La Biblia dice en Proverbios 31:1-9

Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre. 2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? 3 No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes. 4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; 5 No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos. 6 Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. 7 Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más. 8 Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. 9 Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

Introducción

El libro de Proverbios termina con una impactante definición de la mujer virtuosa. La sabiduría tiene su base en la labor de la mujer. Las actividades de todas las mujeres son reconocidas como esenciales para la vida de todos los seres humanos. Proverbios resalta el valor, la importancia y relevancia de las mujeres en la vida de los hebreos.

Pero pensar que solo entre los hebreos es fundamental la actividad de las mujeres es dejar muy corto nuestra interpretación de este texto. En realidad la función de las mujeres es fundamental en la vida de toda la humanidad. Ellas son las encargadas de perpetuar la raza humana en la tierra.

Proverbios treinta y uno es conocido como el pasaje para conocer y reconocer a la esposa virtuosa, a la mujer que vela por su esposo, que cuida de sus hijos y que hace bien a todos quienes le rodean, sin embargo de pronto hemos pasado por alto los primeros nueve versos de esa capítulo.

En esos versos una madre se dirige a su hijo que es rey. Se llama Lemuel y algunas versiones agrega que es rey de Massa, una población mencionada en Génesis 25: 14 como descendientes de Ismael, hijo de Abraham y Agar, pero otras versiones lo omiten. Algunos piensan que Lemuel es en realidad Salomón, a quien Betsabé dirige estas palabras.

Será una de las interrogantes que será contestada en el cielo. Pero lo que si es claro es que es el diálogo entre una mamá y su hijo que es rey. Es la plática con lo que la progenitora se dirigió a un hijo que estaba en el puesto más importante que puede alcanzar una persona en este mundo: dirigir el destino de millones de seres, a través de un reinado o gobierno.

Los hijos varones necesitan siempre un consejo, unas palabras de dirección, requieren orientación en idéntica manera que las hijas. Y es justo lo que encontramos en los versos que nos sirve para estudiar esta mañana sobre la necesidad de atender a nuestras mamás sin importar si hemos llegado al éxito o hemos alcanzado la cúspide de nuestros planes.

De hecho, algunos dicen que es mejor la derrota que la victoria porque la derrota te hace humilde, mientras que en el triunfo la soberbia puede llenar tu corazón y nublar tu mente y además en la victoria todos están contigo, pero en la derrota solo te acompañan tus verdaderos amigos.

Pero allí siempre estará tu madre y si la puedes escuchar siempre tendrán un sabio consejo para ti. Ella será la única que te dirá la verdad. Ella será siempre la única persona que velará por ti y que te cuidará porque eres parte de su existencia desde que naces y hasta que ella muere.

En la cúspide de la realización, escucha a mamá

A. Para que no te arrastre el placer
B. Para que no te arrastre el alcohol
C. Para que tengas buen juicio

El verso dos de nuestro texto dice así: . 2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? La versión de la Biblia Dios Habla Hoy lo traduce de la siguiente forma: “Hijo mío, fruto de mis entrañas, respuesta de Dios a mis ruegos, ¿qué más te puedo decir?”. De esa forma clarifica más el sentido de la expresión.

La mamá le recuerda a su hijo que él ha nacido de sus entrañas como resultado de su anhelo de ser madre. Ese vínculo no se puede quebrar, es una unión inquebrantable porque la madre ama a sus hijos con una clase de amor que solo Dios ha dispuesto en esos corazones. Lo papás también aman a sus hijos, pero definitivamente es una clase de amor diferente.

Abre así la mamá sus palabras por lo que le va a decir a su hijo varón que es rey de un nación y que debe gobernar con prudencia. Muchos tal vez digan, pero yo no soy rey, pero tienes una vida por delante, tienes una familia que conducir, una esposa e hijos que dirigir. Requieres oír a tu madre.

