La Biblia dice en Proverbios 27: 19

Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre.

Introducción

Muchas personas esconden sus verdaderas motivaciones. Muchos hombres y mujeres a veces no pueden descubrir quien en realidad es la persona con la que están porque llevadas por las apariencias no pueden percatarse que es lo que busca cada persona con la que interactúan.

El verso que hoy nos sirve de base es complejo porque tiene diversas traducciones que a continuación presento:

La versión hebrea lo traduce así: “Como el agua [refleja] el rostro al rostro, así el corazón de la persona a la persona.”

La versión de Los Setenta o Septuaginta lo presenta de la siguiente manera: “Como no son iguales unos rostros a otros rostros, así tampoco los corazones de las personas.”

En tanto que la Vulgata Latina nos ofrece esta versión: “Como en las aguas resplandecen los rostros de los que se miran, así los corazones de las personas están manifiestos a los prudentes.”

Estas ligeras discrepancias obedecen a que los traductores de la Septuaginta y la Vulgata Latina optaron por una traducción dinámica más que formal al darse cuenta que la traducción formal dejaría más dudas que respuestas sobre la intención de Salomón al escribir este proverbio.

Sin embargo, es obvio que la intención que tenía el proverbista al escribir esta sentencia era para apelar a la necesidad de conocer la naturaleza de las personas con las que se interactúa o con las que nos relacionamos a lo largo de nuestra existencia en este mundo donde las apariencias son dominantes.

Comencé la introducción de este estudio planteando lo difícil que se torna en muchas ocasiones conocer a las personas. Es un hecho que hay hombres y mujeres que caminan o viven con una careta que en muchas ocasiones nos engaña y caemos en sus redes al pensar que eran de una forma cuando en realidad tenían muy escondidas sus intenciones.

Salomón, como lo he dicho en otras ocasiones, observó detenidamente a las personas y descubrió que muchas no son abiertas, que muchas ocultan y encubren sus reales sentimientos y opiniones y que uno debe estar alerta para descubrir lo que en realidad es cada persona.

Salomón nos ofrece una instrucción muy importante para todos porque en este mundo nos relacionamos con mucha gente y no podemos ir por la vida sin saber con quienes tratamos, sobre todo a quienes les permitimos conocer un poco más de nuestra vida o a quienes les abrimos la puerta de nuestro corazón.

La instrucción de centrarnos en la esencia de las personas
A. Porque si se puede conocer
B. Porque radica en el corazón

A. Porque si se puede conocer

Tras una experiencia traumática con una persona que aparento ser de una manera y en realidad era de otra, todos quedamos con un mal sabor de boca y nos cuestionamos si fuimos muy ingenuos o si la personas en realidad supo esconder muy bien lo que en realidad pensaba.

Ese tipo de momentos los pasamos cuando alguien nos traiciona o nos defrauda. Nos sentimos tan mal que nos culpamos de haber hecho tanto por una persona que no valía la pena.

Salomón usa un ejemplo para decirnos que en realidad a una persona si le puede conocer, todo es que pongamos mucha atención. El ejemplo que utiliza lo plantea de la siguiente forma: “como en el agua el rostro corresponde al rostro.” Es decir, está usando el ejemplo de un espejo.

Una persona es como es. Puede ocultar, esconder, tapar o encubrir ciertas actitudes, pero al final de cuentas se puede conocer lo que piensa en realidad. Los seres humanos escondemos muchas cosas en determinados lugares o ante cierto tipo de personas, pero no se puede actuar de esa manera siempre.

Salomón nos está llevando a punto muy interesante porque nos está planteando la posibilidad de enterarnos de cómo es una persona. Uno puede mirar lo que es una persona tal y como nos miramos en el espejo. Es decir no es una ciencia difícil o complicada o inalcanzable.

El hecho de que Salomón lo plantee como algo posible indica que está al alcance de todos. Todo radica en que queramos saber lo que cada persona es en realidad. Basta con que pongamos un poco de atención para darnos cuenta de lo que hay detrás de cada hombre o mujer que llega a nuestra vida.

Es una necesidad sobre todo en estos tiempos en lo que la simulación gana terreno y nos movemos en un mundo donde la impostura gobierna todo.
B. Porque radica en el corazón

La segunda parte del verso que traduce la Reina Valera 1960 dice de la siguiente forma: “así el corazón del hombre al del hombre.” Me gusta como traduce la Biblia Nueva Traducción Viviente que vierte ese verso de esta manera: “Así como el rostro se refleja en el agua, el corazón refleja a la persona tal como es.”

Los seres humanos somos lo que tenemos en el corazón. Jesús planteó de varias maneras esta verdad, pero una de las más conocidas fue cuando dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca.” En Lucas 6: 44-46 lo dijo así:

44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

En lo que habla, en lo que dice y en lo que expresa cotidianamente uno descubre lo que hay en la vida de las personas. Uno mira hacia dentro cuando uno pone atención en lo que están diciendo y cómo lo están diciendo y allí queda al descubierto su corazón porque lo alimentan con su deseos, como también Jesús lo expresó.

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Dice Mateo 15: 19.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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