La Biblia dice en Marcos 15:47

Y María Magdalena y María madre de José miraban donde lo ponían. 

María Magdalena fue liberada por Cristo de siete espíritus demoniacos que la atormentaban. Desde ese momento lo siguió y como era una mujer acaudalada, no una prostituta, como equivocadamente enseñó la iglesia católica por siglos y que corrigió tardíamente, utilizó sus bienes para apoyar el ministerio de Jesús.

Su gratitud fue sumamente grande. Estuvo junto con un grupo de mujeres que Lucas menciona en su evangelio siguiendo el ministerio de Cristo junto con sus discípulos en las ciudades que predicó el Señor, sin descanso y aportando económicamente junto con otras féminas ricas que también creyeron en Jesús. 

Fue de las pocas seguidoras que acompañó a Jesús durante su crucifixión y fue la única que estuvo pendiente de donde colocaban el cuerpo del Maestro cuando José de Arimatea, pidió el cadáver del Señor a Pilato para darle sepultura en una tumba recién construida por el mismo José. 

Esos eran momentos de gran tensión en el grupo de los discípulos. Todos habían huido. Solo Juan había permanecido con las mujeres que acompañaron a María, la madre de Jesús, al pie de la cruz. Todos los demás se habían escondido ante el temor de ser acusados como cómplices del nazareno. 

Sólo está mujer, acompañada de otra que Marcos identifica como la madre de José, permaneció hasta el último momento con Cristo. La liberación que el Señor hizo de su vida, provocó que ella guardara permanente gratitud. Ella jamás olvidó a su benefactor y libertador y aún cuando físicamente había desaparecido, ella seguía fiel al Señor. 

En las horas de mayor tristeza, en los momentos donde la tragedia azotó a todos y en el tiempo de gran dolor para sus seguidores, solo ella estuvo allí, sin importar peligros, sin atender al hecho de que desde el punto de vista netamente humano, Jesús ya había muerto y solo quedaba ser sepultado. 

Pero la gratitud de esta mujer se sobrepuso a todo ello. Agradecida como estaba no le importaba lo que hacía por el Señor porque eso es lo que produce ser agradecido. Se hace todo esfuerzo sin importar si se recibirá un beneficio. María Magdalena nos enseña un principio que hemos olvidado: servimos por gratitud a Dios no por lo que nos dará, sino por lo que ya nos dio. 

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