La Biblia dice en Proverbios 27: 20

El Seol y el Abadón nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

Introducción

Cuando Eva fue tentada por el diablo en el huerto del Edén, el texto sagrado es muy explícito al señalar la manera o los pasos que siguió para caer ante sus propios deseos, según encontramos relatado en el primer libro de la Biblia.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3: 6.

El libro de Proverbios nos lleva a ese punto de la historia de la humanidad para hacernos ver la relación estrecha que hay entre lo que vemos con lo que deseamos. Los ojos o el sentido de la vista juega contra nosotros porque si no lo dominamos, entonces, toma el control de nuestro ser y nos lleva a deseos que no siempre nos traen bien.

De hecho muchas versiones en lugar de ojos, traducen codicia. Aquí algunos ejemplos.

La muerte, la tumba y la codicia humana nunca se dan por satisfechos. Versión la Palabra de Dios para Todos.

La muerte, el sepulcro y la codicia del hombre jamás quedan satisfechos. Versión Dios Habla Hoy.

La razón de estas traducciones radica en que la palabra ojos en libro de Proverbios en ocasiones se refiere al órgano del cuerpo humano, pero en otras ocasiones se usa de manera figurada para expresar actitudes del ser humano como por ejemplo cuando dice Proverbios 6: 16-17 Hay seis cosas, y hasta siete, que el Señor aborrece por completo: los ojos altaneros, la lengua mentirosa.

Otro ejemplo lo encontramos en Proverbios 22: 9 “El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente.” Por ojo misericordioso entendemos a una persona generosa que comparte sus bienes con los necesitados.

El ojo insaciable se traduce, entonces, como una persona codiciosa, que siempre desea ver para tener o para disfrutar sin control del placer de mirar, aunque invariablemente una persona que se detiene solo a mirar y mirar inevitablemente caerá en la codicia que siempre es engañosa.

De esta forma Salomón nos lleva a una de las conductas humanas más complejas que pueden desarrollar hombres y mujeres, pero que es antigua como el ser humano sobre esta tierra ya que la tenía consigo Eva, la madre de todos los vivientes, y en consecuencia todos la tenemos en nuestros genes.

La codicia nace justamente de ver. Si no vemos algo no lo deseamos, pero cuando lo miramos entonces aparecen nuestro deseos de poseer u obtener.

La instrucción de dominar la codicia
A. Porque es insaciable
B. Porque nunca satisface

A. Porque es insaciable

Como el maestro que fue Salomón recurre a un ejemplo para hacernos ver el problema que trae consigo la codicia. El rey sabio de Israel nos dice que la codicia es muy parecida al Seol y al Abadón. Estos dos términos que usa la versión Reina Valera 1960 se refiere al sepulcro o la muerte.

En esta vida los panteones, en sentido figurado, nunca se sacian de recibir muertos, siempre tienen deudos que llevan a sus muertos a la tumba y literalmente cada segundo reciben a nivel mundial una persona o varias personas que mueren en el mismo instante del mismo día, mes y año. Eso nunca se detiene.

De esa misma manera la codicia no tiene llenadera. Y eso que Salomón no vivió en nuestra era digital donde podemos ver todo desde la comodidad de nuestro dispositivo móvil. Hoy en día somos cautivos de la imagen. Vemos porque vemos. Estamos viviendo bajo el imperio de la imagen y en consecuencia nuestros deseos son despertados y alentados día y noche.

Hace casi cuarenta años un sociólogo italiano llamado Giovani Sartori escribió un libro llamado Homo videns (hombre de videos) para referirse a una nueva categoría para definir al ser humano porque a juicio de ese especialista los hombres y mujeres del siglo pasado habían dejado de ser homo sapiens (hombres sabios).

B. Porque nunca satisface

Salomón estaba convencido de que los deseos una vez consumados no logran llenar el corazón de las personas y entonces se tiene que seguir buscando algo que llene la vida de las personas porque la codicia es generalmente una quimera o una ilusión que jamás puede llenar o satisfacer la vida humana.

La historia de Eva cuando vio y codició el fruto prohibido es el mejor ejemplo de que dejarnos llevar por nuestros deseos al principio parece placentero, pero a la larga nos deja todavía más insatisfechos que como estábamos al principio y eso es una tragedia para todos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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