La Biblia dice en Juan 6:52-58

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Introducción

Jesús utilizó el milagro de la multiplicación de los panes para enseñarles una verdad a los judíos de su tiempo: así como el alimento físico es indispensable para la subsistencia del cuerpo, con mayor relevancia el hombre necesita buscar y encontrar el verdadero alimento que llene su vida y le abra las puertas de la vida eterna.

Jesús se declaró entonces como el pan de vida. “Yo soy el pan de vida”, les dijo a sus compatriotas y comenzó una acalorada discusión, nos dice la Reina Valera 1960. Otras versiones optan por decir que inició un altercado porque los hebreos que oyeron esa afirmación la tomaron literal.

Ellos no podían aceptar que Jesús estuviera diciendo que comieran de su cuerpo porque no eran caníbales, pero tampoco podían beber o comer sangre por los mandamientos que tenían en el libro de Levítico y todavía menos podían comer el cuerpo de una persona porque era absolutamente una inmundicia para ellos.

Sin embargo, Jesús no estaba hablando literalmente, sino en sentido figurado. Jesús quería reafirmar varias verdades y uso ese analogía, ejemplo, alegoría para que sus coterráneos pudieran entender perfectamente el mensaje de quien era en realidad Jesús y sobre todo cuál era su misión en este mundo.

Ellos necesitaban entender que Jesús había venido a entregar su vida por ellos y debían entrar en razón para asimilar el sentido de la vida y obra de Cristo en este mundo. Ellos necesitaban no solo comer comida física, sino también necesitaban alimentar su alma.
Quería llevarlos a reflexionar seriamente y que vieran un poco más allá del glorioso milagro de la multiplcación de los panes y pececillos que habían alimentado a más de cinco mil personas y que pudieran comprender que era importante el alimento físico, pero había algo más alla que también era un alimento, pero para el ser interior de cada persona.

El vital camino de lo natural a lo espiritual: Para asegurar nuestro verdadero sustento

A. Porque Cristo es el alimento que satisface
B. Porque Cristo es el alimento que da vida eterna
C. Porque Cristo es superior al maná

Jesús les recordó a los judíos uno de los grandes portentos que Dios hizo con ellos en el desierto en su peregrinar por cuarenta años antes de poseer la tierra prometida donde los alimentó por cuarenta años a través de un alimento que se conoció como maná, que en hebreo quiere decir ¿qué es esto? Porque esa fue la pregunta que los israelitas se hicieron cuando lo vieron.

Ese fue un alimento celestial porque cada mañana durante seis días caía en el campamento judío, pero era al final de cuentas para el cuerpo físico y aprovecha esa historia para mostrarles que él era superior al maná porque tenía la facultad o la capacidad de sustentar no solo en esta vida a quienes creían en él sino que tenía el poder para dar vida eterna.

Ellos lo seguían porque querían asegurar su sustento físico, algo que hasta cierto punto haría cualquier persona, pero Jesús los conmina pensar más allá de lo natural para buscar lo espiritual.

A. Porque Cristo es el alimento que satisface

Juan nos dice lo que sucedió luego de la multiplicación de los panes:

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

Ellos discutían la imposiblidad de poder comer de la carne o cuerpo de Jesús y el Señor les insiste en que deben no solo comer su cuerpo o su carne, sino también deben de beber su sangre. Algo que no era literal, sino simbólico, que más adelante puntualizaremos, porque ahora reflexionaremos sobre la frase “no tenéis vida en vosotros”.

Los seres humanos somos seres vacíos, necesitados de “algo” que nos llene, que nos satisfaga porque aunque se pueden alcanzar las riquezas, el prestigio, la fama o el reconocimiento mundial, el ser humano sigue sintiéndose vacío o insatisfecho porque su necesidad es espiritual y no material.

Cristo se presenta, entonces, como ese alimento que es capaz de llenar, satisfacer o nutrir la vida de las personas para que con fama o sin ella, con bienes o careciendo de ellos se sienta satisfecho y no tenga que vivir en una permanente falta de sentido para su existencia y pueda disfrutar lo poco o mucho que tiene.

B. Porque Cristo es el alimento que da vida eterna

Del verso cincuenta y cuatro al cincuenta y siete encontramos esta importante verdad sobre la vida eterna.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Si ponemos atención en estas palabras descubrimos que la vida eterna se encuentra en Jesús y el primer paso para obtenerla es admitir que tenemos que comer su carne y beber su sangre. Tener vida eterna y resucitar en el día postrero son dos conceptos que tanto los judíos como nosotros podemos comprender.

La gran dificultad para ellos y para muchos es comprender la afirmación “comer su carne y beber su sangre” y “mi carne es verdadera carne y mi sangre es verdadera bebida”. Los hebreos lo tomaron en sentido literal, pero Cristo hablaba en sentido estrictamente figurado y se refiería a su vida. Los términos cuerpo y sangre se refieren a la vida misma.

Algunos piensan que Jesús se refiere a la celebración de la cena del Señor porque menciona su cuerpo y su sangre, los dos elementos referenciados con el pan y el vino, pero es más lógico pensar que se refiere a su sacrificio en la cruz, porque de aceptar la primera explicación, entonces, cualquier persona que tome la santa cena es salva.

Y lo que Jesús les estaba diciendo era que había que reconocerlo como el sustento que sus vidas necesitaban. Pero reconocerlo significaba aceptarlo y que pudieran entender que su muerte, aunque dolorosa, era necesaria para darles tanto sentido en esta vida como la posibilidad de pasar la eternidad con él.

C. Porque Cristo es superior al maná

El verso cincuenta y ocho del pasaje que estamos meditando dice de la siguiente forma:

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Jesús aprovechó la historia del maná en el desierto que ellos conocían perfectamente para ponerles un ejemplo de que ellos habían experimentado o tendrían la posiblidad de experimentar dos clases de alimento: el maná que recibieron en el desierto o el pan de vida que era él.

El maná con todo y que provenía del cielo era temporal y solo servía para sustentarles materialmente, pero él era más relevante que ese alimento porque aseguraba el verdadero sustento.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario