La Biblia dice en Proverbios 25:18

Martillo y cuchillo y saeta aguda es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

Introducción

Hablaremos de los falsos testigos en este estudio de manera amplia. La Biblia menciona a la clase de personas que participan en un juicio y deben conducirse con veracidad, pero también la Escritura le pide a quienes de manera cotidiana emiten juicio de valor sobre personas para que se abstengan de hablar mal de su prójimo, vecino o semejante.

El falso testimonio está prohibido en los diez mandamientos. No dirás falso testimonio, dice uno de los preceptos que Moisés escribió en piedra, luego de que Dios le revelara su voluntad en el monte Sanaí y él las plasmara en las famosas tablas de la ley para presentar su carácter irrevocable.

Es sumamente grave que un testigo en un juicio falsee su declaración que el propio libro de Proverbios lanza serias advertencias a quien tenga la temeridad de mentir para dañar a su prójimo ante juzgadores que atienden un caso sea de carácter civil o penal o de cualquier materia.

“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, 18 el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” Proverbios 6: 16-19.

El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras perecerá, señala categórico Proverbios 19: 9, lo que nos dejan muy en claro que Dios detesta, abomina y aborrece a la clase de personas que dañan con calumnias y difamaciones a sus semejantes para obtener alguna clase de ganancia o para quedar bien.

Según comprendemos del proverbio que en esta ocasión meditaremos, el testigo falso hace daño en tres grados o tres niveles. Primero golpea, como el martillo, luego hiere como lo hace la espada y finalmente mata como lo hace la flecha. Puede hacer las tres cosas por separado o las tres juntas. El daño entonces es gradual.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de evitar acusar con mentiras
A. Porque acusar sin pruebas golpea
B. Porque acusar sin pruebas hiere
C. Porque acusar sin pruebas mata

Los seres humanos podemos llegar a niveles de egoísmo y mentira abominables que se materializan acusando dolosamente con falsedades a nuestro prójimo ya sea por obtener algún beneficio o porque lo odiemos y mintiendo sobre su persona lo perjudiquemos o para vengarnos de un agravio lo dañemos gravemente.

La historia de la humanidad está llena de episodios en los que se acusó con mentiras a ciertos personajes como Galileo Galilei, Jerónimo Savonarola, Juana de Arco y otros muchos que sufrieron a causa de las mentiras que se dijeron en su contra en juicios en los que resultaron condenados.

La Biblia contiene ejemplos de testigos falsos como los que condenaron a Nabot, quien se negó a vender su viña a Acab, a Esteban a quien acusaron de blasfemia y por supuesto a nuestro Señor Jesucristo que padeció está clase de seres que lo acusaron falsamente sin saber que era el hombre más justo y puro que ha pisado la tierra.

El falso testimonio es criminal, inhumano y degradante y por esa razón el proverbista hace tres comparaciones con la persona que se atreve a decir mentiras para acusar a una persona que es inocente.

A. Porque acusar sin pruebas golpea

La primera figura retórica que Salomón usa para comparar al falso testigo es el martillo. Algunas versiones prefieren u optan por traducir mazo en lugar de martillo. El mazo, evidentemente, es más poderoso que un martillo y me adhiero a este concepto porque el golpe que asesta un falso testimonio es brutal.

Un declarante mentiroso es como un golpe que llega a nuestra vida y nos hace tambalear, nos mueve, hace tropezar y en no pocas ocasiones provoca que caigamos porque dice falsedades de nosotros, usa palabras artificiosas para generar una opinión en nuestra contra con tal de obtener un beneficio.

Cuando nos enteramos que alguien está hablando mal de nosotros nos sentimos sumamente abatidos o afrentados y el primer ejemplo que nos da Salomón es muy interesante porque compara al testigo falso como un mazo que lanza su golpe para tratar de pegarnos en nuestra reputación o fama pública.

Estas personas son las que dicen mentiras sobre nosotros que no se sostienen y que facilmente pueden ser revertidas, pero que sin duda nos dañan, aunque no como las otras dos que siguen.

B. Porque acusar sin pruebas hiere

La segunda comparación es con un cuchillo en la versión Reina Valera 1960. Algunas versiones prefieren u optan traducirla como espada, me quedó con el vocablo “cuchillo” debido a que las acusaciones falsas contra las personas tienen la capacidad de herir gravemente su autoestima.

Un falso testimonio afecta grandemente en un juicio o fuera de él. Lesiona gravemente a quien la padece porque es muy indignante y sumamente molesto que alguien acuse con mentiras a una persona. La persona que padece esta clase de situaciones se ve grademente frustrada al saber que hombres o mujeres actúan de esa manera.

Lo inesperado y repentino de una acusación falsa y sobre todo lo increíble que parece que una persona desconocida o todavía más conocida provoca tal desencanto y tristeza que el alma se siente herida y por eso el proverbista señala a quien acusa falsamente a su semejante como un cuchillo.

Las mentiras hieren mucho, pero las falsedades sobre una persona y no se digan las acusaciones engañosas son todavía más dañinas y dejan graves cicatrices que difícilmente se borran en la vida de las personas porque los dañan gravemente y las ponen en una situación delicada.

El ejemplo del cuchillo es muy relevante porque nos muestra lo que hace ese artículo en el cuerpo de las personas cuando por descuido las corta, pero cuando se usa para lesionar a alguien o como arma deja a la persona gravemente herida y casi muerta por las lesiones producidas.

C. Porque acusar sin pruebas mata

La última expresión del proverbista es la saeta aguda, es decir una flecha filosa. Este fue un instrumento de guerra y de caza. En el primer caso se utilizaba para matar a los enemigos y en el segundo caso se utilizaba para cazar animales, pero en ambos casos su fin era exactamente el mismo: matar.

Un falso testimonio o un testigo mentiroso puede aniquilar la vida de una persona. Física y moralmente. Físicamente: alguien que es acusado de un delito que no cometió puede ir a la cárcel injustamente y salir de allí ya sea muerto o para morir decepcionado de la gran injusticia que se cometió contra él.

Moralmente: una persona puede morir al ser acusada con engaños y falsedades y como resultado nadie lo busque si es un profesionista, nadie le crea si su trabajo consiste en la fama pública que debe tener ya que cuando alguien pierde la confianza de su clientela nadie más los visita.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario