Dice la Biblia en Proverbios 26:12

¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.

Introducción

En este mundo existe mucha arrogancia, pero ninguna tan dañina para las personas que creerse, estimarse o sentirse sabias en asuntos o temas donde carecen de los más elementales conocimientos para entenderlos, comprenderlos y por supuesto practicarlos en su existencia.

Salomón observó la conducta humana y se percató hace ya más de tres mil años los seres humanos sufren y padecen de uno de los males más extendidos en todo el mundo de tenerse por sabios y considerar a los demás incapaces o indoctos sobre éste o aquel tema de la vida ordinaria.

Es de tal magnitud este mal moral en la vida de las personas, que incluso un necio, tiene más esperanza que quien se precia de tener a borbotones o en exceso sabiduría para tomar decisiones e incluso para aconsejar lo que deben hacer otros ya que a su juicio tiene todas las cartas credenciales para sugerir o incluso ordenar.

Salomón nos lleva de esa forma a pensar y reflexionar en un asunto por demás relevante para nuestras vidas porque en muchas ocasiones de alguna u otra manera de pronto nos sentimos con la capacidad suficiente o sobrada para rechazar un consejo o siquiera una sugerencia.

El que es sabio en su propia opinión es un ser que además de arrogante se encierra en su mundo, un mundo donde él es perfecto, no tiene errores ni sufre de fallas y ay de aquel que ose o se atreva a hacerle ver que su actitud o conducta no corresponde a lo que se espera de su persona.

El sabio en su propia opinión tiene una grave deficiencia porque se ha extraviado de la realidad, vive en un mundo paralelo y todos los demás están equivocados. Nadie puede acercar a su vida porque él no no necesita a nadie, todos están equivocados y nadie puede ayudarle porque no saben nada como él.

Es una condición tristísima porque arroja a las personas a la soledad, los lleva a separarse aún de sus seres queridos.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de no caer en la arrogancia intelectual
A. Porque el que se cree sabio no tiene esperanza
B. Porque el que no se cree sabio sí tiene esperanza

El libro de Proverbios como ya lo hemos dicho en nuestros anteriores estudios es un volumen de la Biblia para enseñar prudencia y sensatez, para aconsejar a todos, pero sobre todo a los jóvenes, siempre necesitados de dirección y consejo, al recordar que las personas en este mundo siempre necesitan sabiduría.

Sabiduría no en el sentido de acumulación de conocimiento, sino sabiduría en el sentido estricto de experiencia y conocimiento para tomar las mejores decisiones en situaciones de crisis o emergencia o en momentos en los que la decisión que se vaya a tomar afecta la vida misma de la persona.

La sabiduría de la Biblia o del libro de Proverbios es un consejo basado exclusivamente en saber obedecer a Dios por eso el libro la define o encuentra su fuente cuando dice: El principio de la sabiduría es el temor al Señor. Allí reside la sabiduría y por eso una persona que se cree sabia en su propia opinión en realidad está desechando el consejo de Dios.

A. Porque el que se cree sabio no tiene esperanza

En la versión Reina Valera 1960 Salomón lanza una pregunta a sus lectores: ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Y la respuesta obviamente es sí. Nos encontramos con esta clase de personas en todos lados: en el trabajo, en la escuela, en el vecindario y hasta en la familia.

Interactuamos con ellos y a veces nos causan mucho pesar porque tienen como principal característica sentirse superiores a los demás. Sienten que ellos son poseedores de la verdad absoluta, que nadie puede entender o comprender lo que ellos saben o conocen de la vida.

Están tan apegados a sí mismos que cualquier intento de modificar su manera de pensar o sus opiniones es sencillamente imposible. Para ellos no hay argumento válido, no hay razonamiento posible que le haga mirar un tema o asunto de otra manera que no sea como ellos la conciben.

Su opinión es la única importante. A ellos jamás se les puede llamar la atención porque ellos están bien. Los que están mal son los que le dicen que su estilo de vida es incorrecto. Tienen un pensamiento inmutable, es decir, que nunca cambiarán, a pesar de las evidencias de lo equivocado que están.

En la Biblia encontramos muchos ejemplos, uno de ellos es justamente el de Faraón que se aferró a su forma de concebir la realidad y a pesar de las demostraciones del poder de Dios fue incapaz de cambiar su manera de pensar y se atrincheró en su idea de no dejar salir al pueblo de Israel.

B. Porque el que no se cree sabio sí tiene esperanza

Salomón es extremadamente irónico al expresar que frente a una persona que es sabia a su parecer o que se cree muy sabia, hay más esperanza para un necio. La realidad es que un persona sabia en su propia opinión está más allá de un necio por dos razones fundamentales.

La primera porque exhibe de manera explícita y amplia su arrogancia. El orgullo es una actitud que el Señor desprecia porque un orgulloso se pone en el centro de todo. Su vida gira en torno de sí mismo. La soberbia hace de las personas seres insensibles que fácilmente desplazan a Dios del lugar que merece para ponerse ellos mismos.

Ese fue el pecado del maligno antes de caer. Querer usurpar el lugar de Dios, lo que devino en su desgracia y expulsión del paraíso del Señor para ser arrojado a la más densa oscuridad desde donde opera para dañar a los hombres.

La segunda razón por la que tiene más esperanza un necio que un hombre que se estima sabio en su persona es porque no puede cambiar su manera de pensar. Es un ser cerrado, completamente, obtuso, incapaz de debatir, intercambiar opiniones y modificar su forma de pensar para bien suyo y de los demás.

Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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