La Biblia dice en Hechos 3:14-16

Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, 15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.16 Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Introducción

La resurrección de Cristo se convirtió en el punto de partida de la predicación de los discípulos que luego de la ascensión de Cristo se volcaron a predicar a Cristo en Jerusalén donde vivían quienes procuraron la muerte de su maestro, ya sin temor y sin miedo de lo que les pudieran hacer.

La sanidad de un menesteroso que había nacido cojo y a quien ponían cada día a la puerta del templo llamada la hermosa para que pidiese limosna de los que entraban en el templo sirvió a Juan y Pedro para mostrar y demostrar que la resurrección de Jesús ni era un invento ni un mito de ellos sino una poderosa verdad capaz de transformar la vida de los creyentes.

El segundo poderoso discurso o sermón de Pedro en Jerusalén ante el pueblo y los gobernantes que unos días antes habían consentido la muerte de Jesús tuvo como columna vertebral ese singular hecho que marcó para siempre a la cristiandad porque desde entonces los cristianos afirmamos que Jesús no está muerto, sino que vive para siempre.

Y esa verdad no es meramente una afirmación mecánica, tampoco es una doctrina inerte o un postulado teológico sin ninguna clase de repercusión, todo lo contrario es la base sobre la que descansa y ha descansado para siempre la iglesia y que es base y cimiento de la fe de millones de creyentes.

Se trata de una vigorosa verdad que alienta, motiva, sostiene y afirma a todos quienes han abrazado la fe en ese hombre llamado Jesús de Nazaret y que se traduce en un vida llena de sentido, en una existencia en la que la esperanza se afirma y se sostiene porque si el murió y resucitó sus seguidores seguirán esa misma secuencia.

La relevancia de la resurrección para la iglesia es esencial porque a diferencia de otras formas de creer, el cristianismo afirma categórico que su personaje principal vive, que su tumba está vacía y que es el motor que impulsa, mueve y conduce a todos quienes abrazan esa fe.

Pedro y Juan convirtieron esa doctrina en la razón de su vida. Esos sencillos pescadores se convirtieron por la fuerza de resurrección en los promotores de una incipiente fe que hace dos mil siglos comenzó en una lejana villa llamada Jerusalén y hoy se recuerda y celebra en todo el mundo.

La resurrección es una verdad que desde que se efectuó procuró ser negada, pero todo intento de desacreditarla, rechazarla o mancharla se enfrentó y se enfrenta con la realidad de sus alcances en quienes la abrazan y promueven como estilo de vida.

El testimonio de la resurrección
A. A los adversarios de Jesús
B. A los seguidores de Jesús

A. A los adversarios de Jesús

El auditorio al que Pedro dirigió su discurso estaba compuesto por gobernantes y el pueblo hebreo que si bien el domingo de ramos había acompañado a Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén, unos días después le habían dado la espalda y habían participado pasivamente en sus padecimientos.

Con tres verbos Pedro les recuerda su proceder:

  1. Negaron al santo y al justo

Los gobernantes israelitas le dijeron “no” a Jesús, a pesar de que en toda su vida mostró su santidad y vida piadosa. En realidad no encontraron ninguna razón válida para condenarlo ya que las acusaciones en su contra carecían no solo de sustento, sino también de veracidad y coherencia.

  1. Pidieron un homicida

Cuando Pilato intentó salvar a Jesús presentándoles la opción de liberar a Jesús o a Barrabás, la gente y los gobernantes pidieron que a ese homicida que iba a ser crucificado por sedición y por haber privado de la vida a otros, pero se salvó gracias a la solicitud que ellos hicieron en lo que se convirtió en la peor manera de rechazar a Jesús.

  1. Mataron al autor de la vida

Qué tragedia la de los judíos: mataron al autor de la vida. Pero, nosotros no hubiéramos sido mejores que ellos. Tal vez hubiéramos sido peores a la hora de tratar al Señor cuando vino a esta tierra, pero esa demoledora frase que usa Pedro nos lleva a reflexionar el tamaño de la transgresión, lo despreciable y vil de su conducta.

Pero a pesar de esos hechos, Dios resucitó a Jesús. La muerte no pudo detenerlo, no pudo retenerlo y esa afirmación no solo es teórica, sino una verdad que puede palparse por la transformación que se puede operar en quienes la aceptan con todo su corazón y la hacen parte de su vida.

B. A los seguidores de Jesús

Sosteniendo al cojo, Pedro aclaró y declaró el resultado de la resurrección de Jesús. Ese evento se traduce en un cambio de raíz, una transformación de fondo en la vida de las personas que la reciben y viven con ella en el día a día.

Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

El apóstol les dice que la resurrección de Cristo opera dos cosas:

  1. Confirma su nombre

Jesús es el Cristo, afirmó él mismo y afirmaron sus discípulos. En Jesús había una seguridad absoluta y plena, en sus apóstoles había dudas antes de su muerte y resurrección, pero una vez resucitado se volvió convicción tatuada en su alma y seguros de ella se dedicaron a predicar su palabra.

El milagro en ese hombre que se dedicaba a pedir limosna en el templo de Jerusalén ratificó o confirmó el nombre de Jesús resucitado. En otras palabras subrayó de manera categórica que Jesús está vivo, que la cruz del calvario no pudo retenerlo y que seguía haciendo milagros y señales.

  1. Opera sanidades

Jesús levantó a este hombre de su triste y lamentable condición de mendigo. El Cristo resucitado hace milagros en la vida de las personas y en el caso de este hombre fue sanado gracias a la fe de Pedro y Juan que le dijeron que no tenían ni oro ni plata, pero que tenían a Jesucristo y eso le daban.

La mejor manera de saber que Jesús vive es por los cambios que sigue operando en la vida de las personas que creen que no está muerto.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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