La Biblia dice en Proverbios 26:15

Mete el perezoso su mano en el plato; se cansa de llevarla a su boca.

Introducción

La versión Traducción al Lenguaje Actual traduce este verso así:

Al que es perezoso hasta comer le cuesta trabajo.

La versión Biblia de América traduce así:

El perezoso toma la comida del plato, pero llevarlo a la boca lo cansa.

La versión la Palabra de Dios para Todos:

El perezoso mete la mano en el plato, pero le da pereza hasta llevarse un bocado a la boca.

La Biblia de las Américas dice así:

El perezoso mete la mano en el plato, pero se fatiga de llevársela a la boca.

La Nueva Traducción Viviente traduce el verso así:

Los perezosos toman la comida con la mano, pero ni siquiera se la llevan a la boca.

Como podemos apreciar en las diferentes traducciones, la pereza hace que a las personas les cueste trabajo hacer hasta lo que les va a beneficiar y eso revela la gravedad del problema de la flojera. Al holgazán no lo mueve ni su propio bienestar, ni el hecho de que lo que gane o logre lo llenará de satisfacción personal.

Ese es el ángulo que ahora presenta Salomón. Ya nos dijo que el perezoso pone pretextos ridículos, también ya nos señaló que el flojo es improductivo a morir, y ahora nos va a mostrar esta perspectiva del hombre que no quiere hacer nada como una persona incapaz de alcanzar lo que le hará bien.

La pereza aleja y aparta de las personas el sustento, algo esencial en la vida de todo ser humano porque todos necesitamos comer, vestir y tener un lugar digno donde descansar, pero la holgazanería nos impide alcanzar estos bienes tan indispensables para una vida decorosa en este mundo.

Salomón ha detectado este mal y quiere que los lectores de sus proverbios lo corrijan porque de lo contrario se harán un gran daño ya que tarde o temprano se lamentarán por no haber aprovechado los días en los que tuvieron las fuerzas necesarias y suficientes para hacer por su vida.

Instrucciones para tiempos sin razón

La instrucción de rechazar la pereza que impide el sustento
A. Porque se necesita algo más que deseos
B. Porque se necesita fuerza para trabajar

Los seres humanos nacemos con la inclinación al mal adherida a nuestra personalidad y esa inclinación nos juega malas pasadas porque si no la controlamos, si no la dominamos nos puede hacer grandes males y uno de los aspectos en lo que el mal nos afecta es a la hora de trabajar o hacer por nosotros.

La pereza forma parte de nuestra naturaleza caída y en ese sentido desagrada a Dios porque va en contra de lo que Dios quiere que desarrolle cada hombre y cada mujer en su vida. Trabajar es la voluntad de Dios, no hacerlo es ir contra de lo que Dios ha diseñado para cada persona.

Salomón se fijó muy bien en los perezosos y descubrió que además de poner cualquier pretexto, vivir una vida sin productividad, también se despreocupaban de su sustento, les daba flojera hasta de conseguir lo que necesitaban para sobrevivir y se acostumbraban a sus necesidades o se volvían insensibles a sus propios requerimientos de vida.

Al hablar de la pereza como lo hace, nos hace pensar en lo terrible que para su tiempo ya eran las personas que no hacían nada, y eso evidentemente ocurre casi en todas las culturas donde el trabajo es sagrado. Cuando uno mira a algunas culturas asiáticas uno se admira del grado de laboriosidad que alcanzaron.

Ni que decir de las culturas del medio oriente donde el trabajo es sumamente apreciado y la flojera es aborrecida grandemente y en ocasiones hasta castigada porque daña grandemente a todos. Trabajar trae muchos beneficios porque trae sustento a la vida de quien labora.

A. Porque se necesita algo más que deseos

El perezoso, siguiendo la figura retórica que usa Salomón en este verso, si está consciente de su necesidad, por eso “mete su mano en el plato”, sabe que donde está la solución de su necesidad, eso queda muy claro, pero se queda allí, solo tiene el deseo porque carece de la fuerza para llevarlo adelante.

Y eso es lo que ocurre con el perezoso que solo desea, pero no hace por alcanzar sus objetivos y metas, ya no solo de carácter secundario, sino los básicos como sustentarse, lo que nos lleva a pensar y reflexionar en este problema que se tiene cuando solo pensamos las cosas y no las ejecutamos.

El deseo es el primer paso para cada proyecto, plan u objetivo de vida, pero no es suficiente solo pensar las cosas, sino que es indispensable movernos, hacer, dirigir nuestros pasos hacia la consecución de las cosas que planteamos como anhelo para satisfacción de nuestra vida en este mundo.

El perezoso lleva su mano al plato porque sabe que allí puede resolverse su necesidad, porque sabe que haciendo eso su vida puede tener sentido y sustento, pero solo se queda allí, no hace más y eso es un gran mal para la vida de todas las personas porque las incapacita para lograr sus propósitos.

B. Porque se necesita fuerza para trabajar

La frase con que completa Salomón este proverbio es muy elocuente: “se cansa de llevarla a su boca”. El perezoso tiene necesidades, pero no quiere hacer nada por sí mismo. Aunque tenga frente a sí la solución de sus necesidades, se obstina por no mover un dedo para lograr suplir comida, vestido o casa.

Y es que allí radica el mal de la pereza. Le hace falta fuerza para trabajar. No es esforzado, no pone empeño, ni diligencia para obtener lo que sustente su vida, lo que constituye un gran mal para su vida porque está dominado por el no hacer, está completamente controlado por la falta de motivación.

Los griegos, politeístas como eran, designaba a la pereza con una divinidad llamada aergia que representaban con un rostro con sueño, una capa de telarañas, plegada a unas ruecas rotas, como señal de su aversión y animadversión por el trabajo. Para los romanos fue también un demonio al que representaron con una tortuga.

Según ellos, aergia vivía en una cueva de Hipnos, el dios del sueño, rodeada de quietud y silencio. De esa forma representaban a la pereza que es un mal que ha acompañado a todas las culturas del mundo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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