La Biblia dice en Proverbios 27: 8

Cual ave que se va de su nido, tal es el hombre que se va de su lugar.

Introducción

Cuando los judíos fueron llevados cautivos a Babilonia, Dios le habló al profeta Jeremías para que le dijera a su pueblo que el exilio duraría setenta años. Dios hizo esto por dos razones: la primera porque habían surgido algunos pseudo profetas que engañaban a sus compatriotas diciéndoles que sería breve su estancia allí y la segunda para que se arraigaran.

Al respecto Jeremías 29: 4-11 dice la siguiente manera:

4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: 5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis.

7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. 8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. 9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová.

10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Es evidente que Dios quería no solo que su pueblo tuviera conocimiento que la cautividad duraría setenta años, sino también que debían de arraigarse en ese lugar y no pensar que no estarían mucho tiempo allí ya que si abrazaban esa idea se volverían improductivos porque solo estarían pensando en salir de ese lugar.

Nos queda claro que a pesar de ser una situación inusual o fuera de toda lógica, arraigarse o echar raíces en algun lugar es muy importante porque una persona que se planta en un lugar se esfuerza y empeña por crecer y desarrollar sus habilidades y capacidades para hacer crecer su vida personal y su patrimonio.

Sin duda alguna, Salomón conoció a muchas personas que deambulaban de un lugar a otro o de una nación a otra y por eso escribió este proverbio que tiene la finalidad de advertirnos de lo infructuoso que resulta que una persona no se asiente en un lugar para desarrollarse y vague sin un destino cierto.

Quien no se arraiga corre el riesgo de vivir en una permanente incertidumbre. También de vivir en una situación en la que no hay compromiso con nada ni con nadie, pues como no se va a quedar a vivir donde actualmente está no hay posibilidad de asumir responsabilidades si ya casi están saliendo de allí.

La instrucción de echar raíces
A. Porque parecería una ave que sale de su nido
B. Porque deja el lugar donde Dios lo plantó

A. Porque parecería una ave que sale de su nido

Salomón usa el ejemplo de una ave que sale de su nido para mostrarnos que el desarraigo o la inestabilidad es un fenómeno que sucede generalmente en los animales, es decir, en criaturas que carecen de la capacidad de razonar porque no pueden ni alcanzan a comprender que ese tipo de decisiones les serán muy problemáticas.

Quien sale de su nido corre el riesgo de ya no regresar a ese lugar ya sea porque queda atrapada en alguna red o trampa o porque muere en su vagar fuera del lugar donde tiene seguridad, estabilidad y el apoyo de quienes viven alrededor de su persona, aunque con dificultades y problemas.

Un ejemplo de esta verdad es el pueblo Gitano que salió desde hace muchos siglos de la India y se encuentra disperso en todo el mundo, sin saber si algún día retornarán al lugar de donde salieron. Del pueblo hebreo ya no podemos decir lo mismo porque hace casi ochenta años retornaron a su patria.

Los gitanos deambulan por el mundo sin asentarse en un mismo lugar. Los podemos encontrar en Asia, Europa y América y donde quiera que se les ve de inmediato se nota que son extranjeros, que su patria está lejos y que difícilmente se pueden asentar o asimilar en algún lugar no por otra causa, sino por voluntad propia.

Sin embargo, hay muchas personas que sin ser gitanos o extranjeros no logran estabilizarse en algún lugar. Hay personas que salen de un lado para luego de inmediato dirigirse a otro y así en una interminable situación inestabilidad que les convierte en una especie de vagabundos en este mundo.

Salomón encontró personas que se dejaban llevar por el impulso de salir a conocer otros lugares sin arraigarse en ninguno.

B. Porque deja el lugar donde Dios lo plantó

Dice Salomón en la segunda parte de su verso que “tal es el hombre que se va de su lugar”. La palabra lugar la traducen de diferentes maneras algunas versiones de la Escritura como “patria”, “hogar” o “lugar donde nació”.

Salomón quiere que sus lectores comprendan que dejar el hogar, el lugar donde uno nació o su patria es siempre un lance riesgoso. Tiene grandes retos y es preferible mantenerse en el lugar de su residencia porque el cambio de lugar de vida puede ser contraproducente como le ocurrió a la familia de Noemí y Elimec y sus hijos Quelión y Mahlón.

Para el rey sabio de Israel nunca será aconsejable irse del lugar donde se crio o desarrolló porque implica generalmente comenzar de nuevo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario