La Biblia dice en Jeremías 8:7

“Aun la cigüeña en el cielo sabe cuándo debe volver. La tórtola, la golondrina y la grulla saben cuándo deben ir a otro lugar. En cambio tú, pueblo mío, no conoces mis leyes.”

Jeremías usa cuatro tipos de aves para mostrar y demostrar al pueblo de Israel a quien dirigía sus profecías para hacerles ver su profunda ignorancia de la ley que el Señor les había dado para regular su estilo de vida y para dirigir sus actos que rayaba en lo absurdo e insólito porque parecían más inteligentes esas aves que ellos mismos, estaban equivocados.

El profeta utiliza a la cigüeña, la tórtola, la golondrina y la grulla cuatro tipos de aves que tienen características sumamente interesantes. Por ejemplo la cigüeña que habita en el norte de África y que justamente en el invierno emigra hacia el sur de ese continente donde el clima es más benévolo, lo hace de manera instintiva para preserva su vida.

Coincide con la tórtola, la golondrina y la grulla en que son aves que migran de su hábitat en el invierno hacia lugares con climas menos inclemente y todas ellas lo hacen como si estuvieran programadas, es decir lo hacen de manera natural para protegerse porque si se quedan en lugar que generalmente habitan corren el grave riesgo de morir.

El profeta usa a esos animales para decirle al pueblo de Israel que ellos ni por sobrevivencia actúan así. Ellos en lugar de actuar para preservar su vida como lo hacen esas aves se entregan por completo a su propia destrucción ya que se olvidaban de las leyes que el Señor les había dado.

La diferencia entre los animales y los hombres es que a éstos últimos Dios los dotó de raciocinio y a través de esa capacidad se supone que distingue lo que deben elegir, en cambio los animales actúan institivamente, es decir, sin usar la razón, pero a pesar de ello lo hacen para cuidarse y protegerse.

El pueblo de Israel había perdido esa capacidad y se entregaba a hacer todo aquello que ofendía al Señor sin importarles que eso los iba a destruir. La lección que nos deja Jeremías es que los animales nos sirve de ejemplo cuando nuestra relación con Dios está deteriorada para recordarnos que si ellos hace cosas para sobrevivir por qué nosotros no podemos.

El profeta quería que su pueblo reaccionara y pudiera tomar el ejemplo de esas aves, que en busca de su preservación, se movían y no se quedaban en un lugar donde iban a padecer y finalmente morir. La cigüeña, la tórtola, la golondrina y la grulla conocían perfectamente las leyes naturales que les preservaban la vida.

Israel no conocía las leyes espirituales que podrían salvarlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario