compartir su palabra, a hablar a los perdidos de la necesidad de reconciliarse con Dios. Los enviaba a todo el mundo a hacer discípulos a enseñarles lo que él les había mandado a ellos.

La tarea de la iglesia quedó marcada con la resurrección de Cristo. Su tarea es enseñar, instruir, adoctrinar, formar, adiestrar y mostrar al mundo el inmenso amor de Jesús que murió en la cruz y que de ninguna manera la iglesia puede permanecer pasiva ante las necesidades de este mundo.

Para compartir su enseñanza

A. Saliendo a hacer discípulos
B. Saliendo a todas las naciones
C. Saliendo a enseñarles

A. Saliendo a hacer discípulos

Jesús le ordenó a sus seguidores que salieran o fueran. El verbo id o ir está en modo imperativo, es decir, es una orden que deben acatar. De esa forma queda claro que la iglesia no se puede quedar encerrada o que los seguidores de Jesús no pueden bajo ninguna justificación decir que creen en la resurrección y quedarse de brazos cruzados.

Jesús les dijo a su seguidores que salieran a predicar su palabra y particularmente a hacer discipulos. La palabra discípulo en griego es mathetes y se traduce sencillamente como un aprendiz. El discípulo es aquel que está siendo entrenado para hacerse como su maestro y para ello debe tener un compromiso.

La palabra hacer implica trabajo, esfuerzo, pero sobre todo energía. No se puede hacer discípulos desde la comodidad de la casa o desde la comodidad de un púlpito se hace un seguidor de Jesús a través de la enseñanza no solo con lo que se dice, pero particularmente con lo que se hace.

El discipulado de Jesús fue tan diferente al de los fariseos porque tomó hombres ordinarios y los convirtió en seres fuera de lo común dispuestos a dar su vida por una causa que abrazaron con todo su corazón.

B. Saliendo a todas las naciones

La palabra naciones en griego es etnos, de ese vocablo procede la palabra etnias que en Oaxaca usamos para referirnos a los pueblos originarios. Jesús le dijo a sus apóstoles que todas las naciones o todas las etnias debían ser su campo misionero para ir a hacer discipulos.

La mente judía fue desafiada porque los hebreos se encerraron en sí mismos y no compartían del conocimiento de Dios. Los conversos al judaísmo lo hacían por interés propio, pero no porque un israelita los hubiera convencido de su necesidad de Dios y los hubiera acercado a los caminos del Creador.

Ellos debían salir algo que para muchos era quizá y es muy sencillo, pero para comprender la magnitud de este desafío debemos ponernos en los zapatos de los hebreos que eran muy celosos de su identidad, tanto que sentían que la salvación era una exclusividad solo para ellos y nadie más podría recibirla.

Literamente Jesús les estaba diciendo que para donde ellos voltearan tenían un campo de predicación. Debían ir a cualquier parte y allí encontrarían personas con una profunda necesidad del Señor y a ellos debían de compartirles el mensaje de salvación para evitar la condenación eterna.

C. Saliendo a enseñarles

Los apóstoles debían de salir a enseñar. Automáticamente se convirtieron en maestros, pero una clase de maestros distintos a los que tenemos en mente cuando pensamos en personas que enseñan. Los discípulos habrían de enseñar de una manera distinta porque Jesús les pidió que enseñaran lo que él les había mandado.

Su enseñanza, entonces, estaría basada en lo que Jesús les ordenaba. La palabra griega para el vocablo “enseñándoles” procede del griego didaskalos de donde procede la expresión didáctica, lo que nos lleva a considerar que el proceso enseñanza aprendizaje debía tener una técnica o estilo o modelo.

El modelo era el que los discipulos habían aprendido con su Maestro y la temática o la materia estaba perfectamente bien definida: debían enseñar lo que Jesús les había ordenado. No iban a hablar de ellos, tampoco iban a hablar de conceptos humanos, sino simple y sencillamente de lo que Dios había ordenado.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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