La Biblia dice en Proverbios 26:24-26

El que odia disimula con sus labios; mas en su interior maquina engaño. 25 Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón. 26 Aunque su odio se cubra con disimulo, su maldad será descubierta en la congregación.

Introducción

Salomón le dedica tres versículos al odio disimulado, a los odiadores enmascarados, a quienes en realidad aborrecen pero se disfrazan de amigos o amadores cuando en realidad guardan un profundo resentimiento o rencor a la persona que dicen apreciar, pero fingen tan cuidadosamente que llegan a pasar por amigos.

Se trata de aquellas personas que parecen completamente francas y sinceras que se les deja ingresar en nuestra vida, pero su única intención es dañarnos porque en realidad tienen una malquerencia grande contra nosotros nacida de un corazón lleno de maldad, de una vida frustrada y amargada.

Son esa clase de seres que la vida ha maltratado tanto que guardan mucha envidia contra quienes si bien no lo tienen todo en la vida, pero gozan de bienes que van más allá de lo común como una familia estable, un trabajo que si bien no resuelve todas sus necesidades, si sirve para suplir los requerimientos básicos.

Salomón enfrentó a este tipo de personas y las conoció y tuvo que tomar decisiones complejas porque en verdad que son muy peligrosas para la vida de los demás porque tienen muy claro su objetivo: perjudicar la vida de quienes consideran sus adversarios, aunque parezcan amigables.

En la vida de Salomón encontramos un personaje que encuadra perfectamente en esta clase de definición de odiadores. Me refiero a Simei, quien mostró su talante de odio con su padre David cuando el rey era perseguido por Absalón y que luego tuvo que fingir lealtad y sumisión cuando murió el impostor hijo del monarca.

Cuando el rey David murió, luego de perdonar a Simei por sus burlas cuando huía, Salomón lo confinó en su casa y le dijo que si salía más allá de su pueblo, sería ejecutado, lo cual ocurrió. Simei es esa clase de seres que dicen estar con nosotros, pero en realidad odian.

La historia de Simei nos ilustra claramente que en esta vida nos vamos a encontrar esta clase de personas y debemos ser muy cuidadosos, observadores y prevenidos para no caer en sus garras porque nos pueden hacer mucho daño ya que confiados en que son nuestros amigos podemos abrirles nuestra confianza, pero ellos no son dignos de ella.

Instrucciones para tiempos sin razón

La instrucción de cuidarse del odio encubierto
A. Porque el odiador finge perfectamente
B. Porque el odiador maquina engaño
C. Porque el odiador es abominable
D. Porque el odiador será descubierto

Salomón entendió perfectamente que entre los seres humanos hay odiadores. Sin haber vivido en este tiempo en que el término en inglés haters fuera tan común y tan visible en redes sociales, supo y advirtió a sus lectores la presencia de este tipo de hombres y mujeres con una desviación intencional de su alma.

No tenemos problemas cuando el odiador es abierto o expresa sin la menor duda que nos aborrece. En este caso no tenemos problemas porque sabemos que somos odiados. Pero la dificultad se agranda cuando esa persona disimula o simula su odio, cuando esconde su aborrecimiento de tal manera que no lo podemos advertir.

A. Porque el odiador finge perfectamente

Salomón dice que el odiador disimula con sus labios. Es decir quien nos detesta nos hace pensar que nos aprecia con las palabras que nos dirige. Puede ser muy zalamero, puede ser muy adulador, pero en realidad le caemos muy mal, pero esconde ese sentimiento de manera muy cuidadosa.

No por nada antes de llegar a este tema, Salomón nos habló de los labios lisonjeros, que son quienes más daño nos pueden hacer porque sus palabras son tan verosímiles, parecen tan sinceros que uno cae en su engaño y cuando descubrimos sus verdaderas intenciones puede ser muy tarde.

La palabra hebrea para el verbo disimular es “nakar” que literalmente quiere decir irreconocible y se utiliza en el caso de Jacob cuando se hizo pasar por su hermano Esaú para recibir la bendición de su padre Isaac, disimuló tan bien que era Esaú que Isaac cayó en el engaño. Los odiadores que se hacen pasar por amigos finge exactamente de esa manera.

La palabra “nakar” también la encontramos en Génesis 37: 32 cuando los hermanos de José llevan a Jacob la túnica que llevaba su amado hijo y que ellos mismos mancharon de sangre para justificar la supuesta muerte de su hermano menor, pero que en realidad era un treta para ocultar que lo habían vendido.

B. Porque el odiador maquina engaño

Salomón lo dice con todas sus letras en el verso veinticuatro de nuestro pasaje: el odiador maquina engaño. El verbo maquinar nos ofrece una perspectiva de la clase de pensamientos que procesa un odiador. Esta clase de personas planean, desarrollan un proceso mental para provocar el mayor daño posible.

Son tan peligrosos que en el libro de los salmos encontramos plegarias completas para suplicar a Dios que nos libre de sus manos. Una de esas súplicas la encontramos en el salmo ciento veinte en el que salmista dice:

Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta. ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa? Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro. Salmo 120: 2-4.

El odiador no se deja llevar por sus impulsos al contrario piensa bien como lastimar a quien aborrece. Se trata de un ser que lo primero que hace es pasar como un amigo bien intencionado y una vez logrado este objetivo desarrolla una estrategia para causar males a quien cayó en sus redes.

C. Porque el odiador es abominable

El verso veinticinco de nuestro pasaje nos advierte del cuidado que debemos tener ante esta clase de personas: Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón.

El odiador es esencialmente un ser abominable. La frase siete abominaciones hay en su corazón nos sirve para comprender que está saturado no de maldad, sino de abominación. La palabra es fuerte porque se trata de una clase de maldad en la que el abominable pisotea lo sagrado. Se burla de lo bueno y disfruta la maldad a sabiendas que desagrada al Señor.

Salomón está describiendo a personas con una grave condición espiritual y en esa condición pueden provocar males y daños a quienes detestan, pero que le ponen una cara amistosa con tal de ganarse su confianza.

La palabra abominación procede de la raíz hebrea “toebah” que en la Biblia se traduce como detestable, algo odiable u odioso, y al unirla con la expresión siete y formar la frase siete abominaciones lo que nos quiere decir la Escritura es que esta clase de personas odian porque están repletos o completamente llenos de odio.

Eso quiere decir que el que odia lo hace porque está henchido de aborrecimiento. No puede actuar de otra manera porque esta saturado de resentimiento hacia la persona que aborrece y por eso hace lo que hace.

D. Porque el odiador será descubierto

El verso veintiséis dice así: Aunque su odio se cubra con disimulo, su maldad será descubierta en la congregación.

Salomón nos da esperanza al tratar o enfrentar esta clase de personas: tarde o temprano su maldad será descubierta en público. Cometerá un error, exhibirá su verdadero rostro o quedará en evidencia la realidad de su corazón y entonces no solo el odiado sino otros muchos sabrán en realidad lo que había en su vida.

Es interesante notar que califica el odio disimulado como una maldad. El hombre que trata de esa forma a su semejante es un hombre malo. Es una persona que tiene las entrañas podridas porque solo de esa forma se puede actuar con tal cinismo e hipocresía para obtener la confianza de alguien y luego traicionarlo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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