La Biblia dice en Proverbios 22:17

“Presta toda tu atención a los dichos de los sabios; concéntrate en todo lo que te enseño.”

La vida es desafiante. Tiene momentos de mucha alegría, pero también posee tristezas, desventuras y mucho dolor. Todos la construimos y como dice el poeta mexicano Amado Nervo “somos arquitectos de nuestro propio destino”, porque con nuestras acciones cotidianas edificamos nuestra existencia o la socavamos hasta extinguirla.

Dado que la existencia humana tiene esas particularidades es necesario e indispensable contar con instrumentos que nos ayuden a tomar decisiones correctas, a asumir posiciones sensatas y, sobre todo, a tener recursos que nos ayuden a no equivocarnos a la hora de seguir y perseguir planes, metas y objetivos.

El libro de los Proverbios nos dice que hay dos clases de ayuda para hacer de nuestra vida, sino un paraíso, si por lo menos no un infierno sobre la tierra. Son sencillos, a la mano y alcanzables para todos. No están lejos, ni tampoco distantes como para que no podamos acceder a ellos. Necesitamos atenderlos y oírlos.

Se trata de los dichos de los sabios y la enseñanza de nuestros padres. Abrevar o aprender de estas dos fuentes es fundamental para bien vivir y disfrutar de la existencia y saber afrontar las adversidades que llegan a nuestra vida.

La primera es atender a los sabios. Lo hay claro que sí. No debe uno escuchar a cualquier persona ni seguir sus ideas y pensamientos solo porque parecen muy atractivos, si uno ha de seguir la forma de pensar de alguien es porque es sabio, es decir su vida coincide cabalmente entre lo que dice y hace y tiene frutos por la forma de vivir.

La segunda es oír a nuestros padres que nos comparten enseñanzas, instrucciones o conocimiento. Las versiones Biblia de Jerusalén e Hispanoamericana de la Escritura traducen “experiencia” que resulta muy útil para comprender que lo que han vivido otros o les ha sucedido a otros puede ayudarnos grandemente para aprender.

Observar atentamente, conocer lo ocurrido a nuestros semejantes, pero sobre todo oír a nuestros padres será fundamental para aprender en esta vida y evitar cometer los errores que luego pueden descarrilar nuestros planes y propósitos. Es un reto grande el que tenemos de aprender no solo de los errores de los demás, pero también de sus aciertos.

Frente a la experiencia lo peor que nos puede suceder es pensar que nosotros lo sabemos todo. Que no necesitamos que alguien nos diga lo que debemos hacer y también cerrar nuestros ojos a lo que otros han vivido.

Aprender de los sabios y de la experiencia de los demás nos evitará muchos dolores de cabeza y nos encaminará al logro de nuestras metas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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