Atender las palabras de personas que nos aman incondicionalmente y que nos conocen perfectamente como nuestra madre siempre será muy útil para nuestra existencia porque nadie como ellos para saber aconsejarnos porque además de el amor que nos profesan, tiene siempre más experiencia que nosotros.

A. Para que no te arrastre el placer

La primera encomienda que su mamá le da a su hijo que es rey es que tenga mucho cuidado con las mujeres. Se lo dice de la siguiente forma:

No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.

Los hombres y, tal vez en menor medida, las mujeres deben tener mucho cuidado con sus deseos y pasiones. En el tiempo en que se escribió este texto era muy común que los reyes tuvieran muchas mujeres. La poligamia fue permitida por mucho tiempo, pero siempre provocó diversos problemas.

Para nuestro tiempo la advertencia suena muy lógica porque uno de los grandes males que vemos en nuestras sociedades modernas es que un hombre con dinero o con recursos económicos es muy común que busque el placer sexual fuera del matrimonio, una decisión que termina destruyéndolo.

Las historias de hombres que han perdido la cabeza por una mujer son incontables. Una familia bien establecida puede desbaratarse por el descuido y la falta de juicio a la hora de rechazar una relación ilícita y ese es el primer consejo que la mamá le da a su hijo. La razón es obvia, no quiere que su vástago sufra.

Vivimos tiempos en los que las familias sufren y padecen mucho por el desliz de un esposo, por una aventura que traiciona la confianza de la esposa y de los hijos, pero también por una infidelidad de la esposa. La mamá siempre te dirá lo que es correcto y jamás permitirá que hagas una acción de esa naturaleza.

B. Para que no te arrastre el alcohol

¿Cuántos males trae consigo el alcohol? Muchísimos. Los hijos varones deben tener claro que las bebidas embriagantes son sumamente placenteras, pero a larga son terriblemente adictivas. La madre de Lemuel le pide que no tome y le dice las razones por las que debe evitar ese mal hábito.

4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; 5 No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos. 6 Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. 7 Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más.

El problema de beber licor es que hace perder el juicio. El alcohol hace que las personas se desinhiban, lo que les lleva a hacer cosas que en juicio no harían. Y hacerlo reiteradamente hace que cometa acciones terriblemente dañinas como gritar, pelear, golpear y todo lo que conlleva vivir bajo el dominio de las bebidas embriagantes.

El consejo de una mamá es muy importante en ese sentido. Si algo debemos evitar que nuestros hijos hagan es justamente tomar. Cuando un adolescente comienza a tomar tragos está a punto de comenzar con una adicción que lo acompañará el resto de su vida y le afectará para siempre.

Algunos piensan que cuando dice el texto dad sidra al desfallecido y vino a los de amargo ánimo está autorizando que esa clase de personas beban. En realidad estamos frente a una hipérbole, es decir estamos ante una exageración. No es que la Escritura permita que las personas tomen, de ningún modo. Lo que esta diciendo es que se debe evitar a toda costa.

Si uno escucha a su madre evitará este mal tan extendido en nuestros días y que tantas desgracias ha traído a la vida de muchas personas.

C. Para que tengas buen juicio

Los reyes de los tiempos del libro de Proverbios juzgaban. Eran los encargados de dilucidar un pleito entre sus súbditos. Para realizar esa actividad requerían necesariamente tener las mejores condiciones mentales y el menor número de distracciones a fin de dictar sentencias satisfactorias para las partes en litigio.

Nuestro texto dice lo siguiente al respecto:

Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. 9 Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

Juzgar implica discernir, está ampliamente relacionado tener un amplio criterio y eso se logra teniendo una mente fresca. A los pobres que llegan a un juicio se le ha de poner el mayor de las atenciones porque generalmente se está cometiendo una injusticia con ellos, por eso la mamá le pide a su hijo tener buen juicio.

Las mujeres nos llevan a perder el juicio al igual que el alcohol. Si se atienden las palabras de los padres o de la madre en este caso estamos en la condición de tener una mente sana para atender los grandes conflictos que se presentan en nuestra vida.

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