La Biblia dice en Proverbios 26:18-19

Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, 19 Tal es el hombre que engaña a su amigo, y dice: ciertamente lo hice por broma.

Introducción

En su novela “La divina comedia”, Dante Alighieri dice que en el noveno círculo del infierno son castigados los traidores que nadan en aguas heladas porque su trato debe ser frío por su felonía sin nombre que cometieron en vida. Allí, dice el autor de esta novela, preside a todos Judas Iscariote, traidor por antonomasia y aparece también Bruto, asesino de Julio César.

La traición es un acto de suma gravedad en todas las culturas y en todos los tiempos. El sabio Salomón la conoció y conoció a muchos traidores y escribió proverbios sobre el tema que ha merecido un sin fin de libros a lo largo de toda la historia de la humanidad porque el ser humano ha traicionado, traiciona y traicionará.

Nadie debe sorprenderse ante los traidores. Nadie. Siempre los encontraremos y su maldad es grande porque le fallan a sus amigos. Y justamente es allí donde reside su gran mal o su pecado porque no traicionan a sus adversarios o enemigos, sino a quienes depositaron en ellos la confianza o toda la confianza.

El traidor es el que conociendo fortalezas y debilidades de un amigos suyo se dedica a propagarlas sin considerar que le fueron confiadas creyendo o pensando que era un amigo y se le dijeron con la finalidad de que fuera solidario y no para divulgarlas a quien se atraviese en su camino.

La traición es tan grave que hasta los seres humanos se han dado leyes para prevenirla porque sus consecuencias suelen ser muy graves. Por eso, por ejemplo, en México y también casi todas las constituciones existe el delito de traición a la patria. Eso quiere decir que es un mal presente, actual que nunca deja de ocurrir.

Salomón nos ofrece una perspectiva de lo que observó en su tiempo porque el ser humano aunque desarrolle su tecnología, tenga avances científicos o progrese materialmente no deja de tener las mismas inclinaciones malignas, ni los mismos defectos de personalidad en este mundo.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de rechazar la traición
A. Porque es una locura
B. Porque es sumamente destructiva
C. Porque es injustificable

El traidor nunca es bien visto. La frase “tú también Bruto” que dijo Julio César en el senado romano cuando fue asesinado a navajazos se la dirigió justamente a un hombre llamado Bruto a quien apreciaba grandemente y que recibía gustoso cuando lo visitaba en el frente de batalla. Lo estimaba y apreciaba grandemente.

Pero Bruto se alió con una ala del senado romano que aborrecía a Julio César porque tenía miedo de que tomara el poder de Roma, disolviera el senado y se declarara emperador y ellos perdieran sus privilegios. Entonces cuando el general compareció ante los legisladores romanos lo atacaron y mataron y entre ellos Julio César vio a Bruto y le lanzó esa pregunta.

En nuestra historia de México tenemos grandes traidores. Uno de ellos, el general Picaluga que traicionó a Vicente Guerrero en Acapulco, Guerrero, lo detuvo y entregó a las languidecientes fuerzas españolas que lo mataron justamente aquí en Oaxaca, en Cuilapan de Guerrero.

Ni qué decir de Victoriano Huerta, el General Jesús María Guajardo, que traicionaron a Madero y Pino Suárez y Emiliano Zapata, respectivamente, y muchos otros traidores mexicanos.

A. Es una locura

La primera comparación que Salomón hace con la traición es que es una locura. El traidor pierde la razón, extravía sus sentidos y se entrega a una causa que no tiene ningún sentido, porque si bien afecta gravemente a quien lo consideró su amigo, íntimo o cercano, en realidad se hace un daño gravísimo él mismo.

La razón es que un traidor nunca será visto bien en ningún lado, incluso a quienes beneficia con su traición porque difícilmente le tendrán confianza y ese es el punto fundamental de la locura de un traidor. Al traicionar daña gravemente su reputación o su fama pública porque difícilmente le tendrán toda la confianza.

Posiblemente ganará bienes, dinero o posiciones, pero nunca la confianza de otros, incluso de quienes lo llevaron a dañar a su o sus amigos. El traidor se tatúa un estigma imborrable de por vida, y según vemos en la historia su afrenta nunca desaparece porque es recordada y puesta como ejemplo de lo que no se debe hacer.

¿Es una locura traicionar? Por supuesto que sí. Se traiciona a sí mismo. Y vive con la condena no solo de quien daño, sino aun de gente que no lo conoce, pero que sabe de su traición.

B. Porque es sumamente destructiva

La frase “y echa llamas y saetas y muerte” es la segunda característica que tiene la traición. Es destructiva, dañina, mortal. Generalmente los traidores son ambiciosos y no les importa poner en riesgo la vida de quienes les confiaron secretos. No les interesa si esa información es delicada y puede poner en riesgo la vida de las personas.

Ellos no piensan en eso. No solo no lo piensan, sino que en realidad no les importa. Si por lo que van a difundir o informar se pone en riesgo la vida ya no solo de una persona, sino de muchas, tampoco. Los traidores son seres insensibles, que solo miran por sus propios intereses y beneficios.

A mayor beneficio para ellos, menos escrúpulos a la hora de traicionar porque su conciencia se ha ido cauterizando al grado de perder la noción del grave daño que cometen. De hecho los traidores son altamente peligrosos, son una bomba de tiempo que en cualquier momento harán explotar lo que se les confió.

C. Porque es injustificable

El verso diecinueve dice así:

Tal es el hombre que engaña a su amigo, y dice: ciertamente lo hice por broma.

Engañar a un amigo es una traición. Engañar a un desconocido solo es una mentira, pero falsearle a una persona muy cercana a nosotros es una traición, pero luego decir que fue por juego, por broma o por chanza o chacota, como dice la versión Nácar Colunga es todavía más doloroso.

He utilizado la expresión traición para este estudio porque la comparación con un loco que daña mortalmente se entiende con quien traiciona a un amigo. Y ese hecho es sencillamente injustificable. Nada justifica pagar a un amigo con esa clase de actitud porque nos abrió no solo su casa, sino su vida y su corazón.

La traición pega justamente en lo más íntimo de las personas, pega en su autoestima, daña su corazón y destruye su sentido de confianza en las demás personas, por eso es injustificable una acción de esa naturaleza.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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