Proverbios 26:20-21

Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda.

Introducción

Salomón sabe que todos somos estamos propensos a discutir, pelearnos, meternos en contiendas y caer de pronto en pleitos provocados por escuchar a personas que tienen como única finalidad encender nuestra molestia para que demos rienda suelta a nuestro enojo y nos llama a evitarlos.

Salomón compara las contiendas o discusiones con el fuego, que de no controlarse puede provocar grandes estragos y puede incluso matar, usando dos elementos o dos productos con los que el fuego se mantiene: la leña y el carbón. Si no hay esos dos elementos las contiendas no crecen o no prosperan.

Salomón desea con todo el corazón que nosotros evitemos discutir. Sabe que las discusiones no llevan a nada y al contrario producen a veces males que luego no se pueden reparar, a pesar de que nos arrepintamos de haber discutido con nuestros seres queridos y con desconocidos.

El sabio Salomón nos pide evitar discutir deshaciéndonos de dos clases de personas: el chismoso y el rencilloso que son seres completamente aturdidos del corazón que tienen como fijación, el primero, revelar todo lo que ve o sabe y, el segundo, sacar la frustración que tiene en su corazón.

Es evidente que el monarca de Israel notó que muchas discusiones nacían de oír y atender lo que estas dos clase de individuos hay en este mundo. Y por ello nos pide que los evitemos, que no les hagamos caso, pero antes de eso que los identifiquemos plenamente para no atender a sus palabras.

El proverbista apunta sus observaciones hacia fuera de nosotros. Muchas discusiones nuestras nacen de nuestras percepciones, pero Salomón se dirige a aquellas que nacen de escuchar a otros, a personas que tienen una clara inclinación hacia el mal y que influyen en lo que nosotros hacemos.

Si Salomón ya nos ha aconsejado que no nos metamos en discusiones donde no tenemos nada que ver, ahora nos pide serenidad y tranquilidad para no hacer caso a quienes lo único que quieren es encender la discordia y que disfrutan vernos peleando sin razón porque eso puede poner en riesgo nuestra vida.

Instrucción para tiempos sin razón

La instrucción de dejar las discusiones
A. Evitando a los chismosos
B. Evitando a los rencillosos

A. Evitando a los chismosos

El verso veinte de nuestro estudio dice de la siguiente forma:

Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.

El personaje central del verso es el chismoso en la versión Reina Valera 1960, en otras versiones en lugar de chismoso se traduce como chisme que al final de cuentas en este contexto es lo mismo: un chisme lo comparte un chismoso y los chismosos dicen chismes. No hay diferencia.

Una de las interrogantes para comprender de qué o de quién nos está hablando Salomón es precisar qué es un chisme o qué es un chismoso. La Real Academia de Lengua Española define al chisme así: Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.

El chismoso es quien pretende indisponer a unas personas con otras usando una murmuración o también una verdad. El chismoso tiene una intención muy clara. Lo que dice no lo dice porque no sabe lo que hace, todo lo contrario conoce perfectamente los efectos que tendrán sus palabras.

El chismoso o el chisme enciende la contienda, el pleito, la discusión. Por eso el ejemplo o comparación que Salomón hace de su conducta. Es como la leña que mantiene vivo el fuego, pero cuando se evita su persona y sus palabras es como si ya no hubiera leña para que el fuego siga prendido.

El chismoso es mencionado varias veces en el libro de Proverbios.

Proverbios 16:28

El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.

Proverbios 18:8

Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas.

Este último proverbio es el mismo que localizamos en el verso veintidós del capítulo veintiséis que veremos la próxima semana. Sin embargo por ahora podemos decir que el chismoso mereció varias sentencias de parte de Salomón.

B. Evitando a los rencillosos

El verso veintiuno de nuestro pasaje dice lo siguiente:

El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda.

La segunda clase de personas que generan contiendas al por mayor son los rencillosos como los llama la versión Reina Valera 1960, pero que otras versiones los identifican como pendencieros o peleoneros, otros textos los definen como iracundos, otras versiones lo colocan como camorristas o que echan o hacen camorra que es sinónimo de riña.

Esta clase de personajes son especialistas en crear contiendas y pleitos, reyertas y discusiones de toda clase y por eso son comparados con dos figuras retóricas: son como el carbón al fuego y la leña a la hoguera, la atizan y atizan de tal manera que nunca deje de calentar. Ellos se dedican exclusivamente a generar pleitos.

El libro de Proverbios señala claramente que el hombre iracundo, rencilloso, pendenciero o que riñen son especialistas en generar contiendas.

Proverbios 15:18

El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

Proverbios 22:10

Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.

Proverbios 28:25

El altivo de ánimo suscita contiendas; mas el que confía en Jehová prosperará.

Salomón nos advierte de esta clase de personas para que evitemos ser como ellas, pero también para que tengamos mucho cuidado cuando estamos ante personas con esas características.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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