La Biblia dice en Mateo 6:4

Hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.

La palabra fariseo aparece muchas veces en los evangelios. Fueron los grandes antagonistas de Jesús. La palabra procede de la raíz hebrea “perushim” y se puede traducir como separados o separatistas. Ellos fueron los primeros en exhibir en público su supuesta piedad que en realidad era puro fingimiento.

Orar, ayunar, ayudar sus semejantes se convirtió en un motivo de alarde entre ellos. Les gustaba mostrarse, presumir, vanagloriarse de sus “buenas acciones” para impresionar a la gente y ganarse el aplauso y el reconocimiento, aun cuando su bondad era pose, su religiosidad una impostura y su vida espiritual una gran caricatura.

Los fariseos contaminaron gravemente la fe de los hebreos que cuando Cristo apareció tuvo que corregir semejante despropósito y dirigió unas fuertes palabras a ellos y a sus seguidores para que evitaran caer en esa clase de actitud arrogante, sobrada y carente de toda sensibilidad.

En el verso que hoy meditamos Jesús les pidió a sus oyentes que su vida espiritual la reservaran en lo secreto. La palabra secreto que usa Mateo procede de la raíz griega “kruptos”, de donde se desprende la palabra “encriptar” y significa esconder, ocultar, colocar en el interior.

Jesús dejó en claro que los ejercicios espirituales debían mantenerse en lo íntimo y de ningún modo autorizó alardear con ellos o presumir con los mandatos que había dejado para tener comunión con el Creador del universo. Mostraba a sus seguidores el desagrado del Señor de publicitar una falsa piedad.

Sus palabras nos recuerdan que la discreción es una actitud sumamente valiosa ante su presencia porque de esa manera recompensa, premia y galardona lo que hagamos por nuestra vida espiritual: orar y ayunar y lo que hagamos por nuestro semejante: ayudarlo en sus necesidades materiales, pero siempre en secreto.

La estridencia de nuestras acciones y alardear de nuestra piedad para impresionar a otros forman parte de todo aquello que Jesús censura porque hay un profundo orgullo escondido y una terrible intención de hacer sentir menos a los demás. Esa fue la gran pugna que Cristo tuvo con los fariseos que en su nombre llevaban su destino: separar, dividir.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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