La Biblia dice en Proverbios 27: 14

El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana, por maldición se le contará.

Introducción

El rey Salomón tuvo como objetivo central en todos sus escritos despertar el entendimiento de sus escuchas y lectores. Toda su literatura se centra en la búsqueda de la sensatez, la prudencia y la sabiduría, principios básicos para conducir la vida en este mundo con propiedad, cuidado y mucha precaución.

Los seres humanos somos necios por naturaleza y necesitamos entrenamiento y adiestramiento para saber cómo conducirnos en la diferentes facetas que tenemos durante toda nuestra existencia. Siempre estamos necesitados de saber cómo conducir nuestra vida en medio de tantas y tantas opciones que hay o que tenemos ante nosotros.

Como hemos dicho a lo largo de los estudios del libro de Proverbios una de las razones por las que se escribió e incluyó este libro en el canon hebreo primero, y luego en el canon cristiano fue porque hombres y mujeres necesitan instrucción para ser prudentes y sensatos en la toma de decisiones.

Y una de las expresiones de la prudencia es justamente aprender a no importunar. Esa es una necesidad que todos tenemos porque siempre corremos el riesgo de acercarnos demasiado a la vida privada de las personas. Salomón desea vehementemente que los creyentes aprendan a respetar no solo la intimidad, sino el espacio y tiempo de los demás.

En tiempos donde todo y todos nos hemos vuelto invasivos gracias a los sofisticados medios de comunicación con los que ahora contamos parece que la recomendación del rey sabio de Israel es más que pertinente porque podemos caer muy fácilmente en la actitud de irrumpir e interrumpir momentos de alegría o de pesar de otras personas.

Se trata de entender que no podemos ocupar un lugar, espacio o tiempo de manera anormal o irregular de nuestro semejante porque puede resultar sumamente nociva nuestra presencia, con todo y que puede haber alguna justificación de porqué estamos allí o en esa hora o momento.

Hoy como nunca en otra etapa de la historia del mundo podemos mensajearnos a cualquier hora, desde cualquier lugar y de cualquier forma, pero eso no significa autorización para hacerlo en cualquier momento. Uno debe ser muy sensato para no ser imprudente a la hora de buscar o tratar de entablar comunicación con familiares, amigos o conocidos.
Salomón se adelantó a su tiempo. El monarca no vivió en tiempos de la era digital como nosotros, pero se percató de que los seres humanos solían ser inoportunos y por eso escribió este proverbio que nos ayuda a comprender que ser inoportuno puede ser sumamente dañino.

La instrucción de no importunar
A. Por más buena que parezca nuestra presencia
B. Porque nuestra presencia puede resultar nociva

A. Por más buena que parezca nuestra presencia

Salomón plantea esta verdad de la siguiente forma: “El que bendice a su amigo en alta voz de madrugada”. Una bendición siempre será bienvenida. Si algo buscamos todos y apreciamos grandemente es que la gente nos bendiga, pero al agregar el concepto madrugada, Salomón está apuntando a que esa bendición ocurre en tiempo inapropiado.

En todas las culturas del mundo una persona que llega a un lugar sin previo aviso o a horas en las que personas están descansando, comiendo o disfrutando de una convivencia familiar nunca son bien vistas porque interrumpen con su presencia un evento o reunión a la que no estaba invitados.

Puede ser que hayan llegado por una necesidad o porque tienen una apuración, pero eso no les da derecho alguno para importunar. Salomón nos está presentando esta verdad: no hay justificación alguna para invadir la privacidad de la gente. No hay ninguna clase de causa que le permite a una persona llegar a donde no lo invitaron.

Lo que el rey sabio de Israel quiere decirnos es que por más buena que parezca la razón por la que tenemos de importunar nos debemos abstener. Nada justifica que estes en un lugar o con una persona que definitivamente tiene otros quehaceres, otras responsabilidades o que está trabajando.

B. Porque nuestra presencia puede resultar nociva

Ser inoportuno convierte a una persona en alguien incómodo porque a pesar de que pueda ser muy necesaria o simpática, llegar a un lugar donde no se le espera puede resultar sumamente contraproducente debido a que no es necesaria o indispensable su presencia con quienes allí están.

Salomón usa una hipérbole, figura retórica que exagera una expresión para resaltar la gravedad de una actitud como la que usa en la segunda parte del verso que dice: “por maldición se le contará”. Una bendición puede convertirse en maldición si una persona no sabe o no quiere luchar con el hecho de ser inoportuna.

Salomón quiere que sus lectores entiendan que es de gran relevancia aprender a ser oportuno en nuestras palabras y acciones de tal suerte que no caigamos en esa triste condición de saber cuándo quedarse o cuándo debe de hablar o dejar de hablar.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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