La Biblia dice en Proverbios 26:3

El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio.

Introducción

El necio ocupa gran parte del libro de los Proverbios. Su condición y estado es presentado a los lectores del principal libro de sabiduría hebrea porque constituye el desafío más grande a evitar. El tonto o imprudente, como también se le llama, representa el gran personaje que no se debe seguir o imitar porque sintetiza todo la falta de sentido común.

Salomón, un hombre sabio, que conoció la naturaleza humana como pocos comprendió que en esta vida hay personas que carecen, por decisión personal, de los elementos básicos para conducir su vida por los caminos que la prudencia dicta, por la senda que la rectitud señala y se empeñan en vivir a su manera.

En el verso que nos sirve para reflexionar en esta ocasión, las palabras de Salomón son durísimas porque utiliza como comparación del necio a dos de los animales que más atención y disciplina necesitan en este mundo: el caballo y el asno o burro, lo que nos hace ver la triste condición de una persona necia.

El sabio rey de Israel nos hace ver que el necio vivirá en perpetua disciplina o constante castigo por el estilo de vida que lleva. En apariencia parecerá que vive sin ninguna clase de límite o sin ninguna clase de restricción, pero la verdad es que en esta vida será sometido siempre a toda clase de escarmientos.

Será corregido por la vida, será sancionado de una manera muy dolorosa, tal y como se somete a un caballo o un asno porque de otra manera no puede entender, su triste condición lo coloca en una posición lista para ser reprendido rigurosamente a fin de que pueda comprender.

Los seres humanos necesitamos ser dirigidos. Cuando somos niños son nuestros padres los encargados de dirigirnos, pero cuando faltan nos corresponde a cada uno de nosotros guiar nuestras vidas lo mejor posible, apegados a valores, principios y reglas que nos harán transitar por esta vida con sensatez.

La instrucción de dirigir correctamente nuestra vida A. Porque el necio necesita control como el caballo B. Porque el necio necesita freno como el asno C. Porque el necio necesita escarmientos

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de dirigir correctamente nuestra vida

A. Porque el necio necesita control como el caballo

B. Porque el necio necesita freno como el asno

C. Porque el necio necesita escarmientos

Me gusta mucho como traduce este verso la versión Nueva Traducción Viviente porque lo plantea así: Guía al caballo con el látigo, al burro con el freno y al necio con la vara en la espalda.

Los seres humanos con nuestra peculiar inclinación natural al mal, necesitamos siempre ser encaminados por la senda correcta del respeto a nuestros padres, de ayuda y solidaridad con los desválidos y responsabilidad con nuestros actos para evitar a lo sumo hacer cosas que dañen a nuestro prójimo.

Saber cómo comportarnos en esta vida y conocer hacia donde vamos nos ayudará grandemente para no requerir como los caballos y los burros y como los necios, azotes o golpes con vara o con látigo.

A. Porque el necio necesita control como el caballo

La primera figura retórica que usa el proverbista en este verso es el de un caballo que necesita látigo para obedecer o dejarse dirigir. La figura la encontramos también en el salmo treinta y dos planteado así: Te haré entender, y te enseñaré el camino que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos. No seas como el caballo o el mulo que han de ser sujetado con cabestro y con freno porque si no, no se acercan a ti.

El hombre necesita entender y requiere aprender el camino que debe seguir porque evidentemente hay caminos que le parecen derechos, pero al final lo conducen a la muerte, tanto física como espiritual. Los caballos son animales que necesitan ser dirigidos y por eso todos deben tener un látigo.

No hay otra forma de impulsarlo para correr o caminar. En ellos es algo natural porque están creados de esa forma y sirven de ejemplo para compararlos con los necios que generalmente no saben conducirse en esta vida y requieren de un trato como los caballos en este mundo.

B. Porque el necio necesita freno como el asno

La segunda figura es un asno, un animal de carga que también necesita de bozal y látigo o vara para ser dirigido. Y al igual que en el verso del salmo treinta y dos es mencionado para mostrarnos que tanto el caballo como el asno son seres que necesitan látigo para moverse y el freno para detenerse.

Las implicaciones para el justo son explícitas con esos dos ejemplos. El necio, como el asno y el caballo, le es inherente el castigo o la disciplina porque de otra manera no puede existir. Se trata de hacernos ver y notar que los necios son imprudentes e insensatos que forzosamente requieren azotes.

Es una figura retórica muy dura contra esta clase de personas, pero muy necesaria porque se establece con toda claridad ante que clase de persona se está cuando un necio aparece en nuestras vidas.

C. Porque el necio necesita escarmientos

Con la frase “y la vara para la espalda del necio” Salomón deja en claro que el castigo será la constante en la vida de una persona insensata porque carece de juicio y porque se conduce bajo su estilo de vida, en la que Dios está ausente y por ello necesita corrección constantemente.

Salomón deja en claro que los necios, si bien se ufanan, presumen y se sienten intocables, la verdad es que van de castigo en castigo porque son imprudentes en todo lo que hacen y por esa misma razón la vida misma se encarga de ponerlos en su lugar y recordarles que son justamente eso, necios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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