La Biblia dice en Proverbios 25:27

Comer mucha miel no es bueno, ni el buscar la propia gloria es gloria.

Introducción

El excesivo auto elogio comparte frontera con la presunción. Una persona que se alaba mucho incurre en un grave error de centrar en sí mismo el foco de atención, una actitud que termina por convertirlo en un ser al que resulta difícil tratar y en consecuencia se le deja solo.

Salomón conoció muchas personas de esta clase y las comparó con la ingesta sobrada de miel, un producto que si bien deleita el paladar y provoca sensaciones muy agragables, debe consumirse con recato, en porciones muy ligeras para que no empache o de plano provoque vómito en quienes lo consumen.

La figura poética no pudo ser mejor elegida para comparar una persona que solo fija en sí la atención en cualquier lugar, en cualquier momento y ante cualquier clase de personas. Si bien al principio puede parecer simpático o simpática con el tiempo o en cuestión de minutos puede ser objeto de repulsa.

Salomón nos lleva por las profundidades del alma de los seres humanos que por alguna razón necesitan convertirse o ser el principal atractivo de alguna reunión o centro de trabajo, sin sopesar que esa actitud en lugar de hacerlos populares los vuelve inmensamente despreciables.

El rey sabio de Israel quiere evitarnos la pena de caer en semejante condición porque al vivir de esa manera nos covertimos en personas que se van quedando solos aunque puedan tener muchas cosas interesantes que ofrecer o que dar a los demás, pero que por esa actitud dejan de ser escuchados.

Aunque no hace un análisis de la razón que lleva a las personas a actuar de esta forma, el proverbista nos acerca a una de las maneras en la que los seres humanos se conducen en esta vida y nos previene contra ella para evitarla a toda costa y buscar una vida equilibrada al pensar sobre nosotros mismos.

Es una especie de llamado de atención a todos los que batallan por marcar muy claramente la frontera entre lo que pensamos de nosotros mismos y la arrogancia.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de huir del excesivo auto halago
A. Porque no es bueno
B. Porque es empalagoso

Hablar mucho de nosotros mismos resulta cansado para nuestros interlocutores. Aunque para algunos no sea tedioso, ni monotemático y al contrario resulte hasta emocionante, la verdad es que es muy empalagosa o empalagoso la persona que solo se dedica a mencionar lo que hace, lo que ha hecho y como lo ha hecho.

Esa es la razón principal por la que Salomón compara este mal con comer mucha miel, es decir no dice que comer miel es como hablar solo de uno mismo, lo que nos hace pensar que debemos tener una opinión muy buena de nosotros mismos, sin caer en la arrogancia, pero una buena apreciación de nuestras personas es hasta necesario.

Sin mencionarlo nunca, Salomón nos acerca o nos hace pensar en el narcisismo, una enfermedad mental que provoca que quienes la padezcan tengan sentimientos de grandeza y se sientan superiores a los demás. Esta clase de personas necesitan llamar la atención y desean vehementemente que las personas las admiren.

La expresión narcisismo procede del mito griego de un joven llamado Narciso que al verse en el reflejo del agua se enamoró de sí mismo a tal grado que al querer darse un beso murió ahogado. La historia de Narciso fue posterior al tiempo de Salomón cuando escribió la sentencia que en esta ocasión meditaremos.

Lo que va a abordar en este verso el proverbista es el exceso de hablar de nostros mismos ante los demás y nos da por lo menos dos razones.

A. Porque no es bueno

La primera razón que esboza el autor del Proverbio es que llamar la atención de los demás para que se fijen en nosotros es porque no es bueno. En una interpretación en sentido contrario la frase quiere decir también que hacer eso o sentirnos superiores a los demás buscando una gloria es sencillamente malo.

La vida de los seres humanos transcurre justamente en medio de esta dicotomía: o hacemos cosas buenas o hacemos cosas malas. Salomón se apresura a decirnos que vivir haciéndonos el centro de atención es malo y en definitiva todo lo que es malo termina por hacernos mucho daño.

Eso quiere decir que al tocar este tema, el autor del libro de Proverbios quiere que entendamos claramente que al buscar la propia gloria, no es gloria y además es algo que nos lesionará sobre todo en nuestras relaciones humanas tanto en el trabajo, como en la escuela y en la familia.

B. Porque es empalagoso

Pensar que por hablar mucho de nosotros mismos seremos más amados o se tendrá más respeto hacia nuestra persona es algo completamente equivocado. El efecto que se logra es contrario. Los hombres y mujeres que centran toda la atención en ellos mismos se convierten en personas empalagosas, una expresión que denota algo que es fastidioso.

Salomón dice claramente que buscar la propia gloria no es gloria. La frase “buscar la propia gloria”, algunas versiones la traducen de la siguiente manera: “empacharse en honores”, “buscar honores y más honores”, “recibir muchos halagos”, “empacharse de palabras elogiosas” y “buscar honores para uno mismo”.

Con todas estas expresiones podemos comprender porque es tan dañino como sin valor alguno andar promoviéndose como el mejor papá, la mejor mamá, el mejor esposo, el más excelente empleado o el más brillante de los estudiantes. Nada de eso es valido porque solo refleja un profundo vacío en la vida de las personas.

Quien atrae “los reflectores” por sí mismo tal vez logre un poco de atención por un breve momento, pero a la larga nadie lo considerará como alguien serio, sino al contrario lo tildarán de un ser profundamente necesitado de amor propio ya que a falta de éste busca que todos le pongan atención.

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Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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