La Biblia dice en Proverbios 25:25

Como el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras.

Introducción

Cuando Salomón escribió este proverbio no había ni periódicos, ni radio, televisión ni mucho menos internet. La información se transmitía casi de manera exclusiva de forma oral y la gente se enteraba de un suceso de boca en boca y el riesgo de tergiversar un hecho o palabras era muy elevado.

Hoy en día tenemos tantos medios de comunicación que literalmente cada persona puede generar una noticia y particularmente las redes sociales como facebook, twitter o whatsapp pueden convertir un hecho aislado en una noticia que surque de inmediato los cinco continentes del planeta.

Literalmente hoy en día tenemos ante nuestros ojos una inmensa carga de información que ni siquiera podemos procesar o que cuando apenas estamos digiriendo ha aparecido otra y otra en una interminable sucesión de hechos o declaraciones, muchas de ellas falsas o abiertamente engañosas.

La recomendación que da Salomón es más que pertinente para nuestros días donde cada vez son más y más recurrentes las mentiras o noticias falsas que se propagan a diestra y siniestra y muchas de las cuales millones de personas creen o aceptan sin saber que no son ciertas.

El rey sabio de Israel nos habla de noticias, de buenas nuevas que se suscitan en tierras lejanas. Cuando Salomón escribe este proverbio lejano era desde Israel a Roma por ejemplo que por barco llevaba meses y por tierra todavía más. Hoy en día un vuelo comercial recorre esa distancia en aproximadamente dos horas.

Las noticias llegaban en esos tiempos de manera muy lenta. Había hombres que se dedicaban a llevarlas a sus países. Algunos eran llamados pregoneros y su función esencial era informar sobre lugares, personas y hechos muy distantes de sus ciudades, pero a pesar de ello lo hacían con cierta regularidad.

Pero hoy en día la información corre a raudales, sin que nadie pueda detener nada, aun cuando sea una mentira o una noticia falsa.
Vivimos tiempos sin razón donde los propios seres humanos han creado robots e incluso granjas de bots para instalar en el colectivo de países completos, incluso continentes y en ocasiones en todo el planeta cierta clase de información que conviene a sus intereses o para establecer una agenda muy particular.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de no esparcir rumores
A. Para evitar la zozobra
B. Para confirmar hechos

En Génesis 45:25-28 encontramos el siguiente pasaje que tiene relación directa con el proverbio que vamos a meditar esta noche:

Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre. 26 Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía. 27 Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. 28 Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera.

Jacob recibió buenas nuevas de tierras muy lejanas. Las trajeron sus hijos fue precisa, confirmada y corroborada en el lugar de los hechos. Así debe ser lo que debemos creer, pero hoy en día muchas de las cosas que nosotros tenemos por verídicas son en realidad notas prefabricadas.

Vivimos hoy en día atiborrados de información sesgada o abiertamente manipulada y eso produce no algo refrescante, sino más bien situaciones muy desagradables para nuestra salud mental.

A. Para evitar la zozobra

Vivimos una era cargada de información. Hasta hace apenas unos cuantos años, la información se generaba a cuenta gotas. Sabíamos cosas mucho tiempo después de ocurridas, pero hoy en día no. Podemos vivir engañados o vivir creyendo una mentira y en consecuencia podemos ser rehénes de quienes nos quieren engañados.

Una información que no es precisa, que no está confirmada, que solo sabemos o tenemos algunos datos, generalmente nos lleva a la zozobra o a la ansiedad porque nos hace tener muchos pensamientos negativos y lo triste de todo ello es que muchas veces no es cierto lo que pensamos que está sucediendo.

Les pongo un ejemplo muy sencillo que todos vivimos cuando fue el terremoto de 2017 en la Ciudad de México, se dijo que en el Colegio Rebsamén había sepultada una sobreviviente que era una niña llamada Sofía, por horas las cadenas de televisión transmitieron en vivo desde ese lugar y al final resultó que esa niña nunca existió.

Puedo ponerles muchos otros ejemplos, pero quiero recurrir solo a uno más: en el año 2010, medio de comunicación citando al gobernador Ulises Ruiz Ortiz dijeron que el deslave del cerro en la comunidad de Tlahuitoltepec, Mixe había sepultado al pueblo completo y había más de seiscientos desaparecidos.

El gobierno federal, funcionarios estatales, el ejército y otras dependencias se movilizaron al lugar, lo que resultó falso. El pueblo seguía en su lugar y había afectaciones, pero no las que se dijeron.

Entre tanto, millones de personas vivieron preocupadas y alarmadas, pero en realidad fue una noticia falsa.

B. Para confirmar los hechos

Es un poco tartado confirmar un suceso, como lo era en los tiempos de Salomón, pero con paciencia se debe tratar la información que llega a nuestros oídos. El apresuramiento en nuestras conclusiones puede llevarnos a aceptar situaciones que todavía no se han confirmado.

La expresión “buenas nuevas” procede de la raíz hebrea “shemuah” que se traduce como reporte, informe o noticia. Algunas versiones la traducen como rumores, como en 1º de Samuel 2: 24 o noticias en 1º Samuel 4: 19.

La historia que sucede en el reinado de David nos ilustra mejor sobre la necesidad de conformar los hechos. 2º Samuel 13:29-33

Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron. 30 Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado. 31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos. 32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues solo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana. 33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque solo Amnón ha sido muerto.

David no oyó una noticia completa, sino incompleta y tuvo que escuchar a un testigo presencial para saber lo que realmente había ocurrido.

Un último ejemplo es la reina de Sabá que cuando se encontró con Salomón le dijo lo siguiente en 1º de Reyes 10:4-7.

Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, 5 asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada. 6 Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; 7 pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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