La Biblia dice en Proverbios 27: 13

Al que salga fiador por un extraño, quítale la ropa y tómasela en prenda. (Versión Dios Habla Hoy).

Introducción

Los funcionarios de la KGB tenía una frase con la que se auxiliaban para su trabajo: confía, pero verifica. En México solemos decir la confianza mató al gato, para señalar lo peligroso que puede resultar en confiar a ciegas en una persona, líder, dirigente, institución, gobierno o empresa.

Ambas sentencias, la rusa y la mexicana, nos revela que en todas las latitudes confiar es una parte inseparable de la naturaleza humana y con el proverbio que hoy meditamos nos queda claro que este mismo tema era un asunto del que se hablaba desde hace miles de años en esta tierra.

Salomón tiene claro que hombres y mujeres han confiado unos a otros desde hace milenios y lo han hecho porque los seres humanos construyen relaciones, además con su familia, con personas fuera del entorno familiar, como amigos, compañeros de escuela, de trabajo o vecinos que habitan cerca de nosotros.

Es inherente en los seres humanos abrir su corazón y luego su hogar a personas que conocieron de tiempo o gente que por su personalidad o su forma de ser se ganan su simpatía. Eso ha sido así desde hace mucho tiempo y es muy probable porque mientras haya humanos en esta tierra las relaciones se seguirán manifestando.

Sin embargo, Salomón descubrió que entre los seres humanos que confían en demasía en las personas pueden surgir desavenencias porque se puede entregar la confianza a un extraño, es decir a alguien que en realidad no conocemos, a alguien que no sabemos como reaccionará o actuará en determinadas circunstancias.

Salomón de ningún modo pide que no confiemos en nadie. Tal condición nos pondría en una posición paranoica donde sospechamos de todos, nos cuidamos de todos y pasamos a un clase de vida en la que pensamos que cualquier persona nos quiere hacer daño. No. La idea de Salomón es poner límites a esa condición humana.

No es que no confíes, sino más bien en saber en qué personas confiar. De lo contrario atente a las desagradables sorpresas.
En todo el mundo hay muchos fraudes y traiciones. Las felonías se presentan en los lugares más insospechados y eso nos debe poner alertas, muy alertas.

La instrucción de confiar con mucho cuidado
A. Nunca se debe confiar en un extraño
B. Porque puedes afectar tu patrimonio

A. Nunca de debe confiar de un extraño

Salomón dice en la primera parte de su proverbio menciona “al que salga fiador”, que es una referencia a quien se presenta como aval de una deuda económica de otra persona. También se le conoce como fiador. Algunos le llaman deudor solidario porque se hace copartícipe de la deuda que asume otra persona.

Ese es tal vez el grado más alto de confianza que se le puede tener a una persona porque se está tomando una carga económica creyendo que esa persona la pagará, pero que para que le otorguen el dinero tendrá que acompañarse de un aval, fiador o deudor solidario que haga el compromiso de pagar si él no lo hace.

Como podemos apreciar desde el tiempo de Salomón existía este tipo de transacciones económicas en las que se necesitaba esa clase de personas. Y Salomón la utiliza para hablarnos de la confianza en las personas. En sentido estricto Salomón nos pide mucha reserva en ese tema.

Claro que sí, porque están en peligro muchas cosas, pero el tema puede usarse para reflexionar sobre la confianza que le damos a ciertas personas, particularmente sin supervisar si ellas son dignas de confianza, si van a cumplir con compromisos que contrae que se deposite en ellos pasajes de nuestra vida que a la mayoría de la gente no revelamos.

Salomón habla de los extraños para referirse a la clase de personas por las cuales no se puede salir fiador. Un extraño evidentemente es alguien a quien no conocemos bien, de quien no sabemos nada y así de la noche a la mañana la integramos a nuestra cotidianidad y luego a conocer nuestra vida familiar, laboral o personal.

El rey sabio de Israel quiere que nosotros comprendamos que debemos de saber qué clase de hombre o mujer es la que estamos dejando entrar en nuestra casa o en nuestras vidas. Conocerla, saber sus motivaciones, en una palabra que podamos detectar con toda certeza que no tendremos problemas futuros.

B. Porque puedes afectar tu patrimonio

En el proverbio que estamos estudiando Salomón, a manera de juez, dicta una sentencia: “quítale la ropa y tómasela en prenda”. Para precisar que a quien no tuvo el cuidado de preguntar a quien le estaba sirviendo como aval o fiador debe ser castigado perdiendo su ropa para pagar la deuda por su simpleza e insensatez.

Nos queda claro que confiar en quien no se debe confiar siempre tiene y tendrá sus consecuencias, algunas de ellas verdaderamente catastróficas.
Cuando confiamos en alguien que en apariencia conocemos corremos el riesgo de ser traicionados, defraudados o de plano ser engañados de manera muy dolorosa que nos puede llevar a estados emocionales muy traumatizantes porque nos dejarán con heridas en el alma y corazón, en el mejor de los casos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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