La Biblia dice en Proverbios 27: 2

Alábate el extraño, y no tu propia boca; el ajeno, y no los labios tuyos.

Introducción

La adulación tiene un hermano incómodo también: la lisonja propia, el auto halago o auto elogio. Que convierte a las personas en seres vanidosos y presuntuosos que gustan de ensalzarse a sí mismos provocando un distanciamientos con las personas debido a que los reflectores son exclusivamente suyos. Nadie puede brillar más que ellos.

Salomón, un experto en la conducta humana nos hace un llamado para evitar caer en esta actitud que revela grandes problemas de la personalidad porque la persona que se ensalza mucho tiene dificultades con la arrogancia. Una persona arrogante cae en esta clase de actitud por algunas razones que tienen que ver con la autoestima.

Cuando alguien habla mucho de sí haciendo alarde de sus logros profesionales, triunfos en la vida o alcances familiares, en realidad lo hace porque quiere llamar la atención, lo que revela una profunda crisis en su identidad o en su personalidad. Reclama una atención que no tuvo cuando fue niño o niña.

Las necesidades de su alma lo llevan a buscar la aprobación de los demás, aunque en realidad su actitud en lugar de conseguir ese objetivo lo aleja de él porque las personas generalmente siempre repelen a hombres y mujeres que se auto alaban o se elogian a sí mismas.

Pero también las personas que actúan de esta manera tienen una autoestima muy elevada. Piensan que nadie es como ellos, que nadie ha logrado llegar hasta donde ellos han llegado y por esa razón siempre hablan de ellos, a veces hasta en primera persona o usando su nombre como una manera de mostrar su grandeza ante los demás.

Pero ensalzarse no es solo un problema de quienes tiene una alta autoestima, también puede ser un persona con una baja autoestima la que se vuelva arrogante con los demás usando lo que ha hecho o hace porque en realidad se siente muy frustrada o decepcionada de sí misma o del mundo.

Salomón pide evitar esta clase de conducta que sin duda alguna vio entre sus compatriotas de su tiempo, lo que significa que las personas se auto alaban desde hace mucho tiempo.
Vivimos un tiempo en el que muchas personas buscan el reconocimiento, ansían que otros los reconozca y para ello recurren a este tipo de actitudes que en realidad revelan su triste condición emocional.

La instrucción de no ensalzarse

A. Para no presumir de uno mismo

B. Para que sean otros los que nos reconozcan

A. Para no presumir de uno mismo

Alábate el extraño, y no tu propia boca, dice Salomón a los lectores del libro de Proverbios para ilustrarnos sobre la forma en que debemos comportarnos cuando tenemos logros, cuando por alguna razón llegamos a un punto al que muchos no llegan o no han llegado o incluso no llegarán.

Se trata de hacernos ver que no debemos ser presuntuosos porque esa actitud nos lleva a la vanidad y definitivamente nos hace arrogantes. En la Biblia encontramos varios personajes con esta inclinación. Absalón y Amán nos muestran que auto alabarse o engreírse por tener lo que otros no tienen nos puede llevar a la ruina.

Pero quizá el personaje que se centró tan en sí que terminó envileciendo su corazón fue el adversario o satanás que de ser un ángel de luz se convirtió en un ser oscuro porque pensó que con su belleza podría ocupar el lugar de Dios. Tanto se vio a sí mismo, tanto se enorgulleció que pecó contra el Señor y fue expulsado del cielo.

Alimentar el ego no es bueno para nadie. Quien se mira a sí mismo y se piensa superior a los demás tarde o temprano se quedará solo, si no cambia su manera de pensar y en consecuencia su forma de conducirse con los demás.

B. Para que sean otros los que nos reconozcan

La segunda parte del proverbio que estamos meditando dice así: (te alabe) el ajeno, y no los labios tuyos.

En la vida uno no debe ir buscando que los demás reconozcan lo que se hace. Esperar que la gente aprecie la labor que se hace a favor del prójimo puede ser sumamente frustrante porque, al menos en México, el reconocimiento a alguien pocas veces se da en vida, más bien ocurre cuando fallece o parte de este mundo.

Y en caso de que alguien logre apreciar o valorar lo que otra persona hace y lo reconozca, pues entonces bienvenido ese reconocimiento. Que bueno que a nuestra existencia puedan llegar voces que aprecian o les da gusto lo que se hace, pero de igual modo si no llega no debemos sentirnos decepcionados.

En realidad lo que necesitamos comprender es que bajo ninguna razón debemos ser nosotros los que debemos auto elogiarnos. Dios sabe y conoce el corazón de cada persona y si los demás no valoran la labor o el trabajo personal de alguien eso no debe ser motivo para hacer alarde de lo que se hace.
Salomón estaba interesado en enseñar el valor de la modestia, la sencillez y la humildad. Entre más grande o más impactante, el silencio o la discreción es más valorada por nuestro Señor.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